Tiene la palabra

Señores legisladores: renuncien en masa

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Nos hablan todo el tiempo de derechos humanos, de la Constitución de la República, de privatizaciones (enmascaradas), de los derechos del pueblo (según les convenga a ustedes) y de un montón de cosas más… como por ejemplo de lo ardua que es su tarea, como si los demás integrantes de la sociedad uruguaya fueran todos holgazanes, ignorantes, y todos adjetivos que a raíz de esto se desprende.

Se olvidaron de algo muy importante (quiero pensar que se olvidaron, porque de lo contrario ustedes estarían incurriendo en un delito grave.: estafa moral a quienes lo votaron) el pueblo los votó señores para que representaran sus ideas y actúen de acuerdo a ello, ¿entonces por qué quieren torcer por todos los medios lo que dice el pueblo aún en contra de sus deseos?

El pueblo se expresó, señores, les dijo por plebiscito hace varios años que no privatizaran Antel; sin embargo aún siguen intentándolo.

Recientemente se les dijo por parte de ese pueblo y en varias ocasiones, a través de diferentes plebiscitos: No queremos vender anda, queremos que lo administren bien, supongo que no son sordos pero por las dudas dije… administren bien nuestros recursos, no son de ustedes, son del pueblo, tres millones de habitantes, no de 200 legisladores, ministros, etcétera, que componen nuestro gobierno.

Ya que la mayoría de ustedes, señores, impulsan el llamado neoliberalismo, les recuerdo que una de las facetas más importantes del capitalismo se basa en la competencia para cumplir sus funciones, el que no está capacitado es despedido, aunque no se le haya expirado su contrato, entonces señores, ¿por qué no lo aplican y destituyen a los directores que no saben hacer producir a los entes estatales? (sin querer profundizar en los múltiples directores que nos han robado impunemente).

Ah, perdón se me olvidaba, como dice el trabajador con respecto a los derechos humanos, ¿les parece que ustedes los respetan cuando quieren y en parte lo han hecho ¿privatizar el agua?

El agua es vital para la vida humana debería ser gratis aquí y en todas partes del mundo.

¿Eso es respetar los derechos humanos?, según mi opinión, no lo es.

Simplemente me parece que es querer apropiarse para beneficio propio algo que la naturaleza nos da, no me digan que entonces no van a poder mantener el abastecimiento porque no hay recursos, para buscar soluciones están ustedes. Y si se dan cuenta de que no pueden dar soluciones pregunten en serio al pueblo que se las va a dar. ¿Acaso no tenemos militares que no generan divisas para el país y de cualquier manera les tenemos que pagar los sueldos? Pues el agua es tan necesaria, diría yo (ignorante al lado de gente tan culta y preparada como ustedes) al límite que si hubiera que elegir entre tener fuerzas armadas (mal armadas) y el suministro de agua potable gratis, elijo el agua gratis, porque natura nos la dio, de cualquier manera no se interprete mal no estoy contra las fuerzas armadas, todos tenemos derecho a vivir, de lo que mejor sepamos hacer.

Por último, vivienda… según la Constitución toda persona nacida dentro del territorio tiene derecho a tener su vivienda, sin embargo, con las leyes que han promovido ustedes, es una utopía, les dan una vivienda por el Hipotecario, pero la cobran 20 veces el valor que costó (cuando no se la adjudican a algún familiar y vos que esperás,… seguís esperando). Ustedes no fomentan la creación de nuevos empleos y por ende la gente termina perdiendo, el dinero que con sacrificio ahorró, la vivienda y termina por irse del país.

Entonces… ¿qué están haciendo en sus bancas si al pueblo no lo representan en sus más caras intenciones?

