Por quinta vez se postergó el rescate del telémetro del Admiral Graf Spee
El rescate no es fácil, porque las condiciones climáticas complican el accionar de los buzos y de las grúas. El viento y la marea baja, provocaron que una vez más, el trabajo de rescate del acorazado, no terminará satisfactoriamente. Ya en cuatro oportunidades, se debió postergar la iniciación del rescate, que en principio, iba a realizarse el día 29 de enero.
Ayer tampoco se pudo finalizar el operativo de rescate del Telémetro del Graf Spee. El problema surgió al reventarse una linga de la grúa.
El Telémetro es un instrumento óptico, con el cual, el acorazado ajustaba la puntería de sus cañones. Mide 10,5 metros de largo, 6 metros de alto y pesa 27 toneladas. Para el rescate de está pieza, se necesita como mínimo 100 personas.
El Graf Spee pesa doce mil toneladas. Se encuentra a unos 8 kilómetros del puerto de Montevideo, frente a Punta Yeguas. Estiman, que el barco se encuentra a 8 metros bajo el agua. Está partido en dos partes. Los técnicos calculan, que el barco debe tener, en su interior, entre seis y ocho mil toneladas de barro.
El gobierno uruguayo ha declarado el proyecto de interés turístico nacional, pero el emprendimiento corresponde a una empresa privada y ya hay varias más interesadas en la restauración del navío; entre ellas, empresas brasileñas, holandesas y alemanas.
«El próximo paso, luego de sacar el telémetro, será reflotar la torre principal de artillería o la popa completa del acorazado», comentó Héctor Bado, responsable del proyecto de rescate. El acorazado Graf Spee fue el terror de la flota inglesa del Atlántico Sur.
Resultó hundido el 17 de Diciembre del año 1939, cuando su Capitán Hans Langsdorff decidió destruir el barco ante la inminente derrota en manos de las fuerzas inglesas que lo esperaban a la salida de la bahía de Montevideo. *
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