Marte desveló a los latinoamericanos
Desde México hasta Chile, cientos de personas pasaron la noche despiertos, provistos con telescopios y desafiando las bajas temperaturas del invierno austral para ver el fenómeno astronómico del siglo: a las 09H51 GMT del miércoles, el planeta Rojo volvió a estar tan cerca de la Tierra como hace 59.618 años.
Este día es «único» porque Marte «le va a dar un beso a la Tierra», dijo en Caracas el presidente venezolano Hugo Chávez, quien aprovechó el acontecimiento para bautizar con el nombre del «planeta misterioso y mágico» a un plan destinado a pagar una cuantiosa deuda del Estado con trabajadores y pensionistas.
La ocasión también alentó las supersticiones. Los mexicanos en Aguascalientes (norte) rumorean que los varones que nazcan en este día serán muy agresivos y las niñas muy dóciles.
«Marte es el dios de la guerra en la mitología griega y para mí que coincidió con la guerra en Irak y los tiempos violentos», advirtió Martin Gay, controlador aéreo de esa región que pudo ver al planeta vecino por 20 minutos y dijo que sintió «algo raro». Aprovechando el influjo del acercamiento entre los dos planetas, un grupo de estudiosos de la vida extraterrestre celebra desde ayer en Lima un congreso internacional para demostrar, aunque los tilden de locos, que «no estamos solos en el universo». Hasta la NASA aprovechó para grabar un video, desde su emplazamiento en el observatorio «Alaxpacha» (Bolivia), a 4.000 metros de altura en el Lago Titicaca, el más alto del mundo.
«Escogimos Bolivia porque (Marte) pasa por encima de nuestras cabezas, para hacer un video que no se hizo antes», dijo Vic Winter, responsable en Bolivia del proyecto Nasa Terra Formación.
Ni la nubosidad, ni el frío, ni la lluvia impidieron a miles de aficionados mirar el cielo en busca del planeta visitante. En Buenos Aires, cientos de personas concurrieron al Planetario de la ciudad para satisfacer su curiosidad celestial, soportando largas filas en temperaturas bajo cero.
Lo mismo pasó en Quito, Cuenca y Guayaquil donde se desató una fiebre por la compra de telescopios pequeños y binoculares y la gente se arremolinó alrededor del Observatorio Astronómico de la capital ecuatoriana.
«Vi un disco muy brillante de color anaranjado», dijo una joven de 17 años que no se quiso identificar y que sin embargo, dijo que lo que vio «no lo voy a olvidar nunca». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad