HOY ACTO CLAVE EN LA BIBLIOTECA NACIONAL A PARTIR DE LAS 19 HORAS

Cada cuatro uruguayos, uno sufre depresión patológica de alto riesgo

Se expande casi tan rápido como el virus MyDoom en las computadoras. En su fase crítica, mata más uruguayos que cualquier otra enfermedad conocida. Incluso diagnosticada a tiempo, los médicos muchas veces apenas saben como enfrentarla. Peor aún, centenares de pacientes se niegan al tratamiento. Su punto terminal: el suicidio, nos ha convertido en uno de los países con mayor índice de autoeliminación en el mundo.

Estadísticamente, la Organización Mundial de la Salud, nos coloca entre los seis países con mayor número de suicidios, y asegura que ello es producto directo de la depresión, una enfermedad a la que todos en Uruguay estamos expuestos.

Aunque no se contagia por contacto, las condiciones de algunas sociedades -como la nuestra- son campo fértil de primera para que la depresión cunda. Y ello ocurre en todos los estratos sociales, sin distingo de credo ni raza.

En ese marco, algunas organizaciones no gubernamentales están incentivando desarrollar las pautas de la Organización Mundial de la Salud, para algo que tampoco es exclusivo de Uruguay: para la OMS la pandemia tiene sesgo universal.

Bien podrá el lector sentirse afortunado de no haber caído en la depresión patológica. No obstante recuerde que, en el actual cuadro estadístico, todos los uruguayos conocemos por lo menos a otro, que enfrenta la enfermedad sin ayuda sicológica y sin dinero para promover su curación.

Peor aún, mal que le pese al lector, los deprimidos son los últimos en casi todos los casos en enterarse de lo que les ocurre y difícilmente reconocen vivir en depresión.

En este contexto, la Fundación Cazabajones se ha convertido en el grupo coordinado de mayor crecimiento en los últimos años en el país. Con 60 grupos organizados y más de 6.500 asistentes, en 19 departamentos, su presidente, el siquiatra Pedro Bustelo, fue galardonado con el «Republicano del año-2002″ por nuestro diario.

 

Hoy día clave

La jornada de hoy será clave, para dar comienzo a la segunda fase del proyecto «Salud para todos», que orientan los clubes de Cazabajones.

A partir de las 19 horas en la sala Varela de la Biblioteca Nacional, habrá un encuentro a todo nivel buscando impulsar soluciones al fenómeno que alcanza a medio millón de uruguayos.

Actualmente, con excepción de Cerro Largo, la fundación impulsa clubes de auto-ayuda y autogestión en todo el país, apoyada por más de 7.000 compatriotas que superaron en la institución su patología.

«La depresión además, está generando y facilitando otras enfermedades. Al malinterpretarse sus síntomas muchas veces se demoran años para tratarse con lo cual, únicamente se empeoran los cuadros», explica el Dr. Pedro Bustelo. «Importante por demás es que, además de la afectación directa a la calidad de vida del paciente, está demostrado que: accidentes automovilísticos, laborales, bajo rendimiento educacional y laboral, falta de energía, desgano, tristezas e incluso fantasías de autoeliminación, constituyen síntomas de depresiones mal o en absoluto tratadas», agrega.

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, reconocieron recientemente la labor que cumple la institución, «por la utilidad del trabajo para la prevención y el control de la las depresiones en Uruguay. Están encontrando soluciones para un importante problema de salud pública, formulando un programa con contenidos acordes con las normas preconizadas por nuestra Organización», dice la carta de OPS/OMS.

Otro logro de la Fundación Cazabajones, ha sido la visita del Dr. Martin Prince, catedrático en epidemiología siquiátrica de la Universidad de Londres, el centro de máxima colaboración con OMS acorde a su producción científica. Prince destacó la labor uruguaya, firmando un acuerdo de cooperación técnica «para fortalecer el combate a la depresión».

La sede central de la Fundación es en Eduardo Acevedo 1494, primer piso; teléfonos 4034562 y 4034563.

 

Causas del mal

«Las causas de la depresión en Uruguay están aumentando constantemente» afirma Bustelo, refiriendo directamente a que la inestabilidad laboral, la desocupación, y la crisis son bases que alimentan la epidemia.

Existen sin embargo, otras causas no menos importantes para que la enfermedad depresiva esté en aumento en casi todo el mundo.

«La ciencia ha alargado muchísimo la expectativa de vida. Ello hace que haya cada vez más mujeres climatéricas», explica. La mujer en la post-menopausia baja sensiblemente sus niveles de serotonina, una hormona que actúan como neurotransmisor en el organismo. Con el descenso de la serotonina, se reduce también el estímulo a los centros de placer, con un sensible incremento en la predisponibilidad a la depresión.

Otro factor -de interpretación científica- ha hecho también aumentar el número de los diagnósticos: las ansiedades son ahora interpretadas como una forma, una fase previa de la depresión. «La ansiedad es una especie de depresión chiquita. Cuando falta un poco de serotonina, el individuo se pone ansioso, cuando la serotonina desciende aún más, entra en depresión», explica Bustelo.

A esta consideración científica que hizo subir el número de deprimidos se añade una última consideración, más vernácula.

La extensión de las pesquisas en el interior permitió diagnosticar a nuevos pacientes que por su alejamiento de las ciudades estaban fuera de atención.

«Es que, en localidades pequeñas los médicos que más pacientes siquiátricos ven, son los médicos generales. Los siquiatras, aún cuando los haya, no suelen ser visitados a pesar de cualquier síntoma, en tanto hay gente aún en el campo, convencida que el siquiatra es para los locos. Entonces razonan: ´si yo no estoy loco, al siquiatra no voy'», evalúa Bustelo.

En este sentido, los clubes de Cazabajones -que actúan con estructuras similares a la de Alcohólicos Anónimos- está integrando nuevas localidades al programa de pesquisas que intenta cumplir en todo el país.

Los primeros muestreos demostrando incluso que el más alto porcentaje de problemas por depresión es en localidades de pocos habitantes, comparativamente con las grandes ciudades, dando un poco por tierra con la lírica imagen del campo como lugar por tranquilo y feliz.

Bustelo dice que eso no es extraño, y que ello ocurre incluso en los países desarrollados en tanto la languidez de las áreas rurales, suele ser considerada «no depresiva» en la mente de los citadinos en el mundo, aún cuando sea otra idealización. *

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