Excepcional en el mundo: donantes uruguayos superan incluso la demanda nacional de sangre
En este planeta, el déficit de sangre para quienes la necesitan en una urgencia es altísimo. Uruguay es una excepción. Algo atribuible exclusivamente a nuestro ser solidario.
Aun en medio de la peor crisis económica de nuestra historia, la solidaridad de los uruguayos muestra rasgos casi inauditos. Afortunadamente.
Con una media de 140.000 donantes de sangre, Uruguay alcanza a satisfacer esta necesidad vital para absolutamente todos los ciudadanos, en tanto nadie sabe cuándo puede necesitar. A modo de ejemplo, tan sólo téngase en cuenta que Argentina tiene un déficit de medio millón de donantes al año (véase recuadro).
«Debemos reconocerle a los 500 donantes anónimos que cada día en nuestro país concurren a colaborar con los bancos de sangre. Esa donación es tan absolutamente insustituible como la misma sangre. Y el gran mérito de todos estos compatriotas es donar para otros compatriotas, también anónimos, cuyas vidas ayudan a salvar», afirma el director del Servicio Nacional de Sangre. El doctor Andrew Miller enfatiza que la seguridad actual brindada por la sangre que se trasfunde es del más alto nivel, dejando atrás situaciones controvertidas registradas en los últimos años.
«La seguridad transfusional actualmente en el país es muy buena. La concentración de los tamizajes serológicos, en el marco de una nueva organización de la producción, permite dar absolutas seguridades», remarcó.
Situación privilegiada
Afirma Miller que Uruguay se encuentra en una situación «privilegiada» en la materia. De los 140.000 donantes anuales, alcanza con entre 116.000 y 118.000 para satisfacer las necesidades del país.
Aun existiendo situaciones excepcionales, como la de determinados tipos de sangre, las políticas emprendidas están dando buenos resultados. Desde este punto de vista, Uruguay está en pleno período transicional desde el 26 de diciembre del año 2000.
Hasta esa fecha se aplicaba el sistema de «donante de reposición»: cuando alguien necesitaba sangre, debía contar con los donantes necesarios para cubrir esa necesidad.
A menudo ocurría, y aún ocurre, que la persona no contaba con los donantes imprescindibles para su necesidad, implicando una serie de circunstancias adversas, algunas incluso de riesgo.
«Actualmente no se exigen donantes para un paciente específico, aunque se pide a los familiares que colaboren donando. No obstante, ello no condiciona en absoluto la situación de quien necesita la sangre», detalló el director del Servicio Nacional.
Explicó en este sentido que la aféresis (tecnología que restituye al donante los componentes de su propia sangre de los que no hay necesidad en el momento) mejoró sustancialmente la situación general.
Concentración segura
Aunque situaciones denunciadas en los dos últimos años referentes a la seguridad en las transfusiones jaquearon la credibilidad del sistema, éste superó la prueba. Y tanto, que ni siquiera se redujo el alto número de donantes voluntarios en el país.
«Actualmente, estamos desarrollando un plan de concentración de los 87 bancos de sangre en el país de modo que no todos realizan ya los pasos críticos», detalló Miller. A modo de ejemplo, el tamizaje serológico está siendo concretado en 47 centros.
Aseguró el director que «el sistema en el sector público es actualmente más adelantado que en el privado». La Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) mantiene actualmente cinco centros regionales, concentrando tecnologías y recursos humanos. Montevideo concentra, en tal sentido, hasta el 30% de los estudios de sangre que se efectúan en el país.
«Tecnologías costosas y ordenamiento informático nos permiten asegurar la tranquilidad de quienes deban recibir sangre, en un tema que no admite ni un solo error», enfatizó el director, apuntando al desarrollo actual del sistema de hemovigilancia.
Vigilantes de sangre
Actualmente en vías de desarrollo, el sistema nacional de hemovigilancia apunta a un seguimiento total de donantes y pacientes a efectos de determinar la eventualidad de reacciones adversas entre quienes recibieron sangre. En un marco de denuncia obligatoria, los especialistas aguardan poder evaluar a corto plazo cuáles son los índices de desarrollo de distintas patologías vinculadas a la recepción de sangre entre los pacientes.
«Es un avance importante, pero también de alto costo y que implica un período de tiempo para cumplirlo en forma», estimó Miller.
Los pioneros en este sistema son los franceses, algunas de cuyas pautas están siendo seguidas por el plan uruguayo.
El especialista concluyó que «comparativamente con los demás países de la región, e incluso con algunos más desarrollados, estamos mejor, pero ello no quiere decir bien, ni tampoco que falten cosas que mejorar». *
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