Abogada del Mvotma, acusada de abusar de familias desamparadas
Una madre de cinco hijas, no pudo pagar más el alquiler de la casita donde vivían y «ocupó» una construcción del SIAV que permanecía deshabitada desde hacía más de un año. En el testimonio que brindó a LA REPUBLICA, asegura que en el Juzgado de San José la «encerraron en un escritorio con el abogado del Ministerio y otra abogada y me dijeron que yo era una delincuente, que me iban a procesar, porque lo que yo estaba haciendo era un delito».
La señora se llama Ana María y al momento de la entrevista con este matutino se encontraba acompañada por dos de sus hijas, atendiendo un puesto en la ruta donde venden papas por bolsa. Dio un testimonio lúcido, coherente y conmovedor que muestra descarnadamente el sufrimiento de una familia uruguaya pobre, sin techo.
La mujer explicó que su familia está compuesta por ella, sus cinco hijas menores –de entre 17 y cuatro años de edad– y su concubino. Cuando decidieron ocupar la casa deshabitada del SIAV «estaba en una situación muy difícil, no podía pagar un alquiler de $ 1.500 y me tuve que ir de la casa en la cual vivía. Entonces decidí meterme en esa vivienda del SIAV en el Complejo Arazatí, que se encontraba hace un año deshabitada. Averiguando llegué al dueño anterior y me dijo que él la había entregado al ministerio (de Vivienda). Fuimos y estaba la puerta del fondo abierta; ingresamos a la vivienda y ahí es en donde estoy viviendo hace seis meses». Poco después «alguien» les denunciaba ante el ministerio, entonces apareció un abogado a decirle a Ana María que se tenía que ir de la casa porque «estaba cometiendo un delito penado por la ley, que iban a hacer la denuncia a la Policía e iban a dar parte al juez». Dos o tres días después la Policía se presentó en la casa «a verificar los hechos. No encontraron nada roto y me dijeron que me quedara tranquila que iba a recibir una citación del juez». El 21 de julio pasado la citación del juzgado de Libertad llegó a la mujer. «La abogada Villar, representante del Ministerio me amenazó, me dijo que yo era una delincuente y que en ese momento, si fuera por ella me echaba a la calle, que le tenía asco a las personas que eran intrusas».
Yo le dije que no me iría, que me iba a quedar en la casa porque tenía cinco hijas y no tenía dónde llevarlas y a la calle no podía ir con ellas, incluso le dije que tengo dos hijas enfermas de asma, que no pueden estar expuestas a la humedad, ni a montones de cosas que le hacen mal. Me dijo (la abogada) que eso no era problema de ella, que eso lo tenía que solucionar yo. Ella me hizo firmar una declaración como que yo estaba en la casa sola, a cargo de mis hijas; yo tengo una pareja hace siete años y me dijo que a él no lo ponía como que estaba conmigo porque ante la ley no existía el concubinato».
Luego llegó otra citación del Juzgado de San José. En ese marco otra abogada, que al parecer sería su defensora, «antes de defenderme lo que hizo fue darme palo, darme en la cabeza, decirme que yo era una delincuente, que me iban a procesar, que me tenía que ir de la casa». Ana María no recuerda el nombre de esa profesional
El relato de lo sucedido puertas adentro del Juzgado de San José es el siguiente: «Me encerraron en un escritorio con el abogado del Ministerio y esa otra abogada y me dijeron que yo era una delincuente, que me iban a procesar, porque lo que yo estaba haciendo era un delito». Pero estas acusaciones no tomaron estado legal, «no me hicieron firmar eso, lo único que me hicieron firmar fue lo que yo dije, que yo no me iba de la casa, lo único, pero todo lo que ellos me dijeron ahí no decía nada. Este episodio no ocurrió ante el juez que entendería en la causa.
Incluso me dijo la supuesta abogada que si tenía hijas, que las hiciera trabajar para poder pagar un alquiler, y yo le dije que si mis hijas por ser pobres no tienen derecho a una educación en una casa, porque todas son menores, la mayor tiene 17 años y está cursando 5º año de liceo. Las demás también estudian, otra va al liceo y las otras van a la escuela, y la más chiquita tiene cuatro años.
La señora planteó en el juzgado su interés de pagar la vivienda que de hecho está ocupando desde hace seis meses. Me dijeron que la casa ya estaba adjudicada y eso no es cierto porque averigüé en Montevideo y esa vivienda está desocupada y aún no hay nadie asignado para dársela.
Entonces ellos me dijeron que no hiciera caso a lo que me dijeron en el Ministerio, que si yo no sabía que el señor ministro estaba cometiendo muchos actos delictivos, que era un corrupto y que lo iban a procesar por eso». En el testimonio grabado por este matutino, Ana María asegura que estas palabras eran referidas al actual ministro.
«Entonces yo les dije: ¿Y díganme, ustedes no son mentirosos? ¿Ustedes no mienten a la gente? ¿No amenazan a la gente como lo están haciendo conmigo? Y ellos a lo último me dijeron: usted lo que tiene que hacer es irse ahora mismo de la casa. Yo les dije que no, había un temporal espantoso, llovía horriblemente y así estuviera bien no me iba a ir de la vivienda porque no tengo adónde ir y no tengo dónde llevar a mis hijas y a la calle no me voy. Yo les dije que iba a esperar una decisión judicial, que cuando un juez me dijera que me tenía que ir, que me diera el desalojo definitivo bueno, ahí vería qué haría y no sé si me iría. En el mismo complejo, relató la señora, hay otras viviendas vacías. *
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