La óptica de la Psicología uruguaya anticipa poca evolución al fenómeno
«En el mundo, este tipo de prácticas diferentes se ha multiplicado casi al infinito. En Uruguay existen circunstancias limitantes que determinan ínfima expansión, aunque apuntan también a los cambios de la erótica que hay en el mundo», explicó a LA REPUBLICA la psicóloga Sandra Filipini. La integrante de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay apuntó que «en este tipo de prácticas creciente, lo que llamamos técnicamente el contrato, es fundamental».
Ejemplificó que incluso en prácticas sadomasoquistas, existen determinados contratos previos, que ponen los límites al asunto.
«Es la libre participación de las partes, con un contrato que pone los topes que no deben excederse: en este caso sería el hecho de no abandonar o ingresar en los vehículos desde los que se practica». Detalló que al igual que en otras prácticas de sexo grupal, «hay una confrontación en el individuo que por un lado busca hacer pública su sexualidad, pero a su vez manteniendo un anonimato».
Apuntó que esto es cada vez más corriente en el mundo desarrollado, donde «hay una psicología diferente de la intimidad, podríamos llamarle burguesa, cambiando los privado hacia lo público». Recordó que más actualmente en París existen parques donde las prácticas sexuales a plena luz del día son más que toleradas.
Descartó de plano que este fenómeno pudiera interpretarse como condicionamientos tras la aparición del sida, como límite al contacto sexual llevándolo a planos más «ascépticos».
«La erótica al traspasar sus propios límites, apuesta actualmente muchas veces más al mirar que al hacer», enfatizó. «Hoy la sexualidad ha dejado atrás el criterio de que la madurez era la genitalidad, privilegiando ahora la mirada. Es obvia la importancia de la imagen en nuestra sociedad, en prácticamente todos los órdenes».
En cuanto al desarrollo de estas prácticas diferenciales en Uruguay, Filipini entendió que «la sociedad es muy chica. Y una de las condiciones que favorece en otras ciudades y países, el desarrollo de estas situaciones es precisamente la posibilidad del anonimato: algo que hasta en Montevideo parece difícil de lograr». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad