ENTRE FLORES, AROMAS, AGUJAS Y PRACTICAS MILENARIAS

Uruguayos optan por terapias alternativas para enfrentar enfermedades sicofísicas

Con el comienzo del nuevo milenio  aunque su auge comenzó hace ya varias décadas , cada vez son más las personas que optan por la medicina alternativa, mientras los médicos ortodoxos miran de reojo la expansión del fenómeno.

Las terapias alternativas son disciplinas que tienden a mejorar la salud, esgrimen sus defensores, aunque no se enseñan en la Facultad de Medicina. Para la mayoría de los galenos ortodoxos carecen de rigor científico y tienen, a lo sumo, un carácter práctico. En las últimas dos décadas muchas de estas terapias alternativas  léase acupuntura, digitopuntura u homeopatía , crecieron rápidamente a la sombra de la cantidad de personas (pacientes es el nombre que prefieren los especialistas) que concurren a consultorios en busca de alivios musculares, correcciones lumbares y, sobre todo, como forma de quitarse el estrés y estar en «armonía» con uno mismo.

La práctica de terapias alternativas, todo un boom si se tiene en cuenta que en Estados Unidos el 40% de la población recurre a ellas, parece no ser riesgoso para la salud. Siempre y cuando, advierten los médicos, no se sustituyan por los tratamientos clásicos, ni la medicación convencional.

Otra tendencia que ha crecido sustancialmente en Uruguay es el consumo de infusiones en base a «yuyos» que poseen propiedades medicinales.

La historia de la homeopatía comenzó en 1791 cuando el doctor Samuel Hahnemann observó que las personas que se intoxicaban con quinina presentaban síntomas similares al paludismo. Lo mismo ocurría con el mercurio cuyos síntomas se correspondían con los de la sífilis.

Hahnemann recurrió entonces a la dilución  en dosis muy pequeñas de sustancias medicinales , y a la dinamización, que potenciaban el efecto de cada sustancia. De esta forma, el médico abrió el camino para la llamada «ley de los semejantes», la cual indica que toda sustancia natural con poder de suscitar alteraciones es capaz de curar esas mismas alteraciones. En homeopatía se sana al enfermo por lo semejante, considerándose al ser humano como una unidad psicofísica. De esta manera, se busca estimular las reacciones del organismo de manera de superar la enfermedad previamente detectada. Las contraindicaciones son nulas.

Alfredo Cabot, hijo, es el director de Homeopatía Alemana, empresa que desde 1948 se dedica a la fabricación de medicamentos homeopáticos. Lo que comenzó como un negocio familiar hoy cuenta con 36 empleados, y varias sucursales, denominadas «boticas naturistas», ubicadas en Montevideo y varios departamentos del interior del país.

Cabot sostuvo que cada vez más personas se interesan por la homeopatía y tizanas medicinales y rechazan los medicamentos químicos, citando como ejemplo que, durante 2003, vendió 560 kilogramos de Ginko Biloba, planta que favorece la irrigación cerebral.

Otro ejemplo que grafica el auge de los medicamentos naturales es que cada seis meses, esta empresa comercializa un millón de cápsulas de centella asiática, especialmente recomendada para la celulitis y la eliminación del exceso de grasa en células adiposas. Y hay días que llegó a atender a 250 personas.

«Además de los medicamentos homeopáticos, producimos nuestras propias tizanas, las cuales dejamos deshidratar de forma natural durante dos semanas a las sombra y a temperatura ambiente, y las tinturas madres que es el extracto vegetal, elaborado a partir de las hojas de la planta maceradas en alcohol», explicó el entrevistado.

En el caso de las tinturas madres la posología recomendada es de 20 gotas tres veces al día, mientras que en los medicamentos homeopáticos su ingesta es de quince gotas dos veces al día.

«Trabajamos muy bien en todo lo relacionado con problemas del aparato respiratorio. También es muy solicitado el Método Has, que fortalece el sistema inmunológico, básicamente en lo que refiere a problemas oncológicos y portadores de HIV. La gente se niega a todo lo que sea químico. Antiguamente, muchos médicos alopáticos se resistían al tratamiento. Hoy, recibimos periódicamente una o dos personas que viene por recomendación del propio médico», manifestó Cabot.

No obstante, subrayó la importancia del diagnóstico médico como primer paso antes de tratarse con productos homeopáticos: «Si bien son sustancias que no tienen contraindicaciones de ningún tipo, nosotros no diagnosticamos ni realizamos consultas. Lo que sí hacemos es una orientación de los productos homeopáticos», manifestó.

Agujas terapéuticas

En el caso de la acupuntura, se requiere previamente detectar las partes del cuerpo, músculos u órganos, que se encuentran bajo tensión, produciendo en algunos casos fuertes dolores.

Esta técnica milenaria china utiliza pequeñas agujas en distintas zonas del cuerpo, dependiendo de la dolencia del paciente. Sus defensores dicen que es efectiva para el caso de cefaleas crónicas que no responden al tratamiento convencional. Según sus

partidarios cada persona tiene su medicamento. Determinarlo puede demorar años o un día, pero aseguran que cuando se encuentra llega la curación.

