Montevideo, cuando comenzó la electrificación de los tranvías
Cuando aún no se han acallado los ecos de la guerra civil que paralizó al país, la actividad social y económica resurge con gran ímpetu.
La Junta Económico Administrativa de Montevideo (una suerte de concejo municipal) acaba de llegar a un acuerdo con un grupo de capitalistas ingleses que se proponen electrificar las líneas de tren-vías de la capital.
«No hay caso», comentaba entusiasta un comerciante, «el progreso es ya irreversible, y Montevideo se está poniendo a tono con los últimos adelantos científicos que llegan del Norte. Menos mal que ganó Batlle, porque si hubiera ganado Saravia, Montevideo se habría transformado en un tambo o en un potrero».
En el casco urbano ya no quedan prácticamente más calles de tierra. Los firmes adoquines o el novedoso macadam han trerminado con los lodazales y permiten el tendido de rieles de tram way que unen el centro con los barrios más alejados: el Paso del Molino, Los Pocitos, La Unión. Como si esto fuera poco, a partir de ahora, los trenes metropolitanos dirán adiós al noble bruto pues serán movidos por medio de la energía eléctrica y cambiarán la pértiga por un trolley que hará contacto con el cable conductor del fluido.
Los montevideanos están de parabienes: no más olores nauseabundos, no más excrementos equinos atrayendo moscas.
Montevideo se está convirtiendo en una ciudad moderna e higiénica. *
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