Tiene la palabra
Triste destino de la Unión de la Juventud Comunista (UJC)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hace algunos meses se supo que en las reuniones del CC (Comité Central) del PCU (Partido Comunista del Uruguay) los representantes de la UJC (Unión de la Juventud Comunista) habían sido golpeados e insultados por «sus mayores». Luego el órgano de la UJC («Líber Arce») fue tomando distancia del PCU hasta terminar rompiendo con él y escindiéndose.
Más tarde, estos jóvenes comunistas crearon un nuevo PC llamado «1955» por el año en el que Rodney Arismendi tomara el timón del PCU en un «golpe de Estado» contra Eugenio Gómez y diseñara la estrategia de «los tres círculos concéntricos»: el partido, la central sindical única y el frente. La UJC número uno también invoca la creación de un frente, al que llama FADA, que creemos que significa «Frente Artiguista de Democracia Avanzada», pidiendo el ingreso formal al Frente Amplio, en cuyos escasos comités de base militan. ¿Cuál ha sido la actitud del PCU ante esta escisión? Decretar la «muerte civil» de los disidentes. Reunió a algunos de sus afiliados de menor edad, y «refundó» la UJC. La coronación de este proceso ha sido un reciente campamento con (dicen ellos) un centenar de afiliados a la UJC número dos, contando con discurso final de Marina Arismendi en presencia de otros dirigentes del PCU.
El PCU niega el ingreso formal al FA de la UJC número uno y su FADA. También en estos días se ha sabido de dos nuevas escisiones: «Diáspora comunista», de Arambillete, y «Refundación comunista», de Zeballos, junto con la desafiliación del cantante Yamandú Palacios, miembro del CC.
Mientras, el ex secretario de propaganda del PCU, Esteban Valenti, desde el suplemento «Bitácora», que dirige en LA REPUBLICA, hizo saber que el ex secretario general del PCU, Jaime Pérez se encuentra en grave estado de salud, costándole reconocer a las personas.
Pérez pasó de ser un «héroe de la clandestinidad, la cárcel y la tortura» a la categoría de «traidor», cuando ante el derrumbe de la Unión Soviética y Europa del Este, intentó una «socialdemocratización» del PCU. ¿Es el leninismo, que como el dios Saturno, devora a sus propios hijos?
PROFESOR ANTONIO ROMERO PIRIZ
Educación para ser felices
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¿No le parece que medio millón de enfermos depresivos en Uruguay delatan alguna fallas que en países más pobres no existen? Seguimos acusando la situación económica como único culpable. Menos superficialidad y mentira y más verdad. Hay que sentar a la Señora Educación frente al siquiatra. Y los siquiatras frente a la Verdad.
Una experiencia constante en esos días, es la de encontrarnos con personas quebradas. Primer paso: la pérdida de la propia identidad. La mirada, el habla, los movimientos parecen indecisos, inseguros.
Un desgano total y un deseo de no tener nada que pensar y nada que hacer. Cuesta levantarse y cuesta dormirse. Todo y todos molestos. Se van acostumbrando al vacío de planes y proyectos. El no pensar y no proyectar de a poco se traduce en el «no tener identidad» y en el «no ser». El tiempo nos lleva a «diluirnos» y finalmente al «quiebre». Cuando el plato se cae los pedazos se desparraman y uno no sabe si los pedazos pertenecen a un plato, a una ensaladera o a una bandeja.
La pérdida de identidad: allí está el problema. Un poco a la vez hay que armar el puzzle, buscar cada pedazo, ver su relación con los demás y arrimándoles redescubrir el conjunto, la identidad y finalmente su razón, su objetivo, su rol y su meta. Con demasiada facilidad y superficialidad echamos la culpa a la economía.
Nos hemos hecho la ilusión de que el dinero es todo, entonces con la misma lógica encontramos que la falta de dinero es la pérdida de todo y lo primero que se quiebra es el «¿Para qué estoy?». Nadie puede negar que hayan existido sabios pobres de dinero y ricos en razones, felices con sus ideales y con su vida.
