Hoy Juceca

Digamos no a los feriados en invierno

El que inventó el fin de semana largo, estuvo bárbaro. Pero además, y tal vez sin proponérselo porque estas cosas suelen pasar, inventó la semana corta. Esta vez el 25 de agosto cae lunes, y entonces es un fin de semana «largo natural». Pero si no lo fuera, sin ningún pudor convertimos un lunes en un domingo bis, y de tal forma iniciamos la semana próxima con un martes. Yo juraría que los viejos luchadores que dieron su sangre por nuestra independencia, jamás soñaron que aquellos triunfos devendrían en semejantes beneficios. La Patria, eternamente agradecida. Aunque, visto desde el punto de vista práctico, y con respecto al posible alargamiento o suma de los días de descanso, digamos que bien pudieron librar alguna batalla más, conquistar algunos otros laureles que hoy nos permitieran usufructuar de un número mayor de largos fines de semana.

Pudieron, incluso, de haber imaginado la repercusión que habrían de tener aquellas fechas en el futuro de los orientales, haber planificado las campañas guerreras, haber programado las batallas de tal forma que al finalizarlas exitosamente se encontraran en plena temporada primavera verano. Y al decir batallas incluimos cabildos, congresos, declaraciones y juramentos que hayan merecido convertir la fecha en un feriado. Claro que, aquello que no pudieron prever nuestros heroicos antepasados, tan ocupados como estaban en cosas mayores, bien pudieran subsanarlo quienes hoy tienen la responsabilidad de perfeccionar el uso de lo heredado. Es decir, que bien se podría legislar de manera tal que los feriados de invierno no sólo pasaran a ser todos lunes, sino que se pudieran acumular, o distribuir en el correr del año, de manera tal que no haya que salir un a sufrir un fin de semana largo por culpa de un 25 de agosto con 10 grados de temperatura. Si podemos cambiar el día, no veo por qué no cambiar el mes. Mayores faltas de respeto se ha tenido con nuestra independencia y con nuestra constitución, como para considerar estas inocentes sugerencias un atrevimiento criticable. Es público y notorio, que de aquellas fechas gloriosas lo único que va quedando son feriados. Y está bien.

Si la mayor parte de los orientales saben que en lugar de independientes somos dependientes, y que en lugar de disfrutar de las bondades de la constitución que habla de igualdad de derechos y de posibilidades, carece de los medios para hacer uso de ellas, está bien que al menos pueda usar tanta proclama vacía y convertirla en día de descanso. Lo que falta ahora es distribuir mejor los feriados en el almanaque, y para cubrir las apariencias hacer obligatoria la vieja escarapela patria. ¿Qué tal un plebiscito? *

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