Punta del Diablo: un balneario que carece de inversión estatal
El aparente repunte ocurrido en la primera quincena del actual mes de enero de 2004, todavía no puede indicar el éxito o el fracaso de un período estival en donde los departamentos del este se juegan una «parada» muy importante.
La estrella del firmamento veraniego rochense es, sin duda, el balneario Punta del Diablo, un ex puerto de pescadores artesanales que en el correr de los años se fue convirtiendo, por sus bellezas naturales y por una conformación edilicia sorprendente, además de contar con espléndidas playas, en un punto de atracción. Sin embargo esa «perla» a la uruguaya, vive en desorden de una total falta de planificación urbana, que convierte al camino central del «pueblo» en un laberinto intransitable que, al parecer, a nadie se le ha ocurrido convertir en un atractiva peatonal.
En Punta del Diablo se advierte una importante inversión privada que se manifiesta en cientos de cabañas, muchas de ellas de atractiva factura edilicia.
Paralelamente el balneario carece de inversión pública. Ni la IMR, ni UTE, ni Antel, ni el Ministerio de Transportes han hecho esfuerzos para dotar al balneario de mínimos y adecuados servicios.
No hay iluminación, ni buena comunicaciones, ni pavimentos.
Por presión y contribución de los vecinos, se logró la decisión de pavimentar la entrada principal al balneario que viene desde el kilómetro 298 de la Ruta 9.
El renuente en el caso fue el ministerio de Transportes que entregó el material para realizar la carpeta asfáltica a principios del verano.
En el apogeo de la actividad del balneario, el pasado 9 de enero, se comenzó a pavimentar el único camino de entrada, por el que transitan diariamente miles de vehículos y peatones, en otra demostración de la improvisación uruguaya.
Los precios
Los muchos turistas llegados a Punta del Diablo fueron sorprendidos por los precios cobrados por algunos comerciantes que, obviamente, tratan de resarcirse de los fracasos del pasado, pero matando la gallina de los huevos de oro, que es el turismo. Muchos visitantes optan por viajar al Chuy con el fin de acopiar alimentos, que en Punta del Diablo especialmente a nivel de algunos supermercados son agobiantes. Se ha llegado a pedir por un kilo de nalga 150 pesos, en un proceso de encarecimiento de los precios que, obviamente, conspira contra la afluencia de visitantes. *
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