La columna amarilla

Revelaciones

Horacio Buscaglia

Mire que se han hecho análisis sobre por qué Julio María Sanguinetti es así como es: malo.

Profundos estudios con enfoques históricos, filosóficos, políticos y psicológicos (a partir de Freud, Lacan, El Pocholo y otros) nos han tratado de demostrar que su maldad proviene de mil lados distintos, que van desde de la moral mafiosa a la pasión por cercenar brazos, del famoso tema del Pecho Bueno versus el Pecho Malo, hasta cierta tendencia al estreñimiento y sus consecuencias sobre el humor del individuo y también al largo de sus cejas, que funcionarían como antenas y estarían absorbiendo la mala energía que destilan Hierro y Abdala, por ejemplo.

Yo no soy nadie para contradecir a tan prestigiosos científicos, pero hay algo que no deja dudas sobre la razón de su malsano comportamiento. Y como no podía ser de otra manera, el asunto se produce en la infancia.

Ayer, 6 de enero, Julio María Sanguinetti cumplió años. ¡El Día de Reyes!

¿Puede haber algo peor para un niño que cumplir años en Navidad o Reyes?

¿Se imaginan la decepción, el dolor, el odio que esos niños acumulan durante años y años, viendo cómo padres y tíos se aprovechan y sólo le dejan un regalo cubriendo las dos fechas?

¿Se imaginan cómo la envidia, cual enredadera, crece en sus corazones, al ver a los otros niños recibir unos regalos en Reyes y otros en sus cumpleaños?

Piensen en Julito María viendo a Tabarecito recibir el 6 de enero una pelota número 5, y once días después llenarse de regalos en su cumpleaños.

Así, ¿qué querés que te diga? Es muy difícil no transformarse en un sorete.

Y si querés más pruebas, fijate la fecha en que se votó su Ley de Educación de 1973: 5 de enero. Como él no recibía regalos, le regaló a Bordaberry y a los milicos una ley para eliminar la autonomía de la enseñanza, para destituir a piachere y para otras aberraciones que seguimos sufriendo hasta hoy.

¡Qué lo parió! Si hubiera sido sietemesino, todo hubiera sido distinto. Capaz que hasta senador del Frente Amplio, era. ¿Quién te dice? *

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