EL 90% DE LA HOTELERIA ESTA OCUPADO

El paraíso los recibe a todos

Era evidente que los argentinos se instalarían en Punta del Este tentados por un centro balneario que lo sienten como propio y, sobre todo, por dos razones fundamentales: las tarifas no son desmesuradas (en las áreas de la hotelería, gastronomía y parque inmobiliario, un gesto a subrayar a favor de los operadores privados locales) y, por otra parte, el operativo de seguridad que ha montado el Ministerio del Interior que involucra un sistema de vigilancia permanente e «invisible» para el torrente de argentinos de clase media confortable y para los personajes Vip que siguen temiendo a los secuestros.

Pero lo cierto es que Punta del Este ha resucitado en relación a las pálidas temporadas anteriores y el paisaje que evidencia es demoledor con playas atestadas, restaurantes y hoteles trabajando a full (en una capacidad colectiva o promedio que supera el noventa por ciento de ocupación, al punto tal que el Hotel Conrad ha tenido que derivar clientela hacia otros complejos hoteleros), al igual que los centros nocturnos, pubs y discotecas sobre todo en La Barra, Manantiales y José Ignacio, el lugar de los exclusivos y de la farándula.

Hay gente por todas partes y parece, en principio, haberse fracturado la idea de temporada muy fluida en turistas durante los fines de semana. Los argentinos, después de la liquidación de la estética de la pizza con champán menemista, parece haber inaugurado la era Kirchner a todo vapor y con claro gesto hedonista tan acorde a estos tiempos de la globalización y de la cultura ultrafashion durante los veranos.

Los números primarios reafirman esta tesis: un treinta por ciento más de turistas se ha estacionado en nuestro principal centro balneario. Y la hotelería y la gastronomía están trabajando a tope, lo mismo que el universo inmobiliario que ha vuelto a la tradición de los alquileres mensuales con precios que han oscilado entre los dos mil y cinco mil dólares, arribando prácticamente a arrendar un noventa y cinco por ciento de sus casas y apartamentos disponibles, algo que indudablemente reanima particularmente a este sector que había sufrido el mayor de los impactos –en las temporadas anteriores– a partir de la recesión económica en la región. Las inmobiliarias, así, respiraron hondo porque lograron recuperar la clientela tradicional de argentinos y hasta sumar nuevos núcleos familiares en plan de vacaciones.

La clase media argentina decidió retornar al paraíso en forma bulliciosa y con la estridencia que se le reconoce.

Para los operadores privados es música de caja registradora y, en esa proyección, según hemos testeado, se mantendrá todo el mes de enero, aun cuando el importante flujo turístico brasileño que había llegado para la fiestas de Navidad y Año Nuevo ya emprendió su regreso a casa. Regresarán para carnaval.

Pero ahora todo es movimiento vertiginoso durante todo el día y por supuesto por la noche. Punta del Este, grato es decirlo, recuperó el aliento. *

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