Los jóvenes son consumistas, usan mucho Internet y prefieren las uniones libres
Esta cultura alternativa tiene sus orígenes en los sectores pobres de la sociedad y a diferencia de otras, sus seguidores proclaman con orgullo su condición de marginales, «son hijos de los 90″, una época en la que se expandió el consumismo. Pero en este punto surge una gran distancia entre las posibilidades de acceso y la realidad, entonces los medios elegidos para la satisfacción de los deseos materiales son ilegítimos y se incurre en el delito.
La nueva cultura se encuentra hasta en colegios privados, pues su expansión está llegando a las clases altas. Tal caracterización es resultado de una investigación sobre Cultura Juvenil, llevada a cabo por el Programa de Mejoramiento de la Enseñanza Media y Formación Docente (Memfod), que recién estará concluida en marzo.
LA REPUBLICA accedió al estudio que se realizó a 253 jóvenes de Montevideo e Interior, de entre 15 y 23 años, que asisten tanto a liceos públicos como privados y también a desertores del sistema educativo.
Voracidad por Internet
El estudio descubrió además, que otro rasgo que caracteriza a los jóvenes en el Uruguay de hoy es la voracidad por el consumo masivo de Internet, en donde destaca la búsqueda de pornografía y los juegos. El acceso a las computadoras generalmente se da a través de los cibercafés, a los que los adolescentes asisten en grupos. Incluso el estudio halló que existe un sector que no es mayoritario de jóvenes que son adictos a las nuevas tecnologías.
Sobre los proyectos a futuro se encontró que entre las chicas de sectores bajos prima la intención de permanecer en el hogar y que la formación de una familia y la maternidad son ideas a futuro. Sostuvo el sociólogo Eduardo León, integrante del equipo investigador, que «se privilegian metas propias como el acceso a un empleo o al estudio.» Además frente a la consolidación de la familia, prevalece la idea de experimentación, de probar la convivencia antes que el matrimonio.
Resaltó el sociólogo que en los jóvenes de estratos populares existe una marcada vocación de lucha en lo personal y por el país.
También se investigó sobre emigración y se constató que es una posibilidad presente en la realidad de los adolescentes, aunque es considerada por ellos una fractura en la familia.
El estudio indagó también sobre el sistema educativo y en ese aspecto se observó que el liceo es visto como un trámite que hay que hacer, que no les gusta, que es largo, que carece de buena calidad pero es necesario para acceder a un empleo. Asimismo, León señaló que «a los jóvenes les agrada el liceo público porque en él encuentran heterogeneidad y la oportunidad de conocer gente distinta que tiene que ver con el mundo real». Añadió el investigador que entre los liceos públicos existen grandes diferencias de calidad. Y que el proceso de democratización (accesibilidad) de la enseñanza secundaria permitió ingresar a sectores sociales nuevos, antes desconocidos para la educación media pública. Frente a ese diseño las autoridades de la enseñanza aún no saben cómo actuar ya que las instituciones no estaban preparadas para tal transformación. «El liceo siempre fue para las clases altas, los sectores pobres que aparecen producen sorpresa en el sistema», manifestó León.
La relación entre estudiantes y docentes y adscriptos fue otro de los temas abordados y se descubrió que los jóvenes prefieren a los profesores dispuestos a comprender la problemática real de cada uno y que se sienten desamparados ante los docentes que aplican prácticas burocráticas centradas en la evaluación y el examen.
Dos modelos
En cuanto a la familia, se observó que existen dos modelos predominantes, uno jerárquico y tradicional en donde los roles están definidos (autoridad-distancia) y otro basado en la ideología de la amistad en el que las madres son confidentes de sus hijos, sobre todo sobre iniciación sexual. Aseguró León que no quedó demostrado cuál de los dos modelos es más efectivo a la hora de ver resultados de rendimiento.
En este plano surgió además que las familias valoran el bien educativo, pero que poseen una tendencia a depositar al hijo en el liceo para que el centro educativo se haga cargo del chico. Frente a esa realidad los docentes se sienten solos e imposibilitados de contenerlos.
Mencionó el sociólogo que los adolescentes se ubican por delante de sus padres por el hecho de poseer más años de educación, pero que están por detrás de ellos a la hora de integrarse socialmente y obtener un trabajo.
Por último, el consumo problemático de drogas ilegales en los sectores más altos provoca deserción estudiantil por la necesidad de realizar tratamientos de rehabilitación. Esto se da con mayor frecuencia entre los varones, pues se encontró que las chicas son más moderadas con relación a la drogadicción. En las capas más bajas de la sociedad se encontró que el consumo de drogas ilegales es terrible para la salud por la mala calidad de las sustancias empleadas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad