INGRES0 CON UNA DESNUTRICION GRAVE; PESA 12 KILOS CUANDO DEBERIA PESAR 30

Se recupera el niño de Rocha que vivía encadenado en un galpón

El impactante caso del niño en avanzado estado de desnutrición que era brutalmente castigado por su padre y su madrastra trascendió la órbita policial para instalarse en la comunidad como uno de los impactos sociales más fuertes ocurridos en el balneario La Coronilla en los últimos tiempos. Brian Michael fue hallado la mañana del viernes luego que efectivos de la Seccional 2ª recibieran la comunicación de la Oficina de la Mujer que a su vez había sido enterada desde Montevideo, a raíz de una denuncia recepcionada en una de las líneas telefónicas gratuitas que tiene el Ministerio del Interior para que la población pueda plantear denuncias de cualquier hecho. La denuncia, en este caso, fue anónima.

El estado de desnutrición del chico mereció comentarios del médico que examinó al niño, referidos a que la situación no se había generado en cuestión de días sino que viene arrastrándose de mucho tiempo. El chico tiene 6 años, pesa unos 12 kilos cuando debería pesar cerca de 30 kilos. Ahora está internado en Montevideo, en el Hospital Pereira Rossell con cuidados especiales. El Iname (Instituto Nacional del Menor) también tomó cartas en el asunto, e incluso «cuidadoras» de ese organismo acompañan a Brian todo el tiempo. Desde el nosocomio pediátrico se informó a LA REPUBLICA que el niño se está recuperando, se alimenta vía oral y se le ve animado.

¿Pero es posible que en una pequeña comunidad ocurran hechos de esta naturaleza sin que nadie se entere?, es la pregunta que quedó planteada entre los vecinos.

Según pudo conocer LA REPUBLICA, frente a la casa donde se descubrió este hecho vive el abuelo paterno del niño y pegado a ella vive una tía (hermana del padre). Incluso el niño había estado durante un tiempo al cuidado de la abuela cuando llegó a La Coronilla con menos de dos años de edad.

Durante el fin de semana, después que el tema sacudió al departamento de Rocha, el comentario entre varios vecinos permite escuchar algunas expresiones que dejan ver un cierto grado de conocimiento de la situación que no fue denunciada con anterioridad.

La proximidad que tiene la gente de cualquier ciudad del Interior en sus actividades laborales y sociales hacen que el desconocimiento general de este impactante caso sea imposible. Sí está explicado en el descompromiso y la cultura del «no te metás» que caracteriza a buena parte de la sociedad uruguaya.

En este sentido se comparó este caso con otros hechos relacionados a la prostitución infantil o el tráfico de drogas que se registran en comunidades del departamento de Rocha con el silencio cómplice de un montón de actores locales así como de integrantes de instituciones que bien podrían actuar en estos asuntos. Incluso se llegó a asegurar que en materia de maltrato a menores, y si bien no se puede manejar un ranking de situaciones más impactantes que otras, se han venido dando en los últimos tiempos casos tan complejos como éstos.

Pero está claro que la situación por la que atravesaba el pequeño de seis años no era un secreto celosamente guardado por la pareja actualmente recluida, sino que otros integrantes de la comunidad también sabían del hecho y ahora lo comentan en el almacén. Claro, hay quien recuerda que Jorge Marcelo Moreira Altez (el padre del niño) tenía antecedentes cuando hace unos años en una reyerta callejera apuñaló a otro vecino del lugar.

Técnicos en el área social consultados recientemente entienden que este caso no está desprendido del entorno social y mucho menos ocurre aislado de los actores que tienen relación directa o indirecta con el hecho.

Brian no tenía ningún registro. Ni partida de nacimiento, y mucho menos cédula de identidad. Allí, desde su nacimiento se había violentado uno de sus primeros derechos: a tener una identidad, a ser civilmente una persona.

La madre biológica del niño vive en Chuy, a 30 kilómetros de La Coronilla pero su hijo no está con ella al menos desde el año y medio. Cuando llegó al balneario estaba bajo la responsabilidad de la abuela, quien lo habría llevado a control médico y fue cuando el niño recibió las vacunas correspondientes al Certificado de Vacunación. La mujer desarrollaba una vida totalmente normal pero después de algunos años fue como si el niño hubiera desaparecido.

El padre, por su parte, tenía otra compañera con la que actualmente tienen un hijo de algo más de un año. A su vez ella está embarazada y próxima al parto.

Componían una familia  a los ojos de los vecinos  normal, con la única salvedad de la existencia de Brian Michael quien sin buscarlo ni comprenderlo llevó la pesada carga de una vida inhumana que lo marcará para toda la vida.

El Barrio Capacho

Está hacia al lado opuesto al mar. Cuando vamos hacia Chuy por Ruta 9 debemos doblar a la izquierda al llegar al trébol de acceso a La Coronilla. Ese fue el barrio donde ocurrió este hecho.

Después de pasar por unas casas blancas (las viviendas de Mevir) nos encontramos con el agrupamiento de fincas de apariencia humilde, en una barriada integrada por gente de trabajo. Actualmente muchos de quienes residen en este barrio no tienen una ocupación formal y viven de changas.

En una de esas viviendas residía Jorge Moreira con su compañera. Se trata de una casa que está a los fondos de la vivienda de su padre, quien también le proporciona los servicios básicos. *

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