Mundo loco, loco…
A Thomas ya le ofrecieron medio millón de dólares en préstamos, planes funerarios, una tarjeta de crédito y una membresía en un gimnasio. El problema es que es un gato…
Thomas es un gato al cual bombardean en su casilla de e-mail con ofertas de tarjetas de crédito, conexión sin cargo a Internet y muchas otras cosas. La barrera de lo ridículo la cruzó definitivamente un gimnasio que le mandó por correo postal una invitación a su hogar en Somerset, Inglaterra, ofreciéndole ser miembro premium. El envío incluía un poster de un musculoso cuerpo humano con la inscripción «Thomas, esto es lo que haremos por ti este año».
La entrega postal venía en forma de tubo (con el afiche enrollado adentro) dirigido al sr. Thomas Catt. El remitente era el Esporta Health Club. Una vocera del gimnasio deslindó responsabilidades diciendo que «nosotros le compramos la base de datos para mailing a Consodata Lifestyle Register. Parecería que alguien completó algún formulario con los datos del gato».
Sin embargo, el señor Mike Davies, de 49 años, asegura que jamás incluyó a su mascota de once años de edad en ninguna lista de correo electrónico y que es «bastante entretenido» ver cómo crece la popularidad del gato. Si bien el minino está a dieta a causa de su sobrepeso «no irá al gimnasio este año», bromea Davies.
Davies, bromea, pero le sacó un e-mail al gato. ¿De qué se puede reír?
Tiene un perro de diez centímetros
Una mujer sostiene que es la dueña del perro más chiquito del mundo. De la nariz a la cola mide diez centímetros.
Mandy Marks, una mujer de East Buckland, Inglaterra, reclama el título de la propietaria del perro más chiquito del mundo. Tiny Tim, así se llama la minimascota, mide cuatro pulgadas de alto (hasta el lomo) y cuatro pulgadas desde la nariz hasta la cola (un poco más de diez centímetros). El título, hasta el momento, lo tiene un Yorkshire terrier llamado Whitney que mide media pulgada más de altura.
Tanto Mandy como sus invitados arrastran los pies por la sala cuando el perro está cerca, ya que un paso normal se eleva por encima de la altura del pichicho y podrían pisarlo como a una cucaracha. El animal, que pesa alrededor de 400 gramos, todavía no es adulto, pero según sostiene su dueña, «ha dejado de crecer desde que tenía cuatro semanas de vida».
La madre de Tiny es una Chihuahua y el padre un Shih Tzu. *
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