Tiene la palabra

Sin derecho de apelación

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por la presente, el que suscribe Carlos Luis De Bon de Brum CI 1.251.395-8 domiciliado en 26 de marzo 1181/201, viene a denunciar la indefensión que ha sufrido en el expediente S/110/99 del Juzgado Penal de 9º Turno.

Habiendo interpuesto el recurso de apelación en tiempo y forma por un abogado particular, pero al no poder hacer frente a los honorarios del mismo, solicité defensor de oficio. Me fue asignado el doctor Eduardo Pesche al cual le manifesté mi intención de apelar la referida sentencia. Posteriormente concurro al Juzgado a informarme si el expediente lo tenía el defensor, ante lo cual me ponen en conocimiento que el doctor Pesche había desistido de la apelación. Concurro a la defensoría y le comunico la situación al director de la misma, el doctor Herber, que me aconseja hablar con el defensor.

Al día siguiente me comunicó con el doctor Pesce, solicitándole una explicación y ante mi sorpresa, me responde que «no sé de qué se trata el expediente», ante lo cual se lo expliqué, manifestándome que «las posibilidades de revocar la sentencia son mínimas», «el tribunal seguramente la va a confirmar, y que usted sea inocente o culpable ya no importa, porque las cosas se dieron así, y si tuviera nuevamente el expediente, volvería a hacer lo mismo porque es la mejor defensa posible».

En consecuencia, se me quitó el derecho a la apelación, no contemplándose mi voluntad, ni siquiera informándoseme de esta decisión, ante una situación de vital importancia, dada la transcendencia de ésta para el reintegro a la función pública.

Lo saluda a usted atentamente

CARLOS DE BON – CI 1.251-395-8

 

Sobre el plebiscito

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Y bueno, se dio lo que se tenía que dar. Esperemos a ver si los políticos blanquicolorados se dan cuenta de que «ya fueron», como dicen los jóvenes, y que este pueblo ya no «come más cuento». Este pueblo no se come más versos. Ya llegaron al límite, con sus mentiras y acomodos. Mejor dicho, pasaron el límite hace rato.

Así que a los señores Lacalle (y a sus «perritos falderos» Trobo, Cat, etc.) que aparecieron muy apesadumbrados anoche en informativos de última hora, y el señor Sanguinetti (y también a sus «perritos falderos» como ser «el soldado del foro» (o «el fusilador», Pais, etc.) este pueblo les dijo «chau». También al señor García Pintos, quien vaya a saber uno cuánto dinero gastó en pagar a quienes les pintan los muros de la ciudad, porque sinceramente no creo que haya gente que lo haga por compartir sus ideales fascistas, en cuyas pintadas decía «Pinocho Vázquez» mintió, etc., habría que decirle que recuerde cuanto antes las elecciones nacionales últimas, en las que su coterráneo, señor Hierro López, dijo textualmente: «El Partido Colorado si es gobierno, no va a devaluar» y el actual presidente dijo que no habría más impuestos, etc., etc., vaya entonces, hablando de mentiras, ¿esas qué son?

Si los actuales políticos blanquicolorados tuvieran algo de dignidad, se deberían ir ya, sin más trámite, porque, señores, este pueblo ya no les cree absolutamente nada, porque aunque el señor Sanguinetti apareció estos últimos días en TV creo que hasta en Cacho Bochinche, con sus gestos y su soberbia, y su bla bla bla bla bla, que ya nadie se lo traga.

Así que, resumiendo, creo que no deberían insistir más, ya que no los van a votar otros que la clase social a la que ellos responden, que ciertamente es la minoría en este pueblo hambriento y desocupado, y al imperio del norte, del cual son sus más notorios lacayos.

Me olvidaba recordarles también que perdieron por «paliza», aun con el handicap de que tenemos miles de uruguayos que se fueron (y los más jóvenes) al exterior porque ellos los corrieron con su política de hambre y de sometimiento al FMI, así que si hubieran estado aquí y hubieran podido votar la paliza hubiera sido aún más humillante que la de ayer.

