La Universidad intenta que matemáticas deje de ser una materia "problemática"
Un grupo de investigadores matemáticos pertenecientes a la Universidad de la República mantendrá un encuentro con maestros y profesores de enseñanza media para intercambiar ideas y buscar alternativas que permitan mejorar el aprendizaje de matemáticas. También se prevé hallar una propuesta que despierte en los alumnos el interés por esta ciencia.
En el marco de los cursos de verano que cada año organiza la Universidad, la semana próxima se realizará una jornada de discusión denominada «¿Pueden los investigadores matemáticos colaborar con los docentes de las etapas iniciales de la educación?», en la sede del Programa Apex del Cerro.
A partir de las propuestas que surjan en la reunión se emprenderán iniciativas tendientes a elevar la calidad de la enseñanza de la matemática y por ende del aprendizaje de la misma. Que la matemática ha sido desde siempre una materia poco comprendida y con bajos niveles de rendimiento no es nada nuevo. La dificultad no existe sólo en Uruguay, también se hace presente en el resto del mundo.
Docentes con 60 horas de clase: deberían tener 25
Sin embargo al rechazo que la ciencia abstracta genera en los estudiantes, en este país se suman otros factores que la hacen por demás problemática.
Sobre ese punto, Jorge Lewowicz y Jorge Groisman, investigadores matemáticos y docentes de la Facultad de Ingeniería que participarán del encuentro mencionado anteriormente conversaron con LA REPUBLICA.
Para Lewowicz la realidad de los profesores de enseñanza media juega en contra de la motivación por enseñar, dado que tienen 60 horas semanales de clase – cuando deberían tener 25 -, corren de un liceo a otro, arrastran preocupaciones económica derivadas de salarios insuficientes, están al frente de clases superpobladas que dificultan la relación docente-alumno por el escaso tiempo que se le puede dedicar a cada uno, sumado el desprestigio que en las últimas décadas sufre la profesión.
A todo esto, Groisman que dicta clases en enseñanza secundaria, añadió que entre los profesores hay una amplia gama que no se desempeña por vocación, sino que lo hace para obtener un salario seguro. Por otro lado, desde el punto de vista de los catedráticos, en la enseñanza se carece de la transmisión de interés por el conocimiento. Aseguraron que los docentes tienen dificultades para despertar curiosidad en los alumnos, y no los motivan a querer saber más.
Alcanza con sentir ganas
Groisman explicó que además de discutir propuestas para mejorar la calidad de la enseñanza, otro de los desafíos del encuentro es acabar con los prejuicios, pues «hasta ahora todos los intentos que han habido de juntarnos con docentes de otras ramas de la enseñanza fracasaron. Vamos a sentarnos a conversar e intercambiar; que nadie crea que vamos a enseñar. Este tiene que ser un lugar en donde cada uno mire para adentro y deje de echar culpas a los demás». Luego Lewowicz se refirió a la tarea de los investigadores y a su probable contribución a la enseñanza media. Dijo que las ópticas entre los investigadores y los docentes son diferentes, ya que los primeros están en permanente actualización y búsqueda de conocimientos, y desde ese punto de vista podrían hacer importantes aportes.
«A veces lo que buscamos nosotros no es que el estudiante aprenda, sino que sienta ganas; aprenderá después. En ese momento, que es un instante en que se hace un silencio en una clase porque se logró despertar el interés, es que uno reverdece», afirmó Lewowicz.
Información mala y ausencia de compromiso
Posteriormente, los investigadores estuvieron de acuerdo con la sicóloga Mariel Etchemendy, quien aseguró que una constante entre los jóvenes de hoy es que tienen apagado el deseo y son apáticos. Permanecen demasiadas horas ante la televisión y la computadora y su única rebeldía es la apatía.
Tanto Lewowicz como Groisman entendieron que las manifestaciones de esa conducta se hacen presentes en la actitud que los estudiantes poseen frente a la enseñanza.
Lewowicz recordó que hace varios decenios los alumnos presentaban ciertas dificultades frente a matemáticas, pero las mismas eran superadas a corto plazo, puesto que existía un compromiso de orden cultural, social y humano con el rol que iban a desempeñar en el futuro como profesionales y como ciudadanos, posición que, según él, en la actualidad se perdió.
«El asunto nuestro es pelear, seducir para cambiar la educación. Hoy la información es mala y el compromiso es malo, la educación debe cambiar y en esa transformación ya no se puede hablar de doce años de mala formación», remarcó Lewowicz. *
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