Ahora la meta de vida es 120 años
Con el genoma decodificado y una batería de nuevas drogas, los científicos apuestan que en 2004, responderán interrogantes claves para el siguiente límite biológico: vivir 120 años.
Las ramas de la ciencia involucradas coinciden en la cifra: el cuerpo humano está condicionado para vivir 120 años. El desgaste prematuro, la alimentación, el estrés, el comportamiento, en definitiva, la calidad de vida, son las que impiden a un cuerpo humano «durar» doce décadas. Con la premisa de que todos los humanos somos gestados, con una capacidad de reproducción celular para más de un siglo, los científicos apuestan que 120 sería lo máximo.
Más allá de las historias bíblicas (Adán vivió 930 años, y Noé 950, ambos más que Matusalén que sólo vivió 874), los casos que exceden la centuria han sido considerados rarezas. Pero ello obedece también a una cierta falta de perspectiva: a comienzos del siglo XX se estima que había 500 personas, en todo el mundo, mayores de 100 años. Actualmente, tan solo en los Estados Unidos hay 75.000 personas centenarias. En el mundo, cerca de un cuarto millón.
Debemos recordar que el grupo etario de mayor crecimiento en el planeta ha sido precisamente éste: hace 30 años, los jóvenes eran el 33% de la población mundial; hoy son el 18%. Los mayores de 60 años eran el 12%; hoy son el 25%.
Así como la lucha contra las infecciones y el descubrimiento de la penicilina, elevó durante el siglo pasado, la expectativa máxima de vida de 50 a 80 años, los científicos creen que la decodificación del genoma y las terapias nacientes, impulsarán en 40 años más la longevidad humana, durante el siglo XXI.
Aunque para buena parte de la gente existe un preconcepto de algo «biológicamente imposible», lo cierto es que ello carece de rigor científico mínimo. No obstante, de casi nada vale saber que nuestros descendientes vivirán 120 años, si nosotros mal pasaremos los 80. Con suerte.
Los especialistas, no obstante, son menos pesimistas. Afirman que avances y descubrimientos están a la vuelta de la esquina, y que nuestra responsabilidad concreta está en avanzar lo más posible en nuestro reloj cronológico, accediendo a las nuevas etapas, con el menor desgaste y las mayores capacidades.
Secretos a voces
El secreto de la longevidad es atribuido hoy por los científicos a una combinación de tres factores claves: alimentación, ejercicio y comportamiento.
Aunque la mujer que más vivió en los tiempos modernos (véase recuadro), apenas si cuidaba su dieta, lo cierto es que para la mayoría de nosotros, lo que comemos determinará cuánto y cómo vivamos.
Todos los experimentos efectuados en mamíferos, durante años revelan que la gordura, literalmente, mata. Los médicos apuntan como imprescindible comer cinco raciones diarias de frutas y verduras. Pescado, aceite de oliva, algo de vino tinto, aportan con miras a ser longevo. Carnes rojas, grasas, harinas refinadas, comestibles industrializados, conservantes y todo proceso industrial a las comidas, conduce más rápido, según todos coinciden, adónde nadie quiere ir. Después de los 40 años, el consumo de vitaminas se de preferencia: 400 milígramos de vitamina E y 500 milígramos de vitamina C diarios, es lo aconsejable.
El segundo ítem clave es el ejercicio físico. A diferencia del concepto de hace algunos años sobre que los ejercicios agotadores deben ser suprimidos. En su defecto, hay que agregar antioxidantes a la dieta. Lo actualmente recomendado es el ejercicio con moderación: caminatas, bicicleta, natación.
El comportamiento imprescindible para llegar a tener la opción de acceder a la centuria, parece bastante distinto del que solemos llevar adelante la gran mayoría de los uruguayos por estos tiempos. Calma, pensamiento positivo, dormir todas las horas que el organismo pide. No «achatarse»: leer, relacionarse, ocupar la mente. Y por sobre todo, lo más difícil: conservar el buen humor. *
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