Tiene la palabra

Inspector De Navas, incansable defensor de los derechos de los reclusos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quienes suscriben, internos Ramón Rafael Hernández, Aníbal Edgardo Puga Mañana, Andrés Neira Mila y Carlos Rafael González Corvalán, nos dirigimos a usted a través de la presente con el mayor respeto que su persona y cargo merecen, con motivo de:

En primer lugar, agradecerle las veces que su prestigioso medio apoyó a las voces que regularmente otros medios temen escuchar. En segundo lugar, y no menos importante, pedirle por favor tenga la amabilidad de publicar la presente a la mayor brevedad que le sea posible dado el tenor de la misma, el cual afecta la honorabilidad de una persona que ha dado sobradas muestras de ser el más noble al frente de la DNCP y CR.

En el día de la fecha, hemos visto con gran asombro que en Canal 4 de aire, salió una persona hablando en nombre de Copremade, acusando al señor director nacional de Cárceles, inspector principal (r) Enrique Navas de ser el responsable de los incumplimientos de contratos contraídos por la referida empresa.

Es nuestra obligación, como personas, y como reclusos, hacer destacar que el mencionado jerarca policial es un paradigma de la honestidad y la primera persona en hacer realidad algo que está establecido en el Art. 26 de nuestra Constitución y que hace muchos años nadie tomaba en cuenta en las cárceles. El señor Navas ha sido el primero en bregar porque los reclusos cumplan tareas que redunden en beneficio de la sociedad, toda en su conjunto, y en los propios internos. Es de destacar que la empresa Copremade es una empresa que comenzó con aparentes muy buenas intenciones pero, lamentablemente, al tener en su directorio al señor Niver Guerra, quien cuenta con procesamiento penal en el año 1993, siendo compañero en el Módulo XIII de uno de los firmantes, cayó en lo que nosotros llamamos los «vicios del oficio». Obviamente, al ser el inspector principal Navas un incansable defensor de los derechos de los reclusos a trabajar, alguna irregularidad habrá notado en la gestión de la mencionada empresa para detener momentáneamente su normal desempeño. Esto habla de la responsabilidad y celo de la labor del mencionado jerarca policial, el que seguramente habrá dispuesto una investigación para deslindar responsabilidades y brindar garantías a los actuales y posibles clientes de la referida empresa, esto por la sencilla razón de que todo lo que se fabrique con mano de obra cautiva (reclusa) es responsabilidad directa del director nacional de Cárceles. Es público y notorio que la Dirección Nacional en el pasado estuvo muy cuestionada en sus funciones, debido a ello, por la imagen impoluta e intachable del inspector Navas, se le llamó para que pusiera la casa en orden y diera garantías a todos (reclusos y sociedad) ¡y vaya si lo logró! Hoy podemos tener el orgullo de decir que el 60% de los reclusos desempeñan algún tipo de tareas, muchas de ellas en forma honoraria, sólo absorbiendo el hábito del trabajo, se terminaron las golpizas abusivas reeducando al personal con el que ya contaba y educando de forma correcta a los funcionarios que ingresan a la Escuela Penitenciaria.

Paralelo a lo expuesto, es el primer director nacional que atiende a todos los familiares de los reclusos, los ricos y los pobres también, tomando en cuenta que detrás de todo ciudadano privado de su libertad hay madres, hijos, hermanos, los cuales también de una u otra forma padecen la reclusión a pesar de no haber cometido delito alguno, salvo el de acompañar a quienes hemos equivocado el camino con inconductas. Ninguno de nosotros es un santo, estamos aquí pagando una ofensa a la sociedad y lo aceptamos sin echar culpas a terceros, por eso nos indigna que el señor Niver Guerra, con total atrevimiento y desconsideración, ponga en tela de juicio la conducta del inspector Enrique navas, cuando gracias a las gestiones del mismo puede contar con una mano de obra cautiva que le rinde mucho más que otra y que le insume muchísimos menos gastos que la mano de obra convencional.

Señor Guerra: No sea tan cínico, si se equivoca, no acuse a terceros ni manche el honor de una persona a la cual usted no tiene autoridad moral ni siquiera para darle la mano y ¡menos para dirigirle la palabra!

