LA ONG FUMADORES PASIVOS QUIERE QUE SE CUMPLA EL DECRETO QUE ESTABLECIO LUGARES SIN HUMO

Prohibido fumar aquí

La FPU es una Organización No Gubernamental «que desarrolla actividades voluntarias, sin fines de lucro, encaminadas a superar la actual situación de carencia o deficiencia sanitaria, dada por la exposición involuntaria y forzosa al humo de tabaco de segunda mano», dijo a LA REPUBLICA María Inés Roca Anido desde esa ONG.

Un aviso difundido en la década del 90 por el MSP, en forma de carteles en los ómnibus mostraba un fumador disfrutando de su cigarrillo con la leyenda «Pruebe éste, es mortal». Hoy existe la primera organización de los fumadores pasivos del Uruguay, que comenzó su actuación basada en el Decreto 203/1996 que prohíbe fumar en todas las oficinas del Estado.

Según María Roca Anido, siendo «el respeto y la solidaridad un valor esencial, nuestro objetivo principal es proteger la salud de los no fumadores de la exposición involuntaria al humo de tabaco de los demás, y conseguir ambientes 100% libres de humo de tabaco para todo el Uruguay. Consecuentemente «procuramos fomentar la norma social de no fumar. Informar a la población del daño que provoca la exposición al humo de tabaco, sensibilizar a los jóvenes y a los adolescentes para que desarrollen a su vez acciones informativas hacia sus pares y adultos sobre las consecuencias del consumo de tabaco».

La ONG FPU decidió apoyar la aprobación de la legislación efectiva para el control del tabaquismo y reclamar la fiscalización del cumplimiento de las normas por parte de las autoridades competentes en la materia.

«No es justo que mueran 750 personas por año en Uruguay sólo por estar expuestas al humo de tabaco de los demás», comentó.

La principal fuente de intoxicación de los ambientes cerrados es el humo del tabaco y así lo indican los registros de las empresas de aire acondicionado que deben incrementar sus visitas de mantenimiento sustituyendo los filtros que aparecen saturados de ceniza de tabaco duplicando los costos ya que en algunos casos los equipos se incendian por obstrucción de sus tomas de aire. Los pulmones del ser humano no son cambiables ni limpiables pero igual la ceniza se acumula en ellos produciendo severas enfermedades respiratorias. El humo del tabaco tiene más de 4.000 productos químicos de los cuales 50 son carcinógenos (sustancias generadoras de cáncer). La evidencia científica disponible confirma, sin ningún tipo de dudas, que la exposición involuntaria al humo de tabaco enferma y mata a quien convive, trabaja o estudia con un fumador. El humo de tabaco alcanza hasta 15 metros de distancia de su fuente de origen, la exposición de tan sólo 30 minutos al humo de tabaco de los demás genera alteraciones en la agregación de las plaquetas de la sangre con incremento del riesgo de producción de trombos en las arterias, pudiendo desencadenar infartos cardíacos o cerebrales.

El humo del tabaco ambiental está integrado por 2 partes o corrientes:

-Una corriente «principal», que está integrada por el humo que inhala y exhala el fumador, y que constituye el 15% del total.

-Una corriente «colateral», integrada por el humo que se origina por la combustión del cigarrillo entre las aspiraciones, (pitadas), que constituye el 85% del total, y que es la más nociva, pues está integrada por partículas más pequeñas, que tienen mayor probabilidad de alcanzar alvéolos y bronquios distales, y posee una concentración de monóxido de carbono que es 2,5 veces mayor que en la corriente principal.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la doctora Mirta Roses Periago, en su reciente visita a Uruguay, instó a los países del Mercosur a diseñar más regulaciones que limiten el consumo de tabaco.

Roses Periago participó de la reunión de ministros del Mercosur, más Bolivia y Chile. En su conferencia «Estrategias para el control del tabaco», citó algunas intervenciones efectivas como la disminución de la asequibilidad de los productos del tabaco mediante el incremento de los impuestos y una mayor restricción a la publicidad. Remarcó la necesidad de crear espacios totalmente libres de humo, que, a su juicio, logran tres objetivos: proteger a los no fumadores, alentar a los fumadores a dejar de fumar y cambiar la aceptación social del tabaquismo. *

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