Griterío
¿Qué les pasa a éstos? Gritan como desaforados.
¿Qué tienen? ¿Hemorroides? ¿Sarpullido, acidez estomacal? ¿O será un esguince de testículo?
¿Por qué gritan tanto?
Nuestro presidente Jorge Batlle, no sé si usted se acuerda de él, habló en ADM. Prometió hacer un balance de su gestión (¿Quién lo asesora: el enemigo?) y para peor dijo que iba a hacer predicciones, que iba a anunciar todas las cosas maravillosas que realizará de aquí a que se vaya: porque que se va, se va.
Yo no entiendo: nadie le dijo que empiece a hacer las valijas para ganar tiempo.
Lo cierto es que no hizo ni una cosa ni la otra. Pero eso sí: gritó y gritó tanto, que al pedo le pusieron micrófonos. ¿Qué le pasa? ¿La gente de ADM por temor al contagio se había sentado muy lejos de él?
Otro que arrancó a los gritos fue el Cuqui, (Blanco como hueso de dinosaurio), y gritando erigió al Partido Nacional en una especie de arcángel San Gabriel que vengará todo lo hecho por el gobierno del Partido Colorado.
Aunque, paradójicamente, le pateó los riñones a Hierro (¡no le peguen en el suelo, vo!) por no haber usado más a los blancos para co-gobernar.
Y ya que venía de andar a los gritos, Heber dejó clarito a voz en cuello que volvía al redil y que Lacalle es-lo-más-grande-que-hay.
Y gritando, se refirió a las diferencias internas del Partido Nacional pero no pidió que se arreglaran sino que no se hablaran de ellas. Que, como se sabe, en política es el mecanismo para «resolver» los problemas.
Y Penadés no quiso ser menos y sacó cada alarido que Pavarotti al lado de él parecía afónico. Y, por supuesto, dejó bien en claro que el único partido preparado para gobernar es el PN.
A los políticos del PN se ve que el Alzheimer los agarra temprano, se olvidan que gracias a ellos tenemos a Batlle y que con sus blancas manitas levantadas se hizo todo lo que se deshizo.
También habló Tabaré, pero no gritó.
¿A qué se deberá esta diferencia? *
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