Crece la pobreza infantil según relevamiento oficial
La Suprema Corte de Justicia, junto al Ministerio de Educación y Cultura y al Programa de Fortalecimiento del Sistema Judicial Uruguayo llevan a cabo entre ayer y hoy las jornadas «De la Asistencia Social y Juvenil a la Protección Integral de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia» que tuvo lugar en la sala José Pedro Varela de la Biblioteca Nacional.
En ese ámbito el magistrado Gustavo de Armas, consultor del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Unicef) en Uruguay, disertó acerca de la situación social de la infancia en Uruguay.
A lo largo de su intervención el experto mencionó datos del último censo del Instituto de Estadística aún no dados a conocer públicamente. Señaló entonces que a lo largo del año 2002 la pobreza se duplicó en el país, pues a comienzos de ese año se situaba en un 15% y en el último trimestre alcanzó el 30%. En ese incremento incidieron la devaluación y la agudización de la crisis económica. De Armas señaló que Uruguay posee una pirámide demográfica envejecida, donde sólo el 29% de la población es joven (de menos de 18 años). Llama la atención que en un número reducido de menores se registren índices tan elevados de pobreza e indigencia, ya que el 60% de los niños de entre cero y cinco años es pobre. Se destacó también que el 46% de esos niños vive por debajo de la línea de pobreza y el 38% de los menores de 18 años también se encuentra por debajo de esa franja. Asimismo remarcó el consultor de Unicef, que el 47% de los pobres no sobrepasa los 18 años.
Posteriormente el jurista se refirió a la indigencia y sostuvo que el país asiste a un proceso de infantilización de la pobreza, detectado hace ya 20 años pero del cual recién ahora se toma conciencia. Y afirmó que uno de cada dos indigentes (personas que no tienen acceso a la canasta básica) es niño o adolescente. Luego informó que el 53% de los indigentes es menor de edad.
Difícil de revertir
Más tarde De Armas abordó el tema de la tendencia a largo plazo en cuanto a la pobreza infantil y mostró que en 1986 por cada adulto mayor había dos niños de entre cero y cinco años pobres, cifra que creció enormemente llegando a ubicarse a fines del 2002 en 11 niños por persona mayor de 65.
Ante esta situación el magistrado exhortó a rever las políticas sociales, partiendo de un nuevo modelo de familia. «La sociedad del presente no es la misma de hace 20 o 30 años y las políticas sociales no han cambiado. Hay un fenómeno nuevo de indigencia, exclusión social y núcleos de pobreza muy duros. Es necesario repensar las Asignaciones Familiares ya que los más pobres no acceden a ellas por no contar con los requisitos exigidos, o de lo contrario se deben crear políticas nuevas», aseguró.
Como alternativa para revertir esta realidad, el experto entendió que es imprescindible apuntar hacia la educación y la salud. Y dijo que el lugar en el cual va a estar situado el país dentro de dos decenios depende de lo que ocurra con la población de hoy. A continuación se extendió en los logros educativos de los jóvenes, pero señaló que sólo una tercera parte de los niños que ingresa a la escuela primaria terminará el Ciclo Básico de Enseñanza Media.
Durante su exposición De Armas, comparó a Uruguay con Argentina y Chile y de ahí surgió que nuestro país está por debajo de esas naciones en cuanto a porcentaje de culminación de estudios medios. En 1999 únicamente el 32% de los jóvenes que comenzaron el Ciclo Básico lo finalizó. Con relación a las posibilidades de capacitación entre los jóvenes pobres y los de clase media-alta existe una marcada diferencia, pues sólo el 14% de los estudiantes de bajos recursos logra culminar el liceo, mientras que en la clase alta termina el 66%. Estos datos muestran que las políticas actuales condenan a los pobres a permanecer en la miseria.
Por último el jurista consideró que en los próximos años difícilmente se generen puestos de trabajo que puedan transformar la actual situación del país. *
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