Nace el Círculo Comunitario de Intercambios
Genéricamente podría definirse como una especie de club de trueque entre pequeños y medianos empresarios aunque, en los hechos, se trata de otra cosa. Para empezar, una de las diferencias, sustanciales por cierto, es el intercambio de productos, servicios y conocimientos entre los asociados a través de una «moneda virtual» a la cual denominaron unidad independiente. El valor de la misma está basada en el peso uruguayo. Vale decir, quienes se encuentran asociados al Círculo Comunitario de Intercambios editan un boletín mensual con la oferta y demanda de sus respectivas empresas.
Esa «guía clasificada», conecta a las diferentes empresas. El trabajo -pedido o solicitado- se cotiza en unidades internas, con las cuales se abona la tarea realizada.
Evidentemente, esta «moneda» sólo tiene valor entre sus asociados.
Aquellas empresas que adhieren a este tipo de sistema abonan mensualmente una cuota de 200 pesos uruguayos. En el caso de personas que no poseen empresas pero sí un oficio la cotización es de 100 pesos uruguayos mensuales.
En realidad, la idea es creación de Hank Monrobey, un holandés que lo implementó por primera vez en Estados Unidos.
Finalmente, el sistema fue impuesto en Panamá y Brasil, además de Estados Unidos. En Uruguay, recientemente creado, cuenta con el apoyo de varias pequeñas y medianas empresas.
Caminos alternativos
El operador de red del CCI en Uruguay, Juan Carlos Mesa, dijo a LA REPUBLICA que se trata de «licuar el capital» de manera de capitalizar «el tiempo ocioso que, lamentablemente, es demasiado para nuestras empresas».
Mesa explicó que el Círculo Comunitario de Intercambios es la primera etapa que se implementa en Uruguay con el objetivo de alcanzar el funcionamiento de un circuito local de capital líquido o una estructura similar.
De esta manera se podrán intercambiar productos y servicios con organizaciones similares que ya están funcionando y con aquellas que se creen en el futuro alrededor de todo el mundo.
«.Podemos decir que un circuito local de capital líquido es una red de transacciones entre empresas y consumidores.
Es un modelo nuevo, más dinámico que las experiencias existentes, ya que logra una síntesis entre el dinero existente y formas innovadoras de contabilizar transacciones», señaló Mesa.
La idea es que los consumidores se integren y realicen sus compras en las empresas afiliadas.
De esta forma, los consumidores abonan en moneda de curso legal, haciéndole entrar liquidez al circuito.
El dinero de los consumidores respalda el capital líquido, lo que garantiza, en caso de ser necesario, la posibilidad de comprar fuera del circuito. Las empresas que participan podrán hacer sus transacciones a través de una contaduría interna, sin usar dinero.
«La idea de implementar este sistema nació por la falta de dinero circulante en el mercado. Decidimos dejar de quejarnos y apelar a sistemas alternativos. A esto se le suma otro problema que son los obstáculos que tenemos para acceder al crédito. Sin contar que, cuando accedemos, los intereses son leoninos», subrayó el empresario.
Como ejemplo, sostuvo que para solicitar un crédito las pequeñas y medianas empresas deben presentar un proyecto. En caso de que se le dé luz verde al mismo reciben un 80% del monto solicitado. A esto se le suma que no incluye el Impuesto al Valor Agregado (IVA) por lo que el préstamo queda en un 60% del monto total solicitado en una primera instancia.
«Esto nos acarrea una serie de problemas como los intereses y las altas cuotas a abonar. Además hoy existen muchos obstáculos para acceder al crédito. Hay otros casos que la empresa, entre optar sacar su dinero del banco y pagar en efectivo, por lo que pierde sus intereses, le conviene adherirse al sistema y abonar en unidades internas. El sistema, si bien recién lo hemos implementado, fue muy bien recibido por los pequeños y medianos empresarios», manifestó Mesa. *
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