Sin más, saluda a usted muy atentamente

N.A.

 

Lo que el referéndum se llevó, de Angel María Luna

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En su espacio periodístico de Subrayado del 9.12.03 el señor Angel Luna se refirió en forma irónica, casi diría burlona, al significado del referéndum del domingo 7 como ejercicio de democracia para el Uruguay.

Suelo compartir los enfoques del señor Luna, pero en esta oportunidad discrepo radicalmente.

Según su opinión, los resultados del referéndum quedarían invalidados por la supuesta ignorancia de los ciudadanos que votamos respecto al contenido de la ley derogada y las consecuencias de su revocación.

Afirma que en estos temas «técnicos» sólo deben opinar los representantes electos, ya que «para eso les pagamos sueldo». Lamenta también que se hayan gastado cincuenta millones de pesos en este ejercicio de democracia directa, con los cuales «se podrían construir seis clínicas para atención de los discapacitados, varios edificios escolares, o alimentar a tantos miles de niños que lo necesitan».

Empezando por el final, considero que este último argumento es muy efectista, pero no real.

Claro que existen esas necesidades que marca el señor Luna, y muchas otras, pero no aparecieron ahora, con el referéndum. Existen desde hace muchos años, y si los sucesivos gobiernos le hubieran dado prioridad, habrían sido atendidas antes. Razonando por el absurdo, también se ahorraría dinero para destinar a obras sociales, eliminando el Parlamento, o el Poder Judicial, o la Corte Electoral, o el Tribunal de Cuentas, o etc., etc. Si realmente se quieren atender esos temas, hay muchísimas formas de administrar mejor los dineros del Estado, sin dar mano a coartar el ejercicio de la democracia por parte de la ciudadanía.

No me queda claro si las discrepancias del señor Luna se refieren sólo a este referéndum, o propugna la eliminación lisa y llana de todo el Art. 79 de la Constitución. Sería buena cosa que lo expresara claramente. En cuanto a la ignorancia de los votantes, pregunto al señor Luna: ¿Acaso piensa que el resultado del plebiscito apoyando la vigencia de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado carece de validez por ese mismo hecho?
Porque es innegable que hubo muchos electores que ignoraban hasta el significado del horroroso nombre que le pusieron a la Ley, y aún los alcances de su contenido, y sin embargo está vigente. Más aún, no está clara ni para los mismos que la votaron, ya que todavía estamos discutiendo el alcance de su Art. 4 y consultando a los juristas. Y, que yo sepa, nadie hasta ahora cuestionó su legal vigencia por la supuesta ignorancia de los ciudadanos en el momento de votar.

Y lo mismo ocurre con las reformas constitucionales de 1967 y 996. ¿O caso los ciudadanos nos convertimos en cada caso en expertos en Derecho Constitucional para poder aquilatar debidamente el alcance de las reformas propuestas, en toda su dimensión? ¿Cuál es entonces, la solución? ¿Eliminar las consultas populares, o establecer que voten sólo los inteligentes y bien informados, entre los cuales, sin duda, se cuenta el señor Luna?

El señor Luna afirma que deben opinar los que saben. Yo soy un simple ciudadano del montón, no soy ni siquiera periodista.

Veamos entonces, qué opinan los que enseñaron a los que hoy saben.

«Aníbal Luis Barbagelata –
La democracia. Fundación de Cultura Universitaria. Agosto 1983″

Nº 33 «El hombre democrático es árbitro de su destino y del destino de sus semejantes. La democracia como concepción de la vida y del mundo no acepta determinismos providenciales, ni oráculos supuestamente científicos, que a pretexto de leyes históricas, sociológicas o económicas quieren condenar al hombre a transitar inexorablemente por los mismos viejos caminos que le fueron trazados con anticipación».

Nº 65 «Un pueblo, en cuyas elecciones cada votante sabe también, que la determinación que adopta y bajo la cubierta del sobre de votación coloca en la urna receptora, habrá de contar y pesar en la alícuota proporción –en idéntica alícuota proporción que la de cada uno de los demás votantes– en las cifras de los escrutinios y , a su través, en las decisiones colectivas».

