ONG ofrece alternativa laboral a los reclusos y sus familiares
El emprendimiento que estará a cargo de una organización no gubernamental cuenta con financiamiento del exterior y se acerca a la Ley 17.726 que establece medidas alternativas a la prisión.
Wilson Brum cometió un delito y estuvo ocho años preso. Privado de su libertad, en seguida se convenció de que no quería volver a estar encerrado nunca más. También avizoró lo difícil que sería incorporarse a la sociedad una vez cumplida su pena. Entonces empezó a pensar cómo salir adelante. No buscó una alternativa sólo para él, quería encontrar un medio de vida para los compañeros que se enfrentarían a la misma realidad. Así que en 1996, dos años antes de terminar de cumplir con su castigo, comenzó a instrumentar el proyecto que ayer quedó inaugurado en el centro de Perfeccionamiento Docente Pivel Devoto.
Brum preside la Organización No Gubernamental (ONG) Vida Nueva Uruguay, encargada de llevar adelante el emprendimiento. La propuesta que cuenta con el apoyo de los ministerios de Educación y Cultura y de Defensa es financiada por la organización cristiana norteamericana Genera. El proyecto, denominado Fe, en principio se encargará de transportar en un ómnibus -que posee la ONG y que fue especialmente acondicionado- a los familiares de los reclusos en sus visitas a las cárceles. A lo largo del trayecto, tanto Brum como otras personas capacitadas, brindarán charlas y asesoramiento acerca de cómo instalar pequeñas empresas y formar cooperativas. Se instruirá en los ramos de peluquería, albañilería y fabricación de productos de limpieza. El objetivo de esta iniciativa es ofrecer los medios para que los presos al quedar en libertad tengan una ocupación que les permita ganarse la vida, junto a su familia y así reinsertarse en la sociedad, sin volver a delinquir.
«El trabajo todo lo puede»
En el lanzamiento del proyecto estuvieron presentes autoridades nacionales que de una forma u otra contribuirán con el proyecto. Una de las disertantes fue la jueza Aída Vera Barreto que se refirió a la Ley 17.726 que empezará a regir en este mes y que ofrece a los reclusos que no son reincidentes y que cometieron un delito castigado con pena de prisión menor a los 24 meses, la posibilidad de acogerse a medidas alternativas a la prisión.
Luego, el diputado Jorge Barrera explicó que dichas medidas consisten en la realización de tareas comunitarias. El procesado que acepte acogerse a dichas medidas permanecerá en su domicilio y será controlado acerca del cumplimiento del trabajo asignado. El legislador sostuvo que la ley «conjuga dos derechos básicos que tienen que existir en la sociedad; por un lado la seguridad y la tranquilidad pública de aquellas personas que no cometieron delitos y por otro el derecho a la rehabilitación de los que no son reincidentes».
Leonardo Guzmán, ministro de Educación y Cultura enfatizó el papel de la educación en las cárceles y manifestó que «la Constitución establece que las cárceles no deben servir para el sufrimiento sino para la educación.» Agregó además que su cartera redoblará esfuerzos para llevar a los centros de rehabilitación distintos programas de cursos breves, como lo hace desde hace un años en la cárcel de mujeres, e impartirá filosofía de vida para que las personas sepan como actuar ante determinadas situaciones y realizar procesos interiores de autoconciencia. Posteriormente, Enrique Navas, director nacional de Cárceles remarcó la importancia del trabajo en conjunto para el proyecto de penas alternativas a la prisión. Y dijo que «no se soluciona el problema con la prisión y que ese debería ser el último recurso. El jerarca relató las condiciones en que viven los reclusos y mencionó que por ejemplo en cien plazas se alojan 256 reclusos, que duermen en el piso, en las escaleras y hasta en los sanitarios. Que la comida no alcanza y que la población carcelaria crece año a año en una sociedad con dificultades para brindar oportunidades a sus integrantes.
Asimismo sentenció que «el trabajo todo lo puede» y que las tareas comunitarias además de dotar de soluciones a la problemática de las cárceles, dignifican y permiten desarrollar valores de la personalidad y por lo tanto rehabilitar. *
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