En cambio, la digitopuntura funciona mediante la presión de la yema de los dedos sobre puntos específicos llamados «meridianos» para intentar equilibrar la energía del cuerpo alterada por algún trastorno interno o externo. No se recomienda en zonas inflamadas o quebraduras.

No son pocas las personas que a menudo padecen dolores en la columna vertebral. En estos casos, la terapia alternativa recomendada es la quiropraxia, basada en suaves masajes sobre la columna vertebral. Entre sus propiedades, alivia los dolores de cabeza, de las articulaciones y de los músculos, así como el molesto zumbido en los oídos.

Para el dolor de espalda, lumbalgias, migrañas o insomnio se recomienda la osteopatía. Esta técnica trabaja sobre la estructura mecánica del cuerpo  como huesos, músculos y ligamentos . A partir de la observación y palpación, el osteópata detecta dónde está la defunción. No es indicada para pacientes que padezcan lesiones óseas o musculares.

Flores curativas

La flores de Bach deben su nombre a su descubridor: Edward Bach, nacido el 24 de setiembre de 1886, en los alrededores de la Birmingham. Médico de profesión de gran popularidad, en 1929 decidió cerrar su clínica y partir hacia Gales. En ese lugar examinó cientos de flores hasta quedare con una serie de 38 esencias naturales extraídas de plantas silvestres.

Sus simpatizantes aseguran que combaten los desequilibrios emocionales, como el estrés, el insomnio, la angustia, la ansiedad y la depresión. Son totalmente inocuas y una buena alternativa para zafar de los antidepresivos y tranquilizantes químicos.

Según Bach, la enfermedad es «el resultado de un desequilibrio emocional que se produce en el energético del ser vivo y que, si persiste, se manifiesta en el organismo. El remedio floral influye sobre las causas del desequilibrio y no sobre sus efectos. Si se puede detectar el inicio de un estado patológico por el desequilibrio mental correspondiente, se está en el mejor momento para encaminar la terapia a través de las flores».

En cambio, la aromaterapia emplea aceites muy concentrados de flores, cortezas, hojas y raíces. Si bien en algunos casos pueden llegar a provocar alergias, no está en discusión que los aromas tienen efectos sobre la emociones.

A los chinos, especialistas en esto de las terapias alternativas, también le corresponde el descubrimiento de la auriculoterapia. Esta terapia reconoce a la oreja como la zona en la que se reflejan los diferentes órganos del cuerpo. Según sus seguidores, estimulando distintos puntos del oído
externo a través de pequeñas agujas, se corrigen los desfasajes orgánicos. Es recomendada para la ansiedad, el insomnio, los dolores óseos y las adicciones. Al menos, eso aseguran quienes la practican.

Otra opción en el universo de la medicina alternativa es la reflexología podal que actúa como la auriculoterapia, con la diferencia que se realiza con los dedos y no con pequeñas agujas. Consiste en masajear suave pero firmemente la planta del pie. Ejerciendo presión en ciertos puntos, aseguran que es efectiva para combatir la anemia, la artritis, fatiga, dolores de oído, baja presión y las molestas hemorroides.

Otras técnicas utilizadas a nivel mundial, y prácticamente desconocidas en Uruguay, son la magnetoterapia y la iridiología. La primera combate los dolores musculares y de cabeza mediante la irradiación de campos magnéticos, mientras que iridiología, se la conoce como otro de los métodos de diagnóstico existentes, en este caso a través de la «lectura» del iris del ojo.

Acupuntura y homeopatía, las más solicitadas en Uruguay

Hay dos terapias alternativas que concitan a la mayoría de los pacientes uruguayos que optaron por la medicina no convencional: la acupuntura y la homeopatía.

En el caso de la primera, se trata de una técnica milenaria. Por medio de la punción con pequeñas agujas se libera la secreción de endorfinas, sustancias presentes en el cuerpo humano que ofician de calmantes naturales.

Los principios de la acupuntura se remontan a la antigua China hace, probablemente, cinco mil años. Su primer estudio científico fue realizado en 1957 por el médico soviético Wosralik.

En Uruguay fue introducida por el doctor Torrá, en 1948, seguramente influenciado por su estadía, durante años, en China. Dieciocho años después, en 1966, el doctor Hermida se convirtió en el primer médico uruguayo en difundirla a nivel nacional.

Actualmente en Uruguay la practican 350 médicos, pese a que no existe el título de técnico en acupuntura.

La asociación vernácula más antigua es la Acupuntura Uruguaya de Profesionales (AUP)

La homeopatía fue una escuela creada por Hahnemann (1755-1843), médico alemán que en 1810 publicó el Organon, libro considerado como la «biblia» de la homeopatía.

Se basa en la «ley de los semejantes», lo que significa que una sustancia que produce alteraciones en la salud es también capaz de curarlas. Exactamente, el mismo principio científico aplicado por Pasteur en la profilaxis de la rabia y en el principio de las vacunas.

Más de un centenar de médicos uruguayos integran la Sociedad Médica Hahnemanniana y la Asociación Médica Homeópata. *

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