6. – «Y si, eso no obstante, es posible todavía que en esas elecciones, la ignorancia socio-política o la falta de una cabal información ciudadana incline a algunos –tal vez a muchos– en favor de soluciones que no consultan el interés general o que no traducen con fidelidad los principios y postulados democráticos –lo que compromete la realización de una intensa acción educadora de futuro– es asimismo innegable que tal cosa sólo puede ocurrir porque en la República rige –y no es éste asunto a desdeñar–el inalienable derecho a equivocarse por sí mismos, y sin curadores de ocasión».

Nº 142 – «A través del tiempo, se han consagrado en el país, mediante la Constitución y la ley, soluciones que –no obstante graves imperfecciones e incumplimientos– han hecho siempre del gobierno uruguayo –con la relatividad inherente a estos juicios– un gobierno democrático o un gobierno normativamente instaurado como un gobierno democrático.

La última Carta (Constitución de 1967) es culminación de tal proceso.

La introducción de la iniciativa popular y del «referéndum como recurso» en materia de leyes ordinarias, la plena universalidad del sufragio por la supresión de la causal de suspensión de la ciudadanía que afectaba a los soldados, y la obligación que explícitamente pone a cargo del Estado «de asegurar a los Partidos Políticos la más amplia libertad», ratificando una adhesión firmísima al pluripartismo y la eliminación de los privilegios que la Constitución anterior concedía a alguno de los partidos en una equivocada pretensión de reparación ortopédica de los mismo, con buenas demostraciones de indicado».

Hasta aquí Barbagelata.

Podría continuar con Jiménez de Aréchaga, pero no hay más espacio.

Buena cosa sería releer a estos Maestros del Derecho y de la Democracia. Si lográramos coincidir con ello, seguramente coincidiríamos entre nosotros.

P. R. BALLESTEROS – CI 781.782-2

 

Paradoja

Cosas que suceden y no alcanzo a comprender

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En el año 2001, concurro en Misión de Paz a la República Democrática del Congo, como todo, con el afán de superarme económicamente, pese a correr los riesgos que nos expone nuestra profesión a la cual queremos y le debemos mucho, además de separarnos por un tiempo de lo que profundamente queremos que es nuestra familia, quien es la que realmente sufre las consecuencias en todas estas situaciones.

Pero lamentablemente nos encontramos que a la fecha, aún nos deben sobresueldos de 2001 y 2002, y no sabemos qué es lo qué pasa, nadie nos sabe responder o si lo hacen, tenemos que conformarnos con mentiras que no conforman.

Escuchamos declaraciones del señor ministro de Defensa Nacional hace un tiempo atrás, manifestando que los viáticos de Naciones Unidas se están demorando un poco y que el resto está todo al día, siendo que esto no es así, o lo desconoce o quienes lo asesoran lo están haciendo mal.

Por eso creo y pienso que también quienes se encuentren en mi misma situación, lo único que queremos es que se nos pague lo que se nos adeuda, que es nuestro y que lo ganamos legítimamente, sin que nadie nos regalara nada.

A quien corresponda, militares o políticos, hoy por deberle a un ente del Estado me cortan la luz, mañana tal vez el agua, y ellos no entienden que a mí el Estado me está debiendo, por eso esto es una paradoja que causa mucha bronca y dolor, y me pregunto hasta cuándo, creo que el tiempo que llevamos esperando (2001) ya es suficiente.

Me siento avergonzado de tener que recurrir a medios de prensa para que posiblemente alguien entienda por el tema y haga algo, no debería ser así, pero por donde corresponde no han hecho nada y es lamentable.

Ahora también me entero que a los señores oficiales a quienes se les adeudaba dichos sobresueldos, les pagaron los mismos, debe ser que precisan más que los soldados. Esto da qué pensar y que es una joda, perdonen la expresión pero la impotencia que siento junta más bronca.

RECLAMO JUSTO

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