EN JULIO DEFINEN DETALLES PARA EMIGRACION A ZONAS RURALES

Australia vuelve a tentar a uruguayos

El 12 de enero pasado, la oficina de prensa del Ministerio de Inmigración y Asuntos Multiculturales e Indígenas de Australia publicó un comunicado firmado por John Anderson, primer ministro suplente en ejercicio, y la senadora Amanda Vanstone, ministra a cargo de la cartera, anunciando «nuevas formas de atraer más inmigrantes a las áreas rurales».

El asunto, una verdadera preocupación para el gobierno australiano, no es en absoluto nuevo. En 2002-03, un total de 8.000 visas para residentes fueron otorgadas en el marco de este programa de población de áreas rurales. Ello significó nada menos que un aumento del 92% con respecto al período 2001-02: más de 27.000 visas de este tipo han sido aprobadas desde 1996.

Pero, de acuerdo a la ministra, estas medidas son insuficientes, «aunque haya habido un aumento constante en el uso de las medidas de inmigración a áreas rurales, necesitamos hacer más para ayudar a estas áreas a obtener la gente que precisan, y eso es lo que estamos anunciando«, informó al presentar la iniciativa.

 

La propuesta

Desde el 1º de julio próximo, las personas calificadas que deseen venir a Australia como Inmigrantes Calificados, podrán obtener una residencia temporaria de tres años de validez si se comprometen a vivir y trabajar en el área rural. A los dos años, podrán solicitar la residencia permanente.

La visa en cuestión se llama Migración Calificada y exige algunos requisitos básicos.

Edad: El solicitante debe ser menor de 45 años.

Idioma: Debe tener un nivel de habilidad en inglés para trabajar en Australia en su área designada de actividad. Esto se conoce como «inglés vocacional».

Calificaciones: Debe tener calificaciones posliceales (universitarias o de instituto técnico). En algunas ocupaciones será aceptable un buen nivel de experiencia laboral.

Ocupación declarada: Al llenar la solicitud, el proponente debe declarar una ocupación que se adecue a sus calificaciones y hablidades, la que debe estar incluida en la Lista de Ocupaciones Calificadas del Ministerio.

Toda la información referente a ésta y otras formas de inmigración a Australia se pueden consultar en el sitio web del Ministerio: //www.immi.gov.au

Cabe agregar que se anuncia también una nueva visa para jubilados que se autofinancien. No obstante, como difícilmente una jubilación del Uruguay sea considerada suficiente, la exigencia de autofinanciamiento es en dólares. La otra posibilidad es que el inmigrante mayor cuente con una suma aproximada de 600.000 dólares para obtener la visa en cuestión.

A nivel del gobierno australiano se explicó que, en los últimos meses, se ha realizado una intensa actividad de consulta con las autoridades de las distintas regiones del país, para definir detalles de la propuesta, cuyos pormenores se conocerán en julio próximo. Para la ministra que propone la medida, «de entre los mejores proyectos de creación de infraestructura, la mayoría fueron realizados con la ayuda de inmigrantes». La ministra se olvida que toda Australia fue construida por inmigrantes. Como contrapartida a este proyecto, el gobierno anunció su voluntad de implementar medidas para reducir la inmigración a Sydney.

Es en ese marco de concentrar a los nuevos inmigrantes en «áreas rurales» en el que deberán desenvolverse los uruguayos. Y, aunque con óptica uruguaya, ello pueda imaginarse como desolador, lo es mucho menos que la mayoría de las «áreas rurales» en 18 departamentos de nuestro país. Claro que tampoco todo es un jardín de rosas…

 

Los barrios más remotos

Australia es un país que se autocalifica como «Primer Mundo». Y sin dudas que en el contexto de injusticia en que vive la mayoría de los uruguayos, cuando ganar suficiente para comer bien se considera lujo, este país está en el Primer Mundo. El emigrante uruguayo que elija Australia como destino tendrá grandes ventajas, pero también desventajas que, por experiencia personal, puedo asegurarles que es imposible evaluar previamente: hay que darse la cabeza contra la pared.

En principio, hay una realidad absoluta para lo más urgente: acá, hay trabajo. Entiéndase bien: hay mucho trabajo… como para trabajar en lo que uno quiera. Es una idea que aunque parezca mentira los uruguayos demoramos en asimilar, acostumbrados como crecimos a hacer algo «en lo que haya», o «que no te mate de hambre». Acá, si de entrada no se encuentra la especialidad que uno tenga, se puede vivir hasta repartiendo pizza: sólo se precisa proponérselo y encarar.

La seguridad social es bastante buena, seguro de desempleo y cuidado médico incluidos. Pero el gobierno de derecha de Howard cierra canillas todos los días y el futuro inmediato no es muy promisorio en esta área: cada vez se acerca más al modelo yanqui, donde la educación y la salud son patrimonio exclusivo de los que pueden pagar mucho.

El acceso a la vivienda propia es también fácil comparado con el Uruguay. Acá no depende de tener «amigos» en el Banco Hipotecario, sino de tener trabajo estable. Hay incluso un subsidio del gobierno para la compra de la primera vivienda que, en las áreas designadas, es más de la mitad del depósito inicial. El costo promedio de una casa nueva de 3 dormitorios con garajge doble en esas áreas es de US$ 100.000, de los cuales el banco financia el 90%. Alquilar esa misma casa cuesta US$ 100 a la semana.

