La crisis modificó gustos y preferencias; hay una leve tendencia a privilegiar lo nacional

El nuevo consumidor uruguayo es experto en precios y busca ofertas sin sentirse culpable

En 2002 los uruguayos sentían la necesidad de justificar hasta el hartazgo cada gasto antes, durante y después de realizarlo. Eso cambió en 2003, la cuestión ya no era no sentirse «culpable» por consumir sino retomar las pautas de consumo acostumbradas antes de la crisis, pero dedicando más tiempo al análisis de la necesidad de realizarlo.

El nuevo consumidor uruguayo es experto en precios y busca ofertas permanentemente, utiliza los beneficios y descuentos, antes sentía vergüenza de hacerlo, ahora hasta los promociona entre sus amigos. Convirtió a la familia en un grupo cuasi empresarial, donde cada miembro es un asesor (los más jóvenes suelen ser consultados en productos y servicios tecnológicos, la mujer en servicios y temas del hogar, el padre en materia financiera) para que el acto de consumo resulte beneficioso para todo el núcleo familiar (dos por uno, un mes gratis, sin cobro de matrícula, descuentos especiales por planes, etc.). La cautela lo lleva a buscar referencias sobre un producto o servicio antes de adquirirlo y el servicio de pos-venta es muchas veces el factor determinante al optar entre productos similares de diferentes marcas. En pocas palabras, el consumidor uruguayo es extremadamente racional.

Volver…

La vuelta al consumo es un hecho gradual. Al mes de junio de 2003 los uruguayos habían perdido gran parte del acceso al ocio y el entretenimiento, sobretodo por recortes en la suscripción de la TV cable y la concurrencia a espectáculos.

Asimismo se registraron altas tasas de desafiliaciones a servicios de salud pagos (mutualistas y servicios de emergencias), también se encontraba estancado el acceso a la educación privada y a los automóviles. El gasto en vestimenta y calzado se encontraba fuertemente recortado, un 26% de los hogares no habían efectuado gastos en ese rubro en lo que iba del año. Los electrodomésticos y productos informáticos estaban en un nivel importante de abandono.

El ajuste se realizó con el objetivo de continuar los consumos básicos: alimentación, limpieza del hogar y servicios básicos (agua, luz y gas). Fue en estos rubros donde comenzó la creación de estrategias, como la racionalización de la compra o la elección de productos nacionales.

La prioridad número uno de esta vuelta al consumo es recuperar la calidad y cantidad perdida, tanto en lo que se refiere a alimentos como a productos de autosatisfacción (como ser ropa) o la asistencia a espectáculos. *

Desde la óptica del comerciante

Según declaraciones realizadas por el vicepresidente de Cambadu, Sr. Daniel Fernández, se produjo un cambio sustancial en el consumidor uruguayo. Existe una tendencia general a preferir los productos nacionales sobre los importados ya que muchos los igualan en calidad y son mejores en precio. Además señaló que hubo un crecimiento de alrededor del 20% en las ventas a partir del mes de junio de 2003 y aseguró que el comercio minorista ha sido beneficiado por el cambio de actitud de los consumidores que optan ahora por la compra puntual alejándose del supermercadismo, que para Fernández es sinónimo de compra compulsa.

De acuerdo a la encuesta realizada por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios las ventas del tercer trimestre de 2003 experimentaron un significativo crecimiento respecto a igual período de 2002, a pesar de lo cual concuerdan con Cambadu en que los supermercados, si bien son un importante canal de comercialización, han visto reducidas sus ventas, con la diferencia de que según el informe de la Cámara esta reducción es a favor del comercio informal.

Según Marta Penadés, gerente de marketing de Montevideo Shopping, las ventas frenaron su caída en febrero de 2003 y de ahí en adelante mantuvieron un ritmo de crecimiento sostenido en valores constantes similares a 2001. Si bien bajó el promedio de las compras en este centro comercial respecto a 2001, subieron las ventas de ropa deportiva y masculina que fueron casi nulas durante el 2002. Penadés declaró que esperan que la tendencia de crecimiento sea sostenible en 2004 debido a que los uruguayos volvieron a utilizar las tarjetas de crédito, «como recuperando la confianza», señaló.

La inseguridad

Existen teorías acerca de que la sensación de inseguridad reinante en la población pudo haber influenciado de forma negativa en el proceso de crecimiento del consumo.

Fuentes calificadas, pertenecientes al Ministerio del Interior, señalan que la cantidad de empresas de seguridad aumenta todos los meses, esto puede tomarse como indicador de la percepción de la gente acerca de la inseguridad ciudadana.

Por otro lado, la gran cantidad de público que hizo del Día del Centro una acción a imitar por otras zonas de Montevideo (incluso del área metropolitana) podría estar sacando del eje de discusión el tema de la inseguridad como factor influyente en la evolución del consumo. *

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