Asuma sus errores como debe hacer un hombre de bien y cumpla con los compromisos asumidos pues como lo dice la propia palabra son compromisos. La gente a la cual usted trató, son humildes obreros que juntaron sus pesitos con mucho sacrificio y no es justo que usted se ampare en falsas acusaciones para poder quedarse con lo que no es suyo. Y quédese tranquilo que una vez que se termine la investigación, que seguramente ordenó el propio inspector Navas, y si usted no cometió ningún delito, él mismo tendrá la caballerosidad de invitarlo a continuar con sus labores.

Paralelamente, queremos destacar que quienes suscriben la presente, no somos compañeros en ninguna causa, somos de diferente nivel cultural, pensamos muy distinto políticamente y algunos se irán en libertad en muy poco tiempo, mientras otros tenemos algunos años por seguir recluidos pero coincidimos en dos cosas: 1) Repudiamos de forma terminante la forma ladina de evadir responsabilidades del señor Guerra. 2) Estamos muy conformes con la gestión llevada a cabo en todos los sentidos al frente de las cárceles por el inspector principal Enrique Navas.

Sin otro particular y agradeciendo a usted la amabilidad de siempre para quienes nos encontramos privados de libertad, lo saludan afectuosamente:

RAMON RAFAEL HERNANDEZ – CI: 2.027.561-9 (SIGUEN 4 FIRMAS)

 

Viejo no es sinónimo de idiota

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los 700.000 pasivos uruguayos sentimos que los políticos sólo nos consideran como boletos electorales. Están en sus cargos por decisión ciudadana y además cobran por el voto. Somos bastantes como para que no nos tomen en cuenta o que con cualquier inconsistente promesa de futuro nos conformemos. Viejo no es sinónimo de idiota.

Sobrevivimos con el monto de nuestra subsistencia congelado. Los impuestos y canasta familiar siguen remontándose por encima de lo posible a nuestros bolsillos. No hay peor sordo como el que no quiere oír, y los políticos no oyen ni ven en su paraíso legislativo, sólo entienden lo correspondiente a sus sillones.

Con la esperanza de que piensen en nuestra realidad, hemos puesto en Internet una página web, que actualizaremos cuando cambie el panorama.

Así invitamos a los pasivos a que lo vean y piensen. Muchas gracias.

HTTP//WWW.GEOCITIES.COM/POLITICOSVERSUSPASIVOS

 

Diputado García Pintos: o saca los lomos de burros o limpia los pozos negros

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tengo en el balneario Santa Ana un rancho al que suelo ir con frecuencia. Para llegar a él ingreso por la entrada de Cuchilla Alta así puedo disfrutar del maravilloso paisaje de la ensenada de Piriápolis y sus cerros –espectáculo recomendable tanto de día como en la noche–. Allí la rambla de Cuchilla Alta tiene unas cuadras con asfalto –algo deteriorado, pero asfalto al fin– que termina, casualmente, donde el diputado García Pintos tiene –o regentea– un conjunto de cabañas de alquiler y algo parecido a un restaurante que suele atender personalmente enfundado en su clásica indumentaria de short, remera, medias de lana y botines militares acordonados de media caña. Hace unos 3 años entré a comer una menguada ración de brótola a la plancha
y pude darme el lujo de dejarle una propina de $ 10 a un diputado de la República que la aceptó personalmente y que, ahora que recuerdo, no me facturó el consumo (quizá en esa época no era gobierno, no recuerdo). Pero este no es el tema.

Hará 2 años aparecieron en la mencionada rambla dos «lomos de burro» distantes unos 40 metros uno del otro, precisamente donde comienza y donde termina el predio del diputado. No sé a ciencia cierta con qué fin los colocaron ahí ya que nadie circulaba a más de 20 km/h porque quien pasa por ahí trata de demorarse lo más posible para prolongar el placer de contemplar las bellezas paisajísticas a que hacía referencia más arriba. Seguramente para el diputado no era suficiente y quería que de alguna manera la gente también mirara para el lado en que estaban sus cabañas de alquiler. Pero éste tampoco es el tema, o lo es sólo en parte.

