SE ORDENAN MUY POCOS CURAS Y PROFESAN ESCASAS RELIGIOSAS POR AÑO

Dos de cada tres seminaristas abandona el proceso de formación para ser sacerdote

Desde el momento en que LA REPUBLICA se propuso conocer la vida de los seminaristas y el proceso de formación que los convierte en sacerdotes o religiosas pasó un buen tiempo.

No fue fácil concertar las entrevistas y en algunos casos hasta resultó imposible conversar con alguna autoridad eclesiástica.

«Son los misterios de la Iglesia», expresó el padre Daniel Martínez, vicario para la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica del Uruguay.

Cuando parte del hermetismo se quebró, resultó curioso encontrar que los voceros de la institución son jóvenes y que su apariencia no delata en absoluto la profesión que practican. Otra situación no menos llamativa fue la negativa ante la solicitud de hablar con los futuros sacerdotes, pues no pueden hacerlo sin autorización del obispo.

El contenido de la formación de los curas es similar al establecido para las monjas.

La diferencia está en que todos los postulantes masculinos permanecen juntos durante el proceso en un único lugar llamado Seminario Mayor Interdiocesano, en el que viven aspirantes de Montevideo e Interior del país.

En cambio, las mujeres que pretenden convertirse en religiosas se acercan a la congregación por cuya misión se sienten más atraídas y allí realizan su preparación; aunque según pudo saber este matutino, las características entre las distintas comunidades son similares.

 

La formación curricular

El Seminario se encuentra en Millán casi Bulevar Artigas, es una casa enorme de ladrillos, tal vez para quien entra por primera vez, un poco enigmática. En febrero de este año se iniciarán en el proceso cinco seminaristas, según indicó Martínez, tres lo harán en el Seminario y dos empezarán como externos. «A veces convivir entre personas de diferentes edades se puede hacer difícil, luego de pasado cierto tiempo, con la formación adquirida ya es más fácil e ingresan al Seminario. Mientras tanto empiezan en una parroquia y concurren a la facultad de Teología.», expresó el vicario.

En total estudiarán veinte seminaristas, puesto que otros 15 ya se encuentran en las diferentes etapas de la preparación. En mayor proporción los seminaristas provienen del Interior del país.

La formación religiosa que reciben los aspirantes se divide en tres partes: Pastoral Vocacional, Filosofía y Teología. Explicó Martínez que el primer año es introductorio y durante el mismo se intenta que la persona haga un discernimiento y se dé cuenta si realmente el sacerdocio es lo que desea para toda su vida.

Ese período se efectúa con el acompañamiento del pastoral vocacional que es un religioso que guía al joven.

Luego, en los dos años siguientes, se cursan estudios en filosofía y después en teología, durante cuatro años más. En esas etapas se adquieren conocimientos de historia de la filosofía, tratados filosóficos, metafísica, cosmología, filosofía de la ciencia, sicología, economía, griego clásico, hebreo bíblico, latín, historia de la Iglesia y teología pastoral. Además, extracurricularmente se ofrece capacitación para llevar adelante entrevistas y elementos para la ayuda y el acompañamiento, herramientas presentes en la práctica de la profesión.

 

Una llamada personal

Cuando un joven se acerca al Seminario a manifestar su intención de iniciar los estudios religiosos es evaluado en diferentes aspectos y tiene que cumplir con una serie de condiciones.

En primer término ser mayor de edad, haber culminado el bachillerato y poseer buena salud tanto física como mental. «No es factor de discriminación, sino que un enfermo no es libre de elegir, la enfermedad condiciona la libertad y las elecciones como el celibato o la obediencia no son imposiciones», explicó el vicario. Además se exige haber recibido los sacramentos, aunque no necesariamente la persona tiene que ser católica practicante.

En cuanto a las motivaciones que conducen a adoptar este estilo de vida, Martínez mencionó que »en general aquello del desengaño amoroso no es el camino ni la propuesta, la gente que ingresa lo hace convencida, después podrá discernir que no es lo que quiere. Pero los motivos son muy variados, en algunos hay vocación de servicio, aunque hay que diferenciar entre la motivación originaria y el trabajo que se hace, habitualmente cuando se ingresa al Seminario se lo hace con el convencimiento de que más allá de las capacidades personales también hay una llamada personal».

En el transcurso de la formación ocurre frecuentemente que los aspirantes se dan cuenta que el sendero emprendido no los conduce a la felicidad o a la realización y deciden abandonar.