Los bienes materiales son algunos de los ingredientes de la vida pero de ninguna manera los más sabrosos. Muchos, héroes y santos, y los encontramos con abundancia en nuestra propia historia uruguaya, han sacrificado a sus ideales y a sus causas todos sus conocimientos y sus bienes materiales y han concluido con su vida en una vida sobria, austera, pobre.
Lástima que la educación, con frecuencia, no se haya detenido en valorar los «ideales» por encima de los pesos, el «ser» por encima del tener, el «espíritu de lucha» por encima de los «éxitos», las «razones» por encima de las ganancias…
La crisis, con frecuencia providencial, se toma de vez en cuando la revancha: la tarea educativa.
Ella nos obliga a reflexionar, a crear, a reaccionar. La crisis nos hizo tomar conciencia de nuestras limitaciones, nos hizo reencontrar con nuestra tierra, nos llamó a tener los pies en el suelo y nos convoca a descubrir que las dificultades a menudos son providenciales, la pobreza, no siempre una desgracia, con frecuencia una vitamina. Hay que proponer a nuestros hijos algún sacrificio voluntario. No bastan los inevitables percances. La gimnasia de la voluntad exige imponernos pruebas, dificultades, sacrificios especiales. Ciertas «bondades» o «ayudas» no son debilidades de los mayores consentidos consigo mismos y cómplices de infantilismos y dependencias exageradas. La educación debe plantear ideales y utopías con todas sus exigencias y costos, y preparar al espíritu de sacrificio, renuncia y entrega. El ideal es una «idea grande», capaz de seducir de tal manera que uno entiende que valen la penas los esfuerzos necesarios para conseguirla. Es una «idea grande», (quizás por la que se luchó, se sufrió), no era «grande» o se la veía con otras prerrogativas irreales. ¿Algunas veces no se nos ocurrió que nos prometieran algo que parecías hacernos felices y no lo logró? ¿Algo que parecía importante y no resultó?
La educación debe dejar de mentir. Debe decirle al hombre la verdad, toda la verdad, también la verdad de las mentiras, desenmascararlas. La enfermedad de la depresión y de la angustia se debe curar con la verdad. Sin negar la ayudita química, de la sicología y de otros ingredientes, lo que no debe faltar en nuestra educación es la verdad.
Cristo el más pobres de los sabios, y el más sabio de los pobres dijo algo que no queremos queremos escuchar:
La verdad los hará libres. Lo mataron para no escucharla. Nuestra educación está en deuda con la verdad y con nuestro pueblo. Hay que decir la verdad sobre el hombre y no «comprarlo» con mentiras.
El hombre tiene una dimensión trascendente. Cuando la negamos lo mutilamos y lo reducimos, víctima de un horizonte pequeño, sin cielo, ni aire, ni oxígeno.
La verdad sobre la sociedad, débil, limitada, necesitada de continuas correcciones. Siempre listas para el cambio, prerrogativa de todo ser viviente.
La verdad sobre Dios, único ser absoluto, que, enamorado de los hombres, nos guía con amorosa Providencia de Padre, atento, paciente, misericordioso.
Listo a darme su vida aunque él se tenga que morir. Díganme si con estas tres verdades no tengo suficiente alimento y oxígeno para vivir sin depresión y sin químicas…
Señora Educación, menos mentiras y más verdades, menos ideítas y más ideales. Cuando falten ideales y una educación para la verdad, honesta, habrá que agregar pastillas a la «sopa de letras».
Lo saludo atentamente
P. RODOLFO BONCI S.C.J. – CI: 4. 517 910 3
Que Carnaval sea para los carnavaleros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Desde que tengo uso de razón voy religiosamente al tablado (actualmente tengo 40 años) y siempre sentí que en febrero era una fiesta popular dedicada exclusivamente para todos los carnavaleros, llámese espectadores, integrantes de grupos de Carnaval, utileros, etc., etc., y la entrada de algún dinero extra para muchos integrantes de estos grupos.
