Tiene la palabra

Un brindis por el optimismo y la concordia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Sabemos que existe. Está a nuestro alcance. No cuesta dinero. Nos causa placer. Pensamos, actuamos, buscamos y encontramos, las partes positivas, de toda acción, emprendimiento, labor, que debemos realizar. Ser optimista, permite hacer más cosas. Ver la vida, con sus problemas, como con sus propuestas, con la tranquilidad de espíritu, que conducen a que tengamos el poder, la serenidad, la capacidad, humildad, sabiduría, valor, coraje, para ser contagiadores y obsequiadores, de este bonito estado emotivo. No es muy fácil lograrlo. Tampoco muy difícil. Si usted, amigo/a lector/a, integra el grupo de personas optimistas, puede sentirse orgulloso, dichos y afortunado. Ante todo debo y quiero decir, que es el optimismo. Es la propensión a ver, observar y juzgar las cosas en su aspecto más real, y ante todo más favorable. El optimista siempre ve con claridad. Está seguro que todo tiene solución. Tiene la sensación de libertad que le permite enfrentar mayores desafíos. Es muy probable, que se acerque, en todo caso, a lo «óptimo». (Que no puede ser mejor). Aleje miedos, angustias y pesares. Esos pertenecen a la contraparte. Contracara. (Pesimismo. Que todo lo ve imposible, difícil, irrealizable). Dígase a sí mismo, una y mil veces, que es optimista. El más optimista entre todos. Repítalo con frecuencia. Recuerde que lo que usted dice, es a quien primero llega. Usted escucha, lo que usted dice. (Valga la redundancia). Como optimistas que somos debemos estar agradecidos. «Quién ha probado la necesidad de una palabra amiga, sabe darla, a quién pasa junto a su lado, con dolor en el corazón». N.N. «No solo cuenta aquello que yo soy, sino aquello que somos nosotros: porque, entre otros, el optimismo libera de los límites. N.N. «No importa cuantos pasos diste hacia atrás. Importa cuantos pasos vas a dar hacia delante». Decio Melhem. «Cualquier hombre puede desear alguna cosa; pero sólo los más optimistas, atrevidos y osados la alcanzarán», Renán. «Gozamos muy poco con lo mucho que tenemos, y sufrimos demasiado por lo que nos falta». N.N. Muy leído y conocido, como consejo y regla de oro es el decálogo del optimista, extraído de pensamientos formulados y expresados por Christian D. Larsos. Dice:

1- Sé tan fuerte, que nada puede turbar la paz de tu mente.

2- Habla a todos de salud, felicidad, prosperidad y dicha.

3- Haz que los demás sientan siempre que hay algo bueno en ti.

4- Mira siempre el lado luminoso de las cosas y haz que tu optimismo se realice.

5- Piensa sólo en lo mejor, trabajo sólo por lo mejor y espera sólo lo mejor.

6- Sé entusiasta del éxito de tu amigo como si se tratara de tu propio éxito, y ayuda en lo que puedas al que veas frustrado.

7- Olvida los errores del pasado y lucha por las grandes consecuencias del futuro.

8- Sonríe siempre y que tu sonrisa sea para todos.

9- Dedica todo el tiempo a tu adelanto personal; que no te quede un momento para encontrar defectos en los demás.

10- Sé suficientemente tolerante, firme y generoso para no permitir la presencia del desasosiego o la inquietud.

Para quienes ya son optimistas y quienes pueden allegar a serlo, debemos hacer un brindis. El más conocido es el siguiente: «Brindo por todos aquellos a quienes amamos; brindo por todos aquellos que nos aman; brindo por todos aquellos, que aman a quienes aman a los que nos aman» N.N.

¿Que tal? Felicidad, dicha, dignidad, confianza, amor. Mucho amor. Hacia uno mismo, y hacia los demás. ¡Viva la Vida! Siempre.

 

Cordiales saludos.

CARMI RAUCH – CI: 866.784 – 6

 

Las cosas claras

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lo bueno que tiene el diario lo hecha a perder con el reclame en televisión de «Debe ser el canillita».

Se ve que quien sugirió ese clip no tiene hijos en la edad de la duda y más sobre estas fechas.

Por lo menos ayuden a mantener la ilusión en la niñez un poco más, en este mundo lleno de basura.

Un lector desilusionado.

CARLOS DEVESA

 

Respuesta al joven Alejandro Brener

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En una publicación de LA REPUBLICA el joven Alejandro Brener me ha mencionado queriendo hacer determinadas aclaraciones.

Ante todo le pido disculpas si escribieron mal su nombre y no fue su intención esconderse en el anonimato.

Creo que sería demasiado extenso explicar por este medio cómo funciona la Corte Electoral, le pediría a este joven que antes de salir a denunciar fuera por la Oficina que con todo gusto le explicaremos el funcionamiento de un organismo del Estado, entonces va a entender que es muy distinto renovar una credencial, (cuyos antecedentes constan en nuestros archivos) que iniciar un trámite nuevo de credencial, (de quien no tenemos ningún dato archivado).

Pero lo más gracioso de todo, es que cree que somos ciudadanos de segunda, porque según él tenemos prohibido renovar nuestra credencial.

Claro que la renovamos, y sin estar prohibido, lo hicimos para practicar el sistema nuevo con nosotros mismos como ciudadanos que somos, con todos los derechos, como lo hicieron cientos de ciudadanos a quienes le entregamos su credencial.

Y no es ineficiencia, nosotros somos funcionarios que cumplimos con las circulares que emite la Corte Electoral, y en cumplimiento de esas circulares es que no podemos entregar nuevas credenciales, pero que no sea soberbio, la Corte no sabe a quién votarían los que no pueden retirar su credencial, que me imagino que serán de todas las opciones políticas.

Y como dije anteriormente, si hubiera hecho antes el trámite hoy tendría su credencial en la mano.

Pero la frutilla del postre es: si a este joven se le hubiera entregado su credencial tampoco podría votar el 7.12, porque no cumple los 18 años, hasta pasada esa fecha.

Yo pregunto ¿Si tuviera su credencial en la mano, nos denunciaría por haber nacido en la fecha que nació? ¿Diría que no puede votar por culpa nuestra?

Me parece que lo que este joven necesita son muchas clases de Educación Cívica y saber que para poder votar se necesita además de la credencial, tener 18 años cumplidos.

Dice también que no me animé a contestar sobre las presuntas declaraciones del presidente de la Junta Electoral. No es que no me animé. Primero no lo escuché. Segundo que si hay algo que defender que lo haga él.

Pero yo le pregunto: ¿está seguro que fue el presidente de la Junta Electoral? Yo creo que este joven confundió al funcionario por no saber cómo funciona la Oficina Electoral.

Y que el director no se suba al carro diciendo que se ha retrasado premeditadamente la entrega de las credenciales.

GRACIELA MESIAS – CI: 3.453.582-5

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