La historia de Jeanne Calment,fallecida a los 122 años y 164 días
Corría la década de 1970 cuando un joven abogado francés llegó a un acuerdo con una de sus clientas, que a sus 90 años, tenía dificultades económicas. El abogado entregaría a su clienta una buena pensión mensual, además de cuidar la casa de la nonagenaria. Cuando ésta falleciera, la propiedad quedaría para el abogado. El negocio parecía favorecer al límite al leguleyo, que en poco tiempo se veía dueño de la propiedad.
El detalle ínfimo, que tantas veces cambia planes, fue que la clienta era Jeanne Calment, la persona que más ha vivido en la historia moderna. Falleció en 1997 con todas sus facultades intactas, a la edad de 122 años y 164 días.
A propósito, el abogado había fallecido años antes, después de haber pago varias veces el valor de la casa.
Investigadores franceses han estudiado desde aquel entonces todas las conexiones posibles de la dama, con los arcanos de la longevidad. Rastreando su genealogía cinco generaciones atrás, descubrieron que cada uno de sus ancestros había vivido un promedio superior a los 10,5 años que sus contemporáneos en igual región.
Concluyeron los técnicos que ni la alimentación, ni la forma de vida, u otros cuidados, tuvieron incidencia en la longevidad de la dama. Y aunque obviamente evitó accidentes u otros infortunios fatales, concluyeron en la hipótesis que, por una razón desconocida, todos los genes favorables a la longevidad, se habían concentrado en esta mujer. *
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