Yo me pregunto y especialmente a Daecpu, ¿por qué tenemos que bancarnos en los tablados (la única manera de poder ver espectáculos de Carnaval y no todos los días) a grupos de cumbias, o músicos que nada tienen que ver con la fiesta de dios momo?, y todavía te los meten en el medio de la programación para que, obligadamente los tengas que ver.
Si quiero escuchar cumbias, me voy al Euskaro y un dato que no es menor, ustedes sabían que hoy 10 de febrero hay grupos de Carnaval afiliados a Daecpu que todavía ni siquiera han pisado un tablado para actuar. Espero todo el año exclusivamente febrero para ver murgas, parodistas, lubolos humoristas y revistas. Los muchachos cumbieros tienen todo el año para trabajar en diferentes y muchos boliches. Señores de Daecpu, no maten al Carnaval.
Mucha gente, como yo, se fija en la programación de cada tablado y ve cumbias mechadas y no va. ¿Se podrá hacer algo?
Carnavalero decepcionado
GABRIEL MINETTI – CI: 1.733.631-1
Otra visión sobre fútbol, Carnaval y Paco Casal
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
No tengo ninguna relación de espacie alguna, ni conozco al señor Casal. Pero como parece que fuera el ombligo del país he razonado algunas cosas que me permito poner a vuestra consideración y a la de los distinguidos lectores.
Parecería que todos los males relativos a nuestro fútbol, y al carnaval pasan por el hecho de que dicha persona ha asumido, con la anuencia de los protagonistas de ambas manifestaciones populares, la obtención de los derechos exclusivos para irradiar las imágenes.Remontándonos a tiempos atrás, veíamos cómo los medios principales de nuestro país –llámense: Canal 4, Canal 12, Canal 10 y algunos programas de Canal 5, caso Estadio Uno de Sánchez Padilla– irradiaban en sus respectivos programas, noticieros, etc., pasajes del fútbol, aprovechando dicha situación de gratuidad para vender publicidad en provecho propio.
Jamás se acordaron de quienes, como los protagonistas de sus ingresos que por venta de imágenes, no cobraban ni recibían aporte alguno y si así lo hicieran fuera ignominioso.
Es así que ni clubes ni futbolistas creadores de aquellos ingresos, eran ni fueron compensadas durante años, beneficiándose abusivamente de tal situación.
La visión de Casal generó un ingreso importante a clubes y futbolistas que hasta ese momento habían sido esquilmados por los Scheck, Romay, De Feo, y algunos más que hoy se rompen las vestiduras hablando que el pueblo no puede ver los partidos de la Selección, mientras ellos mismos les cobran a través de los canales cables de los cuales son propietarios, promedios de $ 500 a $ 600, por participar en la visión del fútbol.
Ergo: La prensa grande, los dueños y manipuladores de la opinión pública, hoy hablan de un falso patrioterismo, para generar el odio hacia quien de una u otra manera reconoció quiénes eran los verdaderos hacedores de la movida y hasta su llegada ignorados olímpicamente por los oligarcas de los medios de comunicación.
Está de más decir que dicha inserción en el mercado ha generado que a través de la empresa Tenfield haya más de 200 uruguayos que lograron una fuente de trabajo que antes no tenían: iluminadores, directores, periodistas, utileros, movileros, conductores, etc., etc.
Lo mismo pasa con el Carnaval, exactamente lo mismo, allí están los carnavaleros, que con su anuencia, vendieron las imágenes de la máxima fiesta popular.En definitiva aquellos que se llenan la boca de «pueblo», y «patrioterismo», los grandes medios, el gobierno podían ya hace mucho tiempo haberse acordado de dar participación o subvencionar a quienes durante un mes llevan la alegría a los barrios de nuestra ciudad.
Ese es mi parecer y desde ya considero válido todo apunte que discrepe con nuestra posición en la medida que se me plantee con fundamento y que me haga pensar de otra manera.Agradecido desde ya por vuestra fina delicadeza, lo saluda atentamente,
JORGE PEREZ BIGOT
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