Concluyen que el papel de la Universidad es contribuir con las necesidades sociales
A estas conclusiones se arribó ayer en el debate «Trabajando para las comunidades desde las universidades» que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad. El seminario se desarrolló en el marco del encuentro internacional «La Agenda Etica Pendiente en América Latina», que se realiza en Montevideo.
En ese ámbito disertaron el decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, Víctor Giorgi; el director del sector Formación Social y Extensión Universitaria de la Universidad Católica, Javier Marsiglia y el director del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de la República, Samuel Sztern. El tema fue abordado desde tres áreas vinculadas a la comunidad: salud, social y cultura; por entenderse que todas ellas están estrechamente vinculadas con la comunidad.
Giorgi aseguró en su disertación que la universidad es parte de la comunidad, «es un espacio que la sociedad genera para pensarse a sí misma: elaborar conocimiento, análisis de fenómenos y procesos sociales que se viven». Anadió el decano que es impensable hablar de la institución sin tener en cuenta su función central que es la relación con la comunidad.
En seguida Giorgi expresó que «el universitario es formado por la comunidad, no es propietario de sus conocimientos. Tiene el deber de volver y compartir su saber. Y sostuvo que es parte de la tarea universitaria identificar los problemas y áreas de investigación para establecer prioridades de acuerdo con las necesidades sociales. También resaltó la importancia de reconocer los límites de cada disciplina y abrir las puertas a la cooperación.
Para finalizar Giorgi manifestó que «existen grandes diferencias entre aquel que investiga en un laboratorio y el que lo hace inmerso en la sociedad. Es la misma diferencia que hay entre el niño que juega con barquitos de papel en una bañera y el que lo hace en la playa con las corrientes, el viento y todo lo demás».
Una puerta al futuro
Más tarde, Marsiglia consideró al igual que Giorgi que las funciones de la universidad no son únicamente investigación, docencia y difusión social del conocimiento, sino que implican también la devolución del servicio que la universidad presta a la sociedad.
«Debería ser una práctica de enseñanza el aprendizaje en un diálogo de compromiso entre la universidad y la comunidad, estableciéndose una relación de aporte bidireccional: universidad sociedad, sociedad universidad», explicó el profesional al tiempo que creyó necesario buscar proyectos integradores que conjuguen las funciones básicas de la institución.
A la hora de hablar de universidad y cultura social, Sztern coincidió con los demás expositores y dijo que los estudiantes deben formarse en permanente contacto con la realidad y aportar a la comunidad el producto del conocimiento recibido. Luego habló de la horizontalidad en las relaciones con el medio social, cuyas bases se formaran en la universidad. Y explicó esta idea refiriéndose a las relaciones entre estudiantes y docentes que deben ser de igual a igual. «No puede haber horizontalidad en la comunidad sino existe la misma relación en el aula, docentes autoritarios generaran profesionales autoritarios que se creerán dueños de la verdad», aseguró.
Posteriormente, el jerarca de Bellas Artes se refirió a distintas actividades realizadas por la escuela junto a los vecinos. Contó por ejemplo el reciclaje de las fachadas del barrio Reus que fueron pintadas por los alumnos de esa casa de estudios y señaló que la tarea se llevó a cabo en forma conjunta. «El arte se incorporó en la vida cotidiana de la gente, se cambio el aspecto del barrio y el color operó en la vida de los individuos. En todo esto es necesaria la tolerancia, entender al otro y respetar la libertad de expresión» Y mencionó al concluir que «la universidad es una puerta al futuro para que el aire que respiren nuestros hijos sea mucho más puro». *
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