Los representantes de los trabajadores discrepan con los decretos

BPS aplica criterios inflexibles sobre pensiones por invalidez

Figueroa llegó a la redacción de LA REPUBLICA cansada. «Ya no sé qué hacer, ni a dónde ir. Quiero que se sepa lo que me pasa a mí y a tantos otros que se encuentran en una situación similar», expresó la señora.

Hace dos años a esta mujer le detectaron cáncer de mama. Hasta ese momento se desempeñaba como podóloga y atendía a pacientes particulares. Su profesión le permitía obtener el sustento para ella y sus dos hijos  de 13 y 14 años , además de alquilar una casa.

Luego de someterse a una multiplicidad de operaciones y tratamientos que dejaron como consecuencia otras patologías adicionales y varias secuelas, llegó la terminante prohibición médica de trabajar. «No tengo defensas, me faltan los ganglios del brazo izquierdo. No puedo usar guantes ni bisturí», agregó Alicia.

Con la idea fija de salir adelante junto a sus hijos, Figueroa se presentó ante el BPS a efectos de solicitar una jubilación por enfermedad, pero la misma le fue negada puesto que dos años y siete meses atrás había dejado de efectuar aportes a ese organismo.

Y la legislación establece que transcurridos los dos años se pierde el derecho a solicitar tal beneficio.

«Trabajo desde los 15 años, así que tengo muchos años aportados. Cuando hice la pregunta de ¿qué hago ahora? y ¿quién se queda con lo que yo aporté? la respuesta concreta de la funcionaria fue: ‘No se preocupe que a los 70 le dan la pensión a la vejez’. Mi respuesta fue ¿a usted le parece que con 47 y con cáncer llegaré a esperar 23 años para alimentar a mis dos hijos y poder cobrar la mínima pensión?», relató la mujer.

 

Fallecieron sin pensión

Una vez descartada esta posibilidad, el equipo médico  oncólogo, hematólogo, endocrinólogo, ginecólogo, reumatólogo y psiquiatra  que atiende a este señora le sugirió tramitar una pensión por discapacidad. Hete aquí que el BPS tampoco halló viable esta posibilidad ya que ubicó en 61,5% la invalidez y para acceder a esta ayuda se requiere poseer un 66% de incapacidad.

«He caído en grandes depresiones y me internaron en el Hospital Vilardebó, ahora sigo con tratamientos ambulatorios. Actualmente hice tres tromboflevitis en miembros superiores a pesar de recibir medicación anticoagulante.

En total tomó entre 10 y 12 comprimidos diarios y recibo morfina para calmar los dolores», sostuvo afligida al tiempo que recordó que del grupo de 40 personas que en 2001 se hallaban en el Instituto de Oncología con la misma enfermedad que ella, sólo quedan tres, todos los demás fallecieron sin llegar a percibir una pensión.

Figueroa cuestionó la políticos de todas las bancadas, directores y médicos certificadores del BPS, y la normativa que rige la concesión de jubilaciones y pensiones.

También preguntó las razones por las cuales a pesar de que su enfermedad ha ido en aumento se mantiene igual el porcentaje de incapacidad asignado. En cinco oportunidades la señora realizó los trámites e igual número de veces la pensión le fue negada asignándosele el mismo puntaje. Mientras, los hijos de Alicia se encuentran por debajo del peso acorde a su edad, viven en un garaje prestado y comen a merced de familiares y vecinos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje