DENUNCIAN QUE EN EL HOSPITAL DE ARTIGAS FALTAN VITAMINAS, HIERRO Y LECHE EN POLVO

La desnutrición golpea en el norte

La Federación de Funcionarios de Salud Pública insistió en su denuncia de que «hace más de un año no hay vitaminas ni hierro» en el hospital local pese a los reclamos de médicos y usuarios.

El hecho de que aun después que se haya despertado la alarma sobre la situación alimentaria en decenas de hogares artiguenses, que se evidenciaron en casos de desnutrición graves, y que se mantenga la situación de carencia de medicamentos básicos, es considerado grave en ámbitos médicos.

En las últimas semanas han aparecido otros casos de desnutrición que requirieron atención médica, como el de un niño de 6 meses que pesa 4 kilos u otros que fueron detectados por Iname y vienen siendo atendidos en el anexo de la sala de niños del hospital estatal. Si bien no tienen la gravedad de niños anteriormente tratados, demuestran que el problema va mucho más allá de lo ocurrido en casos puntuales.

Por otro lado, la Dirección de Promoción Social de la Intendencia, que viene realizando un relevamiento de la situación concreta paralelamente un seguimiento particular a más de 30 niños que viven en el Cerro Ejido de la ciudad, y que padecen problemas de desnutrición leves.

Reunión clave

La semana pasada se cumplió una reunión entre autoridades de diversos organismos para encarar una coordinación más eficaz, al tiempo que Promoción Social continúa su relevamiento en distintas zonas de la ciudad y aledaños.

En el encuentro se decidió mejorar la coordinación y se le pidió al director del hospital, Rony Dos Santos, que adquiera medicamentos, hierro y vitaminas.

Según un relevamiento realizado hace dos semanas para el diario local Propuesta, «Si se midiera el desarrollo de los niños, de acuerdo a los padrones de talla y peso internacionales, cerca de la mitad de la población hospitalaria infantil tiene algún problema de mal nutrición».

Los sistemas institucionales han sido desbordados o no han logrado detectar a tiempo los problemas más graves. Además las respuestas son burocráticas e insuficientes.

Para graficar los problemas a los que se enfrentan los servicios sociales de la comuna, una funcionaria mencionó que los afectados «no tienen ni 15 pesos para sacar las partidas de nacimiento», para poder ingresar a los proyectos de ayuda social. Por otro lado, las famosas canastas con las que se busca paliar las consecuencias de la miseria, no son solución. Basta con decir que alimentos clave como la carne, huevos y frutas no están incluidas y por tanto, son vistas casi de casualidad en algunos hogares.

A esto se agrega el hecho que en el hospital no hay vitaminas A y C, fundamentales para poder enfrentar las carencias de las familias que viven en condiciones difíciles y puedan así atender mejor el desarrollo de sus niños.

Recientemente el Jefe Departamental de Iname, Marcos De Souza narró un hecho que grafica las dificultades: «Detecté un niño de 3 años que andaba pidiendo, por lo que decidí ir hasta su casa. Allí me atendió su madre. Era un viernes y le dije que no podía hacer eso con sus hijos. Ella me respondió: «Si no los mando a pedir no comemos el sábado ni el domingo».

El sicólogo del Iname, Fernando Pereira, habló también cómo estas situaciones de indigencia conducen a aumentar la violencia doméstica. «Ante el alimento insuficiente algunos niños comienzan a llorar y las madres, cansadas de esa situación, les pegan para que se callen», narró.

La doctora Rosa Roggero pediatra del Hospital de Artigas que atendió la mayoría de desnutridos graves, escribió un artículo (que reproducimos) dando la voz de alerta:

«Cuatro casos de desnutrición grave que llegaron hasta el Hospital de la ciudad de Artigas, nos pusieron frente a la grave situación por la que atraviesa gran parte de la población del departamento.

Enfrentados a la muerte de un lactante por desnutrición, a los 32 días de vida, comprendimos, más allá de las palabras, qué significa en los hechos la marginación, la exclusión, la extrema pobreza, la ignorancia, el retardo mental, la depresión, y como consecuencia la incapacidad de desempeñarse con éxito en cualquier orden de la vida.

Sin pasar a analizar los hechos lamentables que llevaron a la muerte a este lactante, nos interesa remarcar como médico pediatra y neonatólogo la acción devastadora de la extrema pobreza en los seres humanos, muy especialmente en los niños, sobretodo en los menores de seis meses cuyas secuelas son irreversibles.

Aquí se dejaron de lado los Derechos del Niño, la Declaración de Alma ATA y la responsabilidad de los servicios de salud.

Los sucesivos gobiernos han dejado sólo en proyectos la necesidad de estrategias de número suficiente, sino que atacaría las causas fundamentales que causan morbimortalidad, como lo son la falta de viviendas adecuadas, trabajo y educación.

Las necesidades del niño insatisfechas, ya sea por sus progenitores u otros, la falta de afecto, de vínculos seguros, de estímulos adecuados de todos los sentidos, las carencias nutricionales, ambientales, la falta de control médico que propicie un buen vínculo y confianza recíproca, tienen un profundo impacto en el niño que lo lleva a la enfermedad o a la muerte.

Todo esto que conforma lo que llamamos «experiencias temprana», tiene un efecto directo sobre las propiedades físicas del cerebro y su desarrollo, facilitando o impidiendo el desarrollo neurosíquico y el aprendizaje.

Resumiendo: La pérdida de peso y la baja estatura son reversibles pero no se puede conseguir un perímetro cefálico y un crecimiento cerebral normales, si el lactante ha sufrido un fallo del crecimiento por falta de aportes adecuados, hasta más allá de los seis meses de vida, y un alto porcentaje de éstos tendrán problemas emocionales, educativos y de agresividad.

Nos hemos referido hasta ahora a los lactantes desnutridos pero el tema de la desnutrición infantil, el abandono, la falta de estímulo, el maltrato físico y psicológico, la exposición a la violencia doméstica o callejera, el abuso sexual, tienen repercusiones graves sea cual fuere la edad del niño o adolescente.

La pérdida de autoestima, la agresividad incontrolable, la dificultad del aprendizaje escolar, la falta de adaptación a las pautas impuestas por la sociedad, hace que la vida de éstos niños esté marcada para siempre en un alto porcentaje.

Estamos poniendo sobre la mesa el tema del maltrato infantil en todas sus formas. No podemos ni queremos acostumbrarnos a que hayan niños uruguayos que mueran de hambre, que pierdan sus capacidades por ser malnutridos, que vivan en la gama del gris, que pierdan la capacidad de sentir y de vivir una vida plena con lo que todo esto significa. Las diferencias en nuestros niños se dan desde antes de nacer, ni hablar del futuro que les espera a nuestros niños carenciados si no cambiamos las políticas sociales.

¿Qué pasará a la hora de competir? ¿Qué pasará con la violencia que estamos dejando gestar?

¿Qué pasará con las futuras generaciones?». *

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