La genética revela misterios del cerebro
Un gen descubierto hace dos años vuelve a revelar información clave para la investigación de la evolución humana. Biólogos de la Universidad de Chicago acaban de descubrir que el gen del Homo Sapiens conocido como ASPM sufre un intenso proceso de selección natural, que lo llevó a cambiar su estructura 15 veces en los últimos 5 millones de años, desde que los humanos y chimpancés separaron su cadena evolutiva.
Hace dos años se determinó que este gen es clave en la determinación del tamaño del cerebro, y su alteración es la causa de una enfermedad llamada microcefalia. Esta anomalía provoca una reducción en el desarrollo de la corteza cerebral y quien la sufre tiene el mismo peso cerebral (450 gramos) de un Australopithecus africanus, el ancestro humano que vivió hace 3 millones de años. El peso normal de un cerebro humano varía entre 1,350 y 1,450 gramos.
La alteración de este gen suprime, según los científicos, tres millones de años de evolución.
El ASPM, gen en cuestión, fue analizado por el equipo del Doctor Bruce T. Lahn de la Universidad de Chicago, quienes decodificaron su secuencia de ADN en monos y seres humanos y lograron visualizar los cambios en el mismo causados por la presión darwiniana, nombre que se le da a la presión evolutiva ejercida por la selección natural.
Esta presión se presenta en simios como el gorila, el orangután, el chimpancé y en los seres humanos. Pero no se observa en las versiones del gen presentes en otros monos, perros, gatos o vacas.
La corteza cerebral es la zona del cerebro donde tienen lugar la mayor cantidad de procesos cognitivos, que determinan la inteligencia de una especie, y es ahí donde trabaja este gen, determinando el tamaño de la misma y su evolución en los últimos millones de años.
El doctor Lahn afirmó en un artículo publicado en la revista Human Molecular Genetics que «hubo un cambio importante cada 300 mil o 400 mil años.
El último fue hace unos 200 mil años y fue un cambio genético tan ventajoso que afectó a toda la población y la dotó de la versión mejorada del gen».
Desde esa última mutación, el gen se ha mantenido estable, en un proceso que los genetistas llaman de «purificación», según un estudio del doctor Jianzhi Zhang, un biólogo evolutivo de la Universidad de Michigan publicado en Genetics. *
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