POR CONFLICTOS QUE INVOLUCRARON A 760.335 TRABAJADORES

En el año 2003 se perdieron 974.163 jornadas laborales

Flexibilización laboral, falta de recuperación salarial, inestabilidad laboral, el desconocimiento de los fueros sindicales y el rechazo tácito a la política económica neoliberal, implementada por la administración Batlle, marcaron el eje de los conflictos sindicales durante el año 2003. Sin obviar, claro está, la estampida del dólar, el 20 de junio de 2002 y, por ende, la devaluación del peso uruguayo.

La sumatoria de estos componentes llevó, tácitamente, a un sustancial incremento del índice de desempleo  situado en el 18,9% según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística  sumado a la pobreza laboral y a la pérdida del poder adquisitivo, estimada en un 45% de los asalariados.

No obstante, el relevamiento realizado por la Programa de Modernización de las Relaciones Laborales de la Universidad Católica (Ucudal) da cuenta que la conflictividad global en el 2003 fue sensiblemente menor al 2002, situándose en un 15% en relación al pasado año.

Durante el 2003, se registraron 115 conflictos por los que se perdieron 974.163 jornadas laborables. Los conflictos involucraron a 760.335 trabajadores. Hubo cuatro paros generales, centrados básicamente en el rechazo a la política económica y el reclamo de fuentes de trabajo. La conflictividad sectorial también tuvo un leve descenso, estimado en el 8% en referencia al año pasado.

En el primer semestre del 2003 fue menor, acusando un aumento importante a partir de agosto pasado. Este punto de inflexión se debió al conflicto en Salud Pública. Solucionado el conflicto, se constató un descenso hasta ubicarse en noviembre en niveles relativamente bajos.

 

Lo público y lo privado

El sector público representó el 73% de la conflictividad sectorial y la casi totalidad de la misma se registró a partir de la segunda mitad del año en curso.

Los conflictos más destacados fueron en la Salud Pública, las intendencias de Rocha y Canelones y en el Poder Judicial.

En el ámbito privado, los sectores con mayor conflictividad fueron el transporte, seguido por la salud privada.

Las causas estuvieron enmarcadas en dos puntos medulares: reclamos salariales, seguido de un fuerte descontento con la política económica gubernamental. En el caso de la recuperación salarial, esta reivindicación pautó el 42,5% de los conflictos, mientras en materia de política económica fue de el 42,7%.

Por debajo, se ubicaron los conflictos por «otras causas» (6,8%) y por empleo, con un 5,8%.

La negociación colectiva y los convenios por sector siguen siendo uno de los temas que más preocupa a los gremios. En algunos casos es prácticamente inexistente, mientras que aquellos sectores que aún conservan ámbitos de negociación colectiva se vieron francamente debilitados.

Un hecho a destacar, según se desprende de la investigación es que hasta el pasado 10 de diciembre se registraron 61 convenios colectivos, cifra similar a la de 2002.

En cambio, siguió en baja el número de trabajadores cubiertos por negociación (17% en 2003 y 19,8% en 2002) lo que se explicaría por el tamaño de las empresas que mantuvieron negociación.

La mitad de las empresas que accedieron a negociar registraron menos de 100 trabajadores y apenas 2 más de 500 asalariados. En 2002 la mitad de las empresas que negociaron tenían más de 100 trabajadores y 4 más de 500 empleados.

 

Reducción de salarios y tiques de alimentación

El tema salarial, al igual que en el 2002, se erigió como el contenido fundamental (84% en el 2003 y 83% en el 2002) predominando los convenios de reducción salarial (59% en 2003 y 50% en 2002).

La razones esgrimidas por las empresas fueron básicamente una reducción salarial entre un 5% y un 20%, acompañada de abonar parte de esa reducción con tiques alimentación o, en algunos casos, suprimir los beneficios convencionales.

La denominada flexibilidad numérica  vale decir adaptación del número de trabajadores a los ciclos productivos  fue considerada en 18 oportunidades, pero lo particular fue que la mitad de las menciones refirieron a la flexibilidad horaria, considerando los ciclos semanales a pesar de las limitaciones legales, e incluso en un caso llegándose a la diagramación de la jornada sobre la base de ciclos de siete semanas.

Ante tal panorama de desolación y magros resultados en material de soluciones a las reinvindicaciones de los gremios, el Ministerio de Trabajo salió al cruce y apuntó, como objetivo impostergable, al crecimiento.

Para ello intentó ampliar las políticas activas, a través de la creación e implementación de programas de actividades comunitarias, facultando a la Dirección Nacional de Empleo (Dinae) a ejecutar políticas de empleo directo, otorgar incentivos a la contratación y apoyar a micros y pequeños emprendimientos.

Durante el presente año se elaboraron dos proyectos de ley sobre protección del salario y tiempo de trabajo que aún aguardan una respuesta desde el Parlamento.

«El proyecto de gestión del tiempo de trabajo es el que tendría mayor impacto en las relaciones laborales, aunque parece no ser probable que sea tratado en el contexto de una campaña electoral», advierte el informe.

 

Diferentes estrategias sindicales

Un dato a tener en cuenta para entender el intrincado panorama conflictivo sindical es las diferentes estrategias planteadas por los sindicatos del sector público y del privado.

En el caso del sector público se priorizó la reivindicación de salarios en sectores de baja remuneración generando una conflictividad relativamente elevada como el caso del conflicto de Salud Pública, que además tuvo características particulares por su extensión y medidas. «

El balance que hizo el movimiento sindical es que en el sector público, si un sindicato está dispuesto a realizar un conflicto largo y a utilizar las medidas que sean necesarias, puede lograr resultados económicos, incluso en períodos en que el Poder Ejecutivo no puede crear nuevos gastos», expresa el documento.

En cambio, en el sector privado tanto los conflictos como la negociación tuvieron como característica la búsqueda de equilibrio entre salarios y empleo y la búsqueda de relaciones laborales nuevas. *

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