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La escuela del Solar de Artigas en camino de ser reconocida como patrimonio histórico cultural natural del MERCOSUR 

La escuela Artigas del Solar de Artigas, la única escuela pública uruguaya que se encuentra en el exterior del país, en Asunción del Paraguay, podría ser nominada como patrimonio histórico cultural natural del MERCOSUR.

 

Estamos en los verdes y frondosos jardines de la escuela Artigas, del Solar de Artigas, en el corazón de nuestra América, en el corazón de una calurosa Asunción de abril. Donde al traspasar el portal se impone la majestuosidad del Yvyra-pytà y su eterna sombra.

Sobresalen sus  impecables túnicas blancas y moñas azules almidonadas, son Verónica, Josefina y Gabriela, no tienen más de once años.

Ellas exhiben el orgullo de pertenecer a la única escuela pública uruguaya que se encuentra en el exterior del país, en el Paraguay que cobijó al prócer nacional, José Gervasio Artigas.

El Solar de Artigas -una parte de la que fuera la quinta del presidente Carlos Antonio López- fue donado a Uruguay por el gobierno paraguayo el 25 de agosto de 1903 como una señal de gratitud,  ya que nuestro país devolvió a Paraguay los trofeos de guerra de la lucha de la Triple Alianza.

Artigas vivió allí sus últimos cinco años de los 30 que permaneció en el exilio en tierras guaraníes.

A su vez, nuestro país decidió fundar en el solar, el 28 de abril de 1924, la escuela que hoy alberga a unos 340 alumnos de jardín de 4 años, preescolares y niños de primero a sexto año, de los cuales el 20% son uruguayos, pero además concurren pequeños paraguayos y con ambas nacionalidades.

El exilio

Verónica, Josefina y Gabriela se paran delante de mí, hombro con hombro y relatan el exilio del prócer en tierra hermana.

Verónica cuenta que en setiembre de 1820, luego de varias batallas, luchas, vencido, acorralado y traicionado, Artigas decidió dejar la tierra que lo vio nacer y donde realizó sus mayores esfuerzos por verla libre.

Su exilio comenzó al cruzar el río Paraná, por el paso de Itapúa, el 5 de setiembre de 1820. El caudillo tenía 56 años.

Es el turno de Josefina, quien relata que a mediados de setiembre Artigas ingresó en Asunción donde permaneció alojado en el Convento de la Merced, hasta enero de 1821.

Por su parte Gabriela evoca que desde entonces, el Supremo lo confió a la Villa de San Isidro Labrador de Curuguaty, una villa yerbatera donde Artigas vivió por 25 años.

Hasta que el 23 de setiembre de 1850 llegaron a su fin 30 años de exilio. Artigas falleció en la Quinta Ybyray de Asunción.

Oberá-pa-caraí o el Señor que Resplandece

Si en Caraguatay Artigas fue el padre de los pobres, en Asunción se lo reconoció como amigo de los niños.  Por tal legado fue que la Dirección de la escuela decidió nombrar su pequeño museo como “Oberá-pa-caraí” o el Señor que Resplandece y “Caraí-guazú” o Gran Señor.

En la pequeña sala se encuentra tanto una réplica del poncho marrón de Artigas, como de su sable fechado en 1815. Pero por sobre todo llama la atención la autenticidad de una antiquísima silla de madera y cuero oscuro y repujado que fue encontrada en el predio del Solar de Artigas.

Patrimonio

El compromiso de la escuela es compilar la historia del general Artigas en el Paraguay, en su exilio y poder difundirla, asegura la directora Daniela Devincenzi.

Además, el compromiso también es rescatar a la escuela como patrimonio histórico cultural natural del MERCOSUR, por su ejemplo de integración. Las peticiones ya fueron realizadas ante los organismos competentes, como la Embajada de Uruguay y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La escuela posee una alta consideración por su sistema educativo en el cual se educa en el idioma guaraní, se incluyen tareas de investigación y también es parte de la red global del Plan Ceibal.

Los docentes deben aprobar un concurso específico en Uruguay para poder desempeñarse en la escuela Artigas. También reciben la inspección técnica de Educación Primaria y de las autoridades de la enseñanza paraguaya.

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