El salario promedio en Australia es de unos US$ 350 a la semana, con lo que alcanza para hacer una compra semanal de supermercado de US$ 80, pagar los US$ 100 de renta, y con el resto solventar los gastos de servicios, auto, etc.

La experiencia muestra que una familia que sea prolija en sus cuentas vive con un sueldo y ahorra los demás. Claro, no olviden que con ese ahorro hay que pagar los pasajes para la visita a Uruguay en vacaciones o… el psicólogo. Usted elige.

Otro costo muy importante lo representan, para los aquí residentes, muchos de los que quedaron en el paisito: prepárese para mandar, como mínimo, el treinta por ciento de sus ingresos. Pocos se salvan. Quizás ésa sea razón bastante para que algunos legisladores del Partido Colorado consideren «un buen negocio» la emigración masiva que sufre el Uruguay.

Pero apróntese para las contras. El gobierno de Australia es racista y sectario como pocos: los campos de concentración donde se encarcela a inmigrantes ilegales, incluyendo niños, no son fiesta. El racismo en la población ha disminuido considerablemente en los últimos tiempos: hasta hace veinte años, los aborígenes tenían toque de queda, y eran tratados como perros.

La educación, comparativamente con Uruguay, es lamentable. Y cada vez menos gratuita. El sistema de evaluación de los alumnos es clasista, asquerosamente competitivo; y tan atrasado, que le sorprende a casi todos los que cursaron escuelas uruguayas. Aunque resulte inconcebible, hasta hace solamente diez años los maestros les pegaban con una vara a los niños. Esa práctica se abandonó, pero no por considerarla mala, sino porque los padres de niños de diferentes culturas comenzaron a demandar a los maestros castigadores.

 

Con buenas posibilidades

Las posibilidades de acceder a una nueva vida en Australia aparecen reales para los uruguayos, aunque incluso a nivel de gobierno quedan interrogantes sin respuesta.

LA REPUBLICA contactó a Nichola Cox, responsable de prensa del Ministerio de Inmigración y Asuntos Multiculturales e Indígenas.

Nichola expresó que, básicamente, no se trata de una medida aislada, sino que forma parte de un plan de población rural, que se viene imple
mentando desde hace ya bastante tiempo, «ajustándolo de acuerdo con las necesidades regionales y los resultados de la aplicación del propio plan».

Con respecto al número de visas que se otorgarán, entendió que «el programa no especifica números, sino que se irá regulando la cantidad de las otorgadas a medida que se vayan observando los resultados en las poblaciones rurales». La representante del Ministerio precisó que no hay preferencias de origen en lo absoluto, sino que los solicitantes serán evaluados «exclusivamente» en los cuatro puntos que especifica el programa. La condición más relevante será la permanencia de los nuevos residentes en las áreas rurales. A la pregunta de cuáles serán los medios de control de que se valdrá el gobierno para asegurar que los nuevos inmigrantes residan efectivamente en las áreas designadas, Nichola respondió que no se han implementado medidas en particular para este fin. Los mismos controles que se aplican a los residentes con visas temporarias o condicionadas serán utilizados en este caso. Aunque declinó especificar acerca de esos procedimientos, alegando que es «información confidencial». Y si me permiten la opinión de un inmigrante «yorugua»: son bastante ingenuos.

Analizando algo más en profundidad la propuesta, a cualquiera ajeno al tema le parecería más restrictiva que de apertura. Es que la antigua «Visa Independiente Calificada» tiene casi los mismos requerimientos que ésta, pero al obtenerla el solicitante accede directamente a una Residencia Permanente, y a los dos años puede solicitar la ciudadanía. La nueva propuesta extiende ese período introduciendo dos años previos de Residencia Temporaria y recién entonces se puede solicitar la Residencia Permanente. Acerca de esta duda en particular, la vocera del Ministerio explicó que el puntaje requerido sería menor, para facilitar el acceso a estas visas.

Acerca de cuán menor, Nichola entendió que en un principio será 5 puntos menos (en 115 promedio), aunque reconoció que ello recién se sabrá definitivamente en julio próximo.

En resumen, la medida anunciada tiene fortísimo tufo electoralista, sin duda con el objetivo de ganar un sector de la población que el actual gobierno ha castigado con distintas medidas desde que asumió.

 

La visión de los uruguayos

Aunque el embajador uruguayo se encuentra de vacaciones, seguramente disfrutando de las playas con su familia, existen pocas expectativas de que evalúe un proyecto hasta tanto el mismo no se conozca oficialmente. Otros representantes oficiales uruguayos en Australia y los profesionales del tema declinaron emitir opinión acerca de la nueva propuesta, máxime mientras no esté el embajador.

Por su parte, el cónsul uruguayo, Jorge Puoy, descartó hacer declaraciones alegando desconocimiento del tema.

La agente de Inmigración Silvia Paula Levame no aportó mucho más. Según ella, «esta política podría, bien aplicada, dar oportunidades de inmigración a personas que, bajo la legislación vigente, no las tendrían.»

En cambio, Eduardo Danielli, presidente del Club Uruguayo de Sydney, fue bastante más claro: «Es otra medida represiva a las que este gobierno nos tiene acostumbrados. Especulando con la necesidad de la gente, hace anuncios sin especificar las condiciones reales en que esa medida se llevará a cabo», concluyó. *

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