Por si no lo entienden, el pueblo quiere evitar los gastos de mantenimiento del Estado, por lo tanto, el pueblo no quiere que exista la Cámara de Diputados. Por lo tanto renuncien todos y en masa. ¡denle esa alegría al pueblo! No más directores de entes familiares de quienes gobierna, caso por ejemplo, el señor Sanguinetti en Ancap o acaso ¿si no es pariente de quien gobierna, no hay uruguayos capaces de desarrollar esa tarea en forma superior? ¿Pobre de nosotros el pueblo entonces? Porque si vemos el desempeño en la administración pública de la mayoría de sus parientes este desempeño es verdaderamente lamentable, sólo como uno de los ejemplos, la pésima actuación del señor Batlle Rodríguez, al frente del Banco República y del Central (perdón es al revés el apellido, que tonto soy), así sucede con todo lo demás, Bordaberry, Gallinal, Heber, Lacalle, Abdala, apellidos que se repiten en la política y la administración pública, al igual que otros tantos apellidos. Yo me pregunto al igual que todo el pueblo, ¿tantos años dirigiéndonos, y no han podido solucionar nada de este bendito país? ¿No creen que es hora de dejar, que venga alguien capaz, inteligente, honesto, dentro de tres millones supongo que debe haber más de uno, con esas cualidades?

En resumen el pueblo quiere una sola Cámara (senadores) un gerente en cada ente público (el cual se pueda remover de su cargo en cualquier momento de su gestión, si no es eficaz en su cometido) que no sea pariente del poder, y una ley donde quien ejerza la función pública deba declarar todos sus bienes antes y después de su actividad pública.

Hasta la próxima

OSCAR BAZZARDI – [email protected]

 

Carta abierta al canciller Opertti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Cúmpleme dirigirme al vecino para solicitar tenga a bien de ser posible publicar en el diario que usted dirige, la presente aclaración sobre el caso de la maestra María Elena Quinteros, para clarificar algo sobre la ausencia de la misma y las implicancias que le cupieron a algunas personas que nos vimos involucrados en el tema, y que pretenden quedar «incontaminadas» hoy, como ex presidente Doctor Julio María Sanguinetti hoy asidua vedette de los medios de información oral, escrita y televisiva y el Canciller Didier Opertti que nos supieron elegir.

Me preguntaron una vez si había declarado ante la Comisión de Paz sobre el tema de los desaparecidos, contesté que no porque los desaparecidos no iban ninguno a aparecer vivos porque estaban todos muertos, no obstante valoraba respetuosamente el esfuerzo de los miembros de dicha comisión, pero conociendo al señor Presidente de la República que era como decía su santa madre Doña Matilde, de chiquito Jorge fue siempre «novelero», o sea que ese delicado tema es como tantos otros momentánea novelería, por eso está hoy como «ratón en guampa, apretado», no obstante a la excelente defensa que el Doctor Ramela hace de todo este doloroso episodio de nuestra próxima pasada historia.

Lo que por primera vez voy a escribir y no volveré a repetir es que el canciller Dr. Opertti no se vaya limpio de polvo y paja del tema, porque también debe quedar inmerso en cierto grado en el ocultamiento en parte del tema.

Hace unos años en su diario o en otro no recuerdo bien, aconsejé que se abrieran los archivos de la Cancillería que alguna vez iba a salir sobre el caso de la requerida y buscada María Elena Quinteros alguna luz.

Como pretende quedar el canciller Dr. Opertti fuera de esa cancha, dijo si cubrió por un lado a los embajadores Lupinacci, Alvarez y a tantos otros distraídos compañeros de la Cancillería.

Lo que sí recuerdo que pagué parte de mi primera destitución de Cancillería por el proceso cívico militar por haber encontrado 70 desaparecidos e ins
istir impertinentemente ante las autoridades de Cancillería de ese entonces donde estaban las 4 personas que me faltaron localizar para informar humanitariamente al Director General de la Unesco señor Mathar M’bou que contestaba al Comité de Derechos Humanos de Unesco (Comité Convenciones y Recomendaciones), del paradero del escribano Miranda, profesor Castro, maestra Quinteros y un tal José Artigas que sospechaba su inexistencia. Leyendo atentamente el informe valiente de la Comisión para la Paz, confirma la inexistencia del mismo o fue el único que apareció, aunque un amigo de la Federación Rural Juan Carlos Planchón me afirma de su existencia ya que de jóvenes entrenaban juntos en la práctica de la bicicleta en el Departamento de Colonia.

Lo que me gustaría quedara un poco más claro para las generaciones futuras y para los investigadores de la historia, que no son todos los que están y no están todos los que son.

