Fenómeno explosivo en Argentina comienza a expandirse en Uruguay

Hace una década, encontrar material informativo fuera de fronteras sobre algún hotel uruguayo que tuviera menos de tres estrellas implicaba sobrehumano esfuerzo.

Actualmente, la guía Lonely Planet (el libro de cabecera de todos los mochileros que recorren el mundo), describe dos docenas de hoteles, hostales y albergues en Uruguay, ninguno de los cuales tendría más de dos estrellas en la categorización internacional. En las páginas de Internet dedicadas a estos viajeros, también aparece una proliferación de estos alojamientos.

El fenómeno de las casas antiguas, que están siendo recicladas en distintos puntos de Montevideo (algunas simplemente acondicionadas), para estos fines, parece correr igual suerte que en Buenos Aires.

En la capital argentina, como hasta hace bien poco se multiplicaban los locutorios telefónicos, las canchas de paddle, o los video-clubes, ahora le toca el turno a los hostales. La Secretaría de Turismo de Argentina consigna que se triplicó este tipo de centros en los últimos dos años. El negocio bien lo amerita: según la misma fuente, el 85% de los turistas ingresados a Argentina entre julio de 2002 e igual mes de este año, se alojó en alguna de las variedades del sistema. Los hostales cuestan hasta veinte pesos argentinos por noche (unos 6 dólares) y están ubicados en los barrios más típicos de la ciudad (San Telmo, La Boca, Palermo).

El fenómeno se expande en base a gran cantidad de propietarios de fincas que encontraron una forma de hacerlas rentables: según el Ministerio argentino, se reciben dos consultas semanales de interesados en instalar estos servicios. *

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