Pronóstico para febrero
Febrero, el último mes de campaña estival, pero con la mayoría de los políticos regresando a su lugar de ¿trabajo? Se establece el contexto ideal para que el mes se perfile como aquel en que todo el mundo tiene algo que decir sobre absolutamente todo, opinión que por añadidura todos necesitan conocer con urgencia.
Sera la hora de las encuestas: La inveterada muletilla del yo pienso que empieza a anteceder el 57 % de las conversaciones amicales, siendo seguida por su variante menos invasiva, el a mí me parece (22 %). En las páginas de los diarios las columnas de opinión proliferan como setas en un húmedo bosque de Normandía, invadiendo inclusive hasta la página de defunciones con simpáticas divagaciones personales sobre una temática inagotable. Corren igual suerte multiplicadora las fotos de los autores de estas columnas, con la postura clásica que debido a la mano en el mentón popularmente se conoce como estoy pensando.
El lector puede encargar a destajo las noticias que le interesen sean tales al margen de si sucedieron o no. Un seminario organizado por JP Morgan celebrará un nuevo aniversario de la corrida bancaria.
Al poco tiempo se genera tal confusión informativa, malestar en la clientela y amenazas de litigios millonarios que los clientes de los bancos añorarán esos días de rumores: che-sabes-que-me-dijeron-que…
La tranquilidad se verá afectada por anuncios económicos de Alfie y muchos van a añorar a Bensión, o a Mosca, quién sabe.
En febrero, mes de carnaval, ya se sabe que Batlle se va y un pescador de Punta del Diablo dice haber conversado con un flaco que respondería a la descripción física del próximo no presidente, a quien encontró en una solitaria choza de la playa De la Viuda. «Me pidió que le regale pescado, así que le enseñé a pescar», declara el hombre de mar a una radio local. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad