"El Estado debe ayudar a que la gente pueda progresar"
«Respondo a una invitación muy amable del embajador uruguayo en Australia, Pedro Moamaro, y la Cancillería, quienes nos han preparado un calendario y una agenda de trabajo muy interesantes, muy diverso. Nos vamos a reunir con personas del gobierno, la municipalidad y organismos no gubernamentales y, específicamente, entre otras cosas, aparte de disfrutar las buenas playas, investigar en cuanto a mi responsabilidad específica a tareas que tienen que ver con los discapacitados, porque soy responsable de una comisión de trabajo que tiene la responsabilidad de presentar un proyecto de ley al Parlamento este año. Y en Uruguay, entonces, mis consultas serán parte de ese informe que voy a presentar al gobierno y a la Cámara, para un proyecto nuevo que legislará seguramente por los próximos 20 años.
¿Qué es el laborismo hoy día en Australia, un partido en el gobierno?
El laborismo somos un partido fundado al inicio de este siglo por el movimiento sindical australiano, que conquistó al inicio del siglo las 8 horas de trabajo, tiempo de descanso y recreación, y el voto para la mujer; somos un partido comprometido con la democracia en varias dimensiones, democracia en el sentido de respeto a las instituciones, al voto y a la elección absolutamente libre de las autoridades que nos gobiernan, un partido comprometido con el Estado de derecho en todos sus sentidos y un partido comprometido con la justicia social. Democracia en el sentido de elegir nuestros representantes, pero también comprometida con la justicia social. No la entendemos de otra manera. Entonces somos un partido constituido hoy por grandes cantidades de inmigrantes también. El partido refleja hoy lo que es la sociedad, y consecuencia de ello es que nosotros estamos integrados a este partido, que contó con la presencia maravillosa de uruguayos en los años 70. Quiero mencionar a Elbio Baldovino, un uruguayo que había sido dirigente sindical en este país, que llega a Australia de la misma forma que llegamos nosotros y fue uno de los primeros que pensó que había que integrarse a las instituciones del país; entre otras, a los partidos políticos, para plantear las reivindicaciones de las comunidades étnicas y emigrantes en Australia. Y después vinimos otros como mi compañero Antonio Carrillo, de Uruguayos Unidos, y cantidad de compañeros como Carlos Baldovino, que fue candidato como yo en la elección del 99 al Senado, perdiendo en 170 mil votos por 700 votos. Podíamos haber tenido dos de Uruguay en la legislatura. Entonces, somos un partido sencillo de trabajadores, comprometidos con esas cosas que yo le decía y fundamentalmente con tratar de dar reformas al país para que la gente viva bien.
Uno de los temas que polariza la discusión pública es «más Estado» o «menos Estado». ¿Cuál es el rol del Estado moderno en la economía de un país, si esa pregunta uno la traslada a Australia hoy y al Partido Laborista?
Lo primero que quiero decir es que por supuesto no hago una reflexión sobre la sociedad uruguaya. Creo que ustedes tienen muy buenos representantes en este país desde todo punto de vista, y sé y tengo conocimiento de los intensos debates que se llevan adelante en este país. Por lo tanto, no estoy opinando sobre Uruguay, sino sobre Australia. Nosotros, cuando ganamos la elección por primera vez en Victoria, en el año 99, después de muchos años, entre otras cosas nuestra plataforma fue impulsar la no privatización. Gobernamos en todos los estados y territorios, estamos comprometidos a la no privatización. Con esto, ¿qué quiero decir? ¿Quiero decir que todo lo privado es bueno y todo lo público es malo, o que todo lo público es bueno y todo lo privado es malo? No estoy diciendo eso. Nosotros creemos que tenemos que tener un balance. El Estado, el gobierno, tiene que ser un poco esa escalerita que ayuda a que la ciudadanía toda a que tenga igualdad de oportunidades, que puedan poner el pie en el primer escalón para después empezar a subir todos. Ese es nuestro papel como gobierno y como Estado, facilitar las cosas, haciendo que podamos trabajar mejor. La industria, el comercio, el motor del desarrollo en nuestra sociedad es la pequeña y mediana industria, que tenemos que proteger. Naturalmente, los trabajadores son los que crean la riqueza del país. Y darles buenas condiciones de vida significa buenos salarios, salud, vivienda y oportunidad de educación. En palabras sencillas: el Estado debe ayudar a que la gente pueda progresar. Estamos construyéndolo, tenemos confianza en que vamos por buen camino. Consecuencia de ello, en el año 99 fuimos elegidos y éramos gobierno minoritario con la plataforma de mejorar la salud, la educación, la vivienda, la seguridad de la gente y no privatizar nada. En la segunda elección, es decir el año pasado fuimos elegidos abrumadoramente. Ganamos inclusive en áreas como en el interior del país (como lo llaman ustedes), donde tradicionalmente había ganado el partido Conservador y Nacional. Hoy los laboristas, que provenimos del movimiento sindical en alianza con las clases medias, con la intelectualidad, la pequeña y la mediana industria, que están insertados en la política de nuestra institución, somos gobierno también en el interior, porque tenemos una política hacia el agro. Decimos que gobernamos con todos y para todos. En Australia estamos teniendo una buena y saludable economía y creo que estamos modernizando el Estado, mejorando su productividad, su eficiencia, un Estado que comprende que tiene que ponerse a la altura del campeonato y muchas veces competir con la industria privada, que entre nosotros, en nuestro caso, ha sido saludable: ha mejorado la productividad y la eficiencia y, por lo tanto, los servicios que entrega a la población, porque son pagados por la población, por los impuestos que pagamos todos, y simultáneamente eso le ha hecho bien, a la industria privada, naturalmente». *
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