El tema es que, aparentemente, la temporada le está caminando de maravillas al diputado con las cabañas alquiladas a pleno, a juzgar por el hedor insoportable a letrina que desde hace una semana nos agrede a todos los que circulamos por ese tramo de la rambla de Cuchilla Alta. O bien calculó mal la capacidad de los pozos negros y para eso existen las barométricas, o bien los pozos negros son de tipo «perdedor» o con «robadores», cosa expresamente prohibida por la normativa municipal de Canelones. Lo cierto es que el olor es insoportable, así que el diputado, o soluciona el tema de sus pozos negros o hace sacar los lomos de burro para que se pueda circular raudamente por el lugar e ir a dedicarnos al turismo interno –internados en nuestras casas– ya que disfrutar del paisaje al aire libre se ha vuelto imposible.

Atentamente.

HECTOR ACHIGAR – CI: 3.502.657-6

 

Al doctor Hipólito Rodríguez Caorsi

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «Si hay una campaña en contra de las actuaciones de algunos jueces no faltarán razones; yo en particular me siento afectado por resolución del juez Colmenero y la fiscal Alba Corral, dado que en mayo de 2002 se me incautó una camioneta Fiat Fiorino quedando en una dependencia policial del departamento de Colonia. Dicho vehículo ingresó al país con documentación adulterada y fue empadronado en la Intendencia de Colonia con dicha documentación estando involucrados escribanos públicos y funcionarios de la Intendencia de ese departamento.

Al realizar la compra del vehículo mi escribana se dirige a Colonia en donde tanto el Registro como la Intendencia le proporcionan toda la documentación necesaria para efectuar el título de propiedad, por lo cual se efectuó la compra.

Lo que el juez Colmenero debería hacer es devolverme el vehículo ya que soy comprador de buena fe y además exigirle a la Intendencia de Colonia que regularice la documentación de este vehículo, pues dicha repartición es responsable de toda esta situación.

El juez Colmenero «cortó la piola por el lado más fino», haciendo caso omiso a las reiteradas solicitudes de mis abogados, por lo tanto demuestra que para él no existen compradores de buena fe.

Doctor Hipólito Rodríguez me remito a un comentario suyo: «si un juez se equivoca existen los procedimientos para sancionarlo», dígame ¿cuáles? Estoy a la espera.

WASHINGTON PINTOS SORIA – CI: 844.184-2

 

México: «¿Cómo vamos a la mitad del camino?»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Hago llegar a usted un cordial saludo en ocasión de comunicarle, por el interés que pudiera representar, que el documento «¿Cómo vamos a la mitad del camino?», que contiene un resumen de los primeros tres años de la administración del presidente Vicente Fox Quesada, se puede consultar en la siguiente dirección electrónica: //comovamos.presidencia.gob.mx

Con las seguridades de mi mayor consideración,

MIN. MARCO ANTONIO GARCIA BLANCO – ENCARGADO DE NEGOCIOS a.i.

 

Tenemos derecho a viajar sin ser agredidos por la grosería y la mala educación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En los montevideanos lejanos tiempos del tránsito pausado y escasa intensidad, en los vehículos del transporte colectivo un cartelito advertía: «Prohibido hablar al conductor». No es preciso aclarar que era para no distraerlo, dado que quien transporta un vehículo de esa naturaleza, con decenas de personas a su cargo, no puede perder la concentración que exige su difícil y responsable labor.

El cartelito desapareció y parece que hoy los choferes no solo pueden distraerse conferenciando con todo el mundo, sino que algunos hasta cobran boletos, dan el vuelto, aclaran dudas sobre el recorrido, regulan la abertura de dos puertas, soportan estoicamente nuestro descocado tránsito, se asocian también con alguna pirueta para no ser menos y generalmente son amables con sus pasajeros. Los admiro y respeto por ello.

Pero no puedo perdonarles que algunos agreguen, a los peligros consecuentes, las insufribles audiciones radiales que nos obligan a oír, aunque nos refugiemos en el asiento de la última fila…

¿Nadie les dice que esa música que a ellos les parece preciosa, a otros nos suena como inaguantable mamarracho?

¿Creen que la gente educada permite entrar a su hogar -mediante la radio- la guaranga ordinariez del conocido locutor de apellido falsificado?

¿Debemos soportar estoicamente esta diaria agresión?

Muchos sostenemos que el departamento de Tránsito de la IMM debe hacer respetar a los que solventamos el transporte público con nuestro dinero, el derecho a viajar sin ser agredidos por la grosería y la mala educación.

Las autoridades de las empresas y/o la Intendencia Municipal de Montevideo deben liberarnos de este suplicio.

TIO JULIO – CI: 560.304-3

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