Los que sí pueden preguntarle al señor ministro de Relaciones Exteriores que indebidamente usufructúa y usurpa, si no renunció últimamente, mi vacante en el escalafón diplomático, vacante de mi segunda destitución por parte del Doctor Julio María Sanguinetti. Usted Dr. Opertti cometió dos horrores, primero se autonombró embajador, si no renunció estos días, y guarda en la manga indebidamente el cargo contrariando todas las disposiciones vigentes por el otro lado, no haciendo honor a su título de catedrático de ningún derecho, ni Constitucional, ni Administrativo ni Internacional, además queda involucrado aunque no quiera reconocerlo con el caso de referencia.

Nunca quiso usted recibirme ni recibir a mi representante legal para dar cumplimiento al fallo a mi favor del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, sigue en mi caso en flagrante desacato, ya que gané en todo el juicio interpuesto contra las arbitrariedades cometidas por los reiterados Poderes Ejecutivos: porque le refresco para no olvidar que fui destituido la primera vez por el Acto VIII, calificado como político por los usurpadores de aquella época, pero como dice mi esposa los militares trataron mucho mejor que los llamados demócratas que se subieron a último momento al carro. Los militares te respetaron, te destituyeron además con razón por conspirar contra el régimen del momento aunque fuera antidemocrático, Wilson Ferreira Aldunate y toda su familia venían a mi casa cuando pasaban de Londres por París.

Los civiles, dice mi esposa, te quisieron manosear y te hubieran destituido seguramente una tercera vez por resistirte a claudicar de tus principios, claro pagó y sufrió toda la familia hasta el día de hoy desparramada por el mundo. Pero no me quejo, estoy vivo, a otros les fue mucho pero, yo por lo menos puedo contar la historia.

Esto recordará el señor canciller, ilusoriamente pretendí sentar jurisprudencia haciendo que el Estado repita sobre los responsables de los daños hechos por los malos funcionarios, en vez de que paguen los daños y prejuicios los carritos de basura y los habitantes de los asentamientos marginales. Esa es la diferencia señor canciller, ética para unos y estética para otros, artículo de su olvidada Constitución.

También le voy a decir algo que usted no sabe, y es que Wilson Ferreira Aldunate como «buen blanco pillo» redactó la Ley de Caducidad pero dejó una puertita abierta para los civiles responsables y desaparecidos, estrecha sí pero usted pasa de frente y sin agacharse por ella. Además los que vivimos en Uruguay somos todos en parte responsables de lo que pasó, y peor es de lo que está pasando.

Nobleza obliga reconocer que mientras estuvieron el presidente Doctor J. María Bordaberry y el canciller Juan Carlos Blanco no fui destituido, pero el señor presidente Julio María Sanguinetti y el contador Enrique Iglesias sí se animaron, y ambos debieron declarar después que con García Lagos habían sido mal asesorados y se habían equivocado, pero usted señor canciller no solo usurpa mi cargo indebidamente (si no renunció estos días), sino que se da el lujo de ignorar a la Justicia. Como le escribí hace unos años, bajo el título «La barca del canciller hace agua»: a los botes compañeros, los sumariados primero, eso fue, recordará usted cuando declaró reconociendo que estaba rodeado de delincuentes primarios, pero como habían asumido y pagado estaban aptos para seguir asesorándolo. Para que tampoco olvide le refresco quienes fueron algunos testigos ya que no los recuerdo a todos, encabezaba la lista Wilson Ferreira Aldunate, amigo de siempre, mi querido tío Federico García Capurro, señor Juan Martín Posadas, el periodista Ceibal Regules, contador Enrique Iglesias y el embajador nombrado por la dictadura Adolfo Castells Mendivil, perjuro de nacimiento y el añorado amigo Mario César Fernández también destituido; pavada de testigos señor ministro dirían en mi pago de Bañado de Medina.

Hasta pensé en encadenarme a la fuente del Palacio Santos para remover la insaciabilidad de los inocentes como usted señor ministro, yo por lo menos duermo tranquilo con mi conciencia cristiana y republicana.

Atentamente sin rencor.

G. GARCIA LAGOS TURENA

 

PD: Se que es difícil ser canciller de Jorge sin Rumbo, a mí también me faltó a la palabra, pero usted «es cumple», como dicen en campaña.

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