Los argentinos irán a Punta

Pese a las diferencias ocurridas recientemente entre los presidentes Kirchner y Batlle por asuntos ya de notoriedad pública, en términos turísticos no va a existir incidencia en tanto posible factibilidad de un repliegue de los potenciales argentinos para disfrutar de sus vacaciones en los diversos centros balnearios uruguayos ya sea en el departamento de Colonia, la Costa de Oro y Rocha y, principalmente, Punta del Este.

Es posible que haya un ramalazo de nacionalismo y una minoría de los argentinos decida volcarse a balnearios como Mar del Plata, Villa Gesell o Necochea. Pero, en rigor, todos sabemos que los argentinos sienten como propias las hermosísimas costas uruguayas y que, en su gran mayoría, la clase media y clase media alta se siente prácticamente «dueña» y constructora de la modernidad urbanística y edilicia que despliega por ejemplo Punta del Este.

Mezclar política con una toma de decisión que tiene que ver con las vacaciones en sitios donde las tarifas son realmente atractivas y tentadoras y sus servicios óptimos, como ocurre en toda la faja costera uruguaya, parece en una primera lectura banal. En verdad, en este tema, mandan como siempre las leyes del mercado. Y, en este caso, el mercado de ofertas de los destinos turísticos uruguayos  que decidieron mantener las tarifas de la temporada pasada en un esfuerzo realmente destacable de nuestro mapa de operadores privados tanto en las áreas gastronómica y hotelera, como en la red inmobiliaria  ha ido frontalmente en busca de recuperar a su más fiel y torrencial clientela, esto es, nuestros hermanos argentinos. Y éstos seguramente responderán en forma masiva, y por segmentos, a las propuestas de los destinos turísticos nuestros, léase Colonia, los excepcionales balnearios rochenses, Piriápolis y por supuesto esa Punta del Este a la que literalmente subliman porque poseen espacios relajantes (zonas boscosas) y a la vez una movida de espectáculos interesantes, además del circuito atronador de pubs en el puerto o en La Barra para los más jóvenes.

Y además está la calidad y la excelencia de las playas, elemento esencial para que los argentinos vuelvan a ser en la temporada alta 2003-2004 la clientela protagonista que ha venido siendo desde hace décadas, a excepción de las últimas tres temporadas.

Sí, los argentinos irán a Punta del Este y a otros destinos y que nadie lo ponga en duda, pese a las fricciones entre Kirchner y Batlle, que tal vez ambos se encuentren en alguna playa esteña y recompongan sus relaciones. *

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