¡Ojo con los cultos!
«Nos faltó una muy firme acción desde la dirigencia porque la cultura de gobierno tiene que ser impulsada desde la dirigencia y, sobre todo, con un ejercicio diario. Lo he criticado. Eso pasa por el lenguaje y por superar una etapa de oposición. Somos muy fáciles para el «no» y hemos tenido incluso falta de protagonismo político. Entonces (el Frente Amplio) no está todavía a la altura de demostrar a la ciudadanía su capacidad de gobierno.
Lo peor que nos puede pasar es llegar al gobierno simplemente por un proceso de acumulación de elementos negativos del resto de los partidos (tradicionales) y no por excelencias propias.»
Este es un fragmento de las declaraciones realizadas al diario argentino La Nación, por el general Líber Seregni.
¿Y qué querés que te diga? Cuando escucho el concepto «cultura de gobierno» llevo la mano a los testículos. Porque yo pregunto: ¿qué carajo significa «cultura de gobierno»?
Sé lo que significa «cultura» porque leí en el diccionario que además de ser el resultado de cultivar los conocimientos humanos mediante el ejercicio de las facultades intelectuales, es también el «conjunto de valores y comportamientos que comparten los integrantes de una agrupación».
Cuando Seregni y tantos otros repiten, como retando al Frente, lo de la «cultura de gobierno» ¿hablan de la «cultura» de gobernar de Jorge Batlle? ¿O hablan de la de Sanguinetti o la de Lacalle? (Si aceptáramos que fueran distintas).
¿No es que nosotros, la gente de izquierda, pretendemos crear un gobierno que muestre e introduzca en la sociedad y en los mecanismos de poder una nueva «cultura»?
Más solidaria, más transparente, más enlazada con los sentimientos y preocupaciones de la gente, menos hipócrita hasta en el uso del lenguaje y… en fin… avisen si no es así, porque creo que como yo, hay un montón más que por eso los votamos. No hay que confundir «excelencias propias» con «subordinaciones parecidas». *
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