El rector de la facultad de Teología, padre Milton Trócoli explicó a LA REPUBLICA que habitualmente las deserciones aparecen en el tercer o cuarto año. «La razón más común es que se dan cuenta que no es para ellos, el tiempo de discernimiento (abarca toda la preparación) es de siete años y a veces en la mitad abandonan. El 33% de los que ingresan culmina la formación. El año pasado (2003) egresaron tres, en 2002 fueron cuatro, en 2001 se ordenaron dos y en 2000 también lo hicieron dos», dijo Trócoli.

 

Difícil como ser fiel

Los aspirantes experimentan desde el inicio de la formación las normas que regirán su vida como religiosos y entre las dificultades que deben enfrentar Martínez señaló que «lo más difícil no es lo afectivo, sino la soledad, pero en una relación normal con la comunidad se encuentran vínculos sanos que dan dimensiones afectivas con amigos, con las familias de la comunidad, son relaciones que ayudan a vivir». Acerca del celibato, el vicario aseguró que «sostenerlo es tan difícil como mantener la fidelidad en el matrimonio, son opciones que exigen una disciplina. En el matrimonio existe una relación con otra persona, aquí es la comunidad con Dios».

Reveló Martínez que la convivencia en el Seminario es normal, con las discusiones que pueden aparecer por los diferentes caracteres de los aspirantes y afirmó que en general las relaciones son buenas o por lo menos se trata de que lo sean. «En el Seminario se encuentra el zoológico más variado, hay de todo, son seres humanos como cualquiera», expresó el vicario que además contó cómo es una jornada común de un seminarista. Entonces relató que el día comienza a la mañana temprano, que hay espacios de celebración, de oración, de limpieza y tareas de mantenimiento  como por ejemplo cortar el pasto  que se reúnen a comer y que algunos estudian en grupos y otros lo hacen por separado de acuerdo a sus preferencias.

Los noveles sacerdotes ni bien son ordenados abandonan el Seminario y son destinados a una parroquia para adquirir experiencia práctica, al lado de un cura mayor.

«Tenés una experiencia que comunicar y una formación que permite buscar respuestas en otro lado. Se requiere tiempo y la acción de Dios y del espíritu que también ayuda, también cuenta la sabiduría de años acumulados en la Iglesia a la hora de desarrollar la profesión», manifestó Martínez.

Añadió que para el sacerdote que egresa se trata de buscar un lugar donde se sienta continentado, apoyado y acompañado. Pero apuntó que en el Interior a veces el período de acompañamiento es más corto que en Montevideo, entre dos o tres años, mientras que en la capital es de cuatro.

«Si egresas a los 25 años tendrás que esperar un poco para hacerte cargo de una comunidad, adquirir madurez. Si bien en la sociedad la práctica religiosa no ocupa un lugar demasiado importante en la vida de las personas porque somos poco practicantes e individualistas
, el hecho es que en tu comunidad parroquial el cura es la referencia y a veces con una edad medianamente corta, tener que enfrentar esa responsabilidad es complicado», concluyó el vicario.

 

Más de diez años

Las mujeres que deciden dedicar su vida a la religión tienen cerca de cien congregaciones para optar y seguramente lo harán por la que practique una misión acorde con sus expectativas personales.

La hermana Fabiana Ozuna, administradora de la Congregación Hijas de San Pablo, más conocida como Paulinas, habló con LA REPUBLICA desde un sencillo escritorio de la librería que posee esa hermandad, y explicó que la congregación a la que pertenece tiene como cometido anunciar a Cristo a través de los medios de comunicación.

Sobre la preparación para la vida religiosa, entendió que «todos somos llamados a vivir felices, a una vida plena, buscamos la felicidad y lo hacemos por diferentes caminos. A lo largo del proceso te vas conociendo a vos misma, tus limitaciones. Es un estilo de vida, no es de la mañana a la noche que querés esa congregación y tenés toda la seguridad cien por cien. Es como en el matrimonio, no conocés a un chico y ya lo amas y te querés casar. Son semillas que van naciendo adentro tuyo hasta que vos te das cuenta y decís aquí me quedo, me siento feliz y quiero dedicar mi vida a esto».
En seguida, repasó las etapas que componen el proceso de formación y dijo que en principio la chica que se acerca emprende  igual que en el Seminario  la Pastoral Vocacional, que dura generalmente un año y medio. Durante ese tiempo permanece en su casa y es guiada o acompañada por una religiosa que la ayuda a discernir si realmente el sacerdocio es su vocación. Agregó que en ese primer tiempo es muy importante conocer a la familia de la joven porque «es la primera cédula de identidad».

