Los Reyes Magos dejan juguetes usados
Raúl (29) se ubica en la larga cola del comedor del Inda, ubicado en Carlos María Ramírez, en pleno corazón de La Teja. Debe haber unas quinientas personas –la fila dobla la cuadra– en igual situación que él, esperando por su vianda diaria de comida.
La pregunta cae por su propio peso: «¿Qué significa ser pobre?». El hombre observa a este cronista de reojo y sonríe con desgano.
«Ser pobre es esto. Hacer, todos los días, una larga cola, a la espera de un plato de comida. Ser pobre es haber, como en mi caso, aprendido el oficio de carpintero, y no tener trabajo. Ser pobre es sentir que la falta de dignidad cuando te ves obligado a explicarle a tus hijos, tengo dos, de 4 y 6 años, que papá tiene que ir a buscar una vianda de comida, porque en casa mamá no tiene con qué cocinar. Ser pobre es mentirle a tus hijos y decirle que los Reyes Magos les dejaron unos juguetes usados porque se les habían terminado los nuevos. Ser pobre es depender del asistencialismo del Estado porque no hay trabajo». *
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