Pasada esa etapa, se hace una carta a la madre Provincial  que se halla en Buenos Aires, pues la congregación nuclea a Argentina, Uruguay y Paraguay  para solicitar ser aceptada en el Aspirantado. Este segundo paso en la preparación dura entre un año y un año y medio y se lleva a cabo ya dentro de la congregación. Cuando la aspirante se siente preparada vuelve a enviar una carta a la autoridad para incorporarse al Postulantado, período que también dura un año. En esa fase se cursan estudios de catequesis, comunicación, teología, formación humana y cristiana. Además en los casos en que las postulantes necesiten ayuda profesional se les proporciona una terapia, esta alternativa surge ante conflictos no resueltos en la vida de la futura religiosa. El ciclo siguiente es el Noviciado y da inicio a la vida religiosa, pues los períodos anteriores son considerados introductorios. «Es una etapa más de silencio, de reflexión, de contemplación y se continúan los cursos comenzados anteriormente. Representa la teoría de lo que se va a vivir después» , aseguró la religiosa.

Esta parte dura dos años y se hace en São Paulo (Brasil) porque posee la característica de universal y se requiere cambiar de cultura e incluso de idioma. «Entre los dos años hay una experiencia de seis meses en una comunidad equis, apostólica, se realiza un apostolado», relató Ozuna. Transcurrido este ciclo se pasa a la Primera Profesión o Juniorado  que significa hermana joven  y que se extiende durante cinco años, pero al finalizar cada uno de ellos se deben renovar los votos de castidad, obediencia y pobreza. La Primera Profesión se hace en Buenos Aires e implica cursar estudios sistemáticos en la facultad de Teología o Filosofía. Y por último se solicita hacer los Votos Perpetuos, que se celebran en el mismo lugar que se inició la formación, generalmente en parroquias de barrio.

Al finalizar cada una de las etapas de la preparación para religiosa se debe solicitar por carta el ingreso al período siguiente  mencionado anteriormente  y ante cada avance de la postulante se lleva a cabo una celebración en la que están presentes las hermanas de la congregación.

«Acá nadie te mete ni te impone nada y si no te gusta, pues vete. No queremos hermanas de cara larga ni vocaciones frustradas, si esto te pesa, estas sufriendo, no hay ni que pensarlo», expresó la monja.

Este matutino también dialogó con una religiosa de la Congregación Hermanas del Huerto,  quien prefirió mantener en reserva su identidad  para conocer las etapas del proceso de formación en esa hermandad y pudo saber que es muy similar al detallado anteriormente.

 

No está todo prohibido

Para ser admitida en las Paulinas se exige ser mayor de edad y menor de 33 años, bachillerato aprobado, no estar casada ni tener hijos  porque se considera que si ya se tiene una responsabilidad no se puede asumir otra con grandes implicancias  y no poseer discapacidades como ceguera o imposibilidad de hablar «porque limita la misión a la que estamos llamadas», indicó Ozuna.

Actualmente en la Congregación Hijas de San Pablo sólo hay una chica formándose, mientras que en las Hermanas del Huerto hay cuatro, cuyas edades van de los 31 hasta una aspirante de más de 90 años.

En ambas casas las religiosas coincidieron en que el principal motivo de abandono de la preparación es la falta de vocación y dijeron que es frecuente que ocurra.

«Es común la deserción, es tu vida, tu historia, no podes ir tejiendo algo como una farsa, si opto por esto no es sólo porque me gusta, sino porque me realiza», precisó la hermana paulina consultada.

Sobre los votos de castidad, Ozuna manifestó que «es parecido a los esposos que tienen que vivir en el respeto de ser fieles, el amor cuando es verdadero es puro. Yo, por ejemplo, no me veía casada, me gustaban todos, quería hacer una cosa para todos, no especifica para uno. No está todo prohibido, si me gustó alguien digo ‘si me gusta pero yo tengo una misión’, te vas cuestionando como mujer, afinas la parte femenina, la ternura, la bondad, no sos más ni menos mujer porque experimentaste antes de ingresar a la congregación relaciones sexuales. Y si sentiste que no era lo tuyo, lo importante es el corazón, a veces nos castigamos y nos decimos pecadores y nos machacamos con un montón de cosas que no tienen sentido, el amor casto pasa por otro lado. Aceptar mis sentimientos, canalizarlos y manejarlos maduramente, y desde ahí ir descubriendo si soy para un estilo de vida de abstinencia. Hay gente que lo sufre más pero es feliz en el lugar donde está, como religiosa. En la actualidad la iglesia es más flexible, acompaña más en la parte humana y cristiana porque vivió sus etapas. Antes, sentir era malo, si sentís atracción es malo, ahora se aprovecha porque quiere decir que estas viva, se canalizan las cosas, se aceptan las emociones para canalizarlas». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje