Cotugno y otros monstruos
«Las causas de los monstruos son varias. La primera es la Gloria de Dios. La segunda, su cólera. Tercera: la cantidad excesiva de semen. Cuarta, su cantidad insuficiente. Quinta, la imaginación. Sexta, la estrechez o reducido tamaño de la matriz. Séptima, el modo inadecuado de sentarse de la madre. Octava, por caída o golpes en el vientre. Novena, debido a enfermedades hereditarias o accidentales. Décima, por podredumbre o corrupción del semen. Undécima, por confusión o mezcla de semen. Duodécima, debido a engaño de los malvados mendigos itinerantes, Y decimotercera, por los demonios o diablos.
(…) Es seguro que en la mayoría de los casos estas criaturas monstruosas son fruto de la voluntad de Dios, que permite que padres y madres produzcan semejantes abominaciones por el desorden que incurren al copular como animales; a ello los guía su concupiscencia, sin que respeten el tiempo u otras normas dictadas por Dios y la Naturaleza.
Como está escrito, las mujeres manchadas de sangre menstrual engendrarán monstruos. Como observaron los antiguos la mujer que haya concebido durante sus reglas engendrará hijos leprosos, tiñosos, con gota, escrófulas u otros males.
En conclusión: es algo sucio y brutal el tener relaciones con una mujer durante la menstruación. Los antiguos estimaban que tales monstruos procedían de la sola voluntad de Dios, para advertirnos de las desgracias que nos amenazan si vivimos en desorden con la naturaleza.»
No. Aunque lo parezca este texto no ha sido escrito por el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno. Particularmente porque no hace alusión a los homosexuales.
Y no lo hace porque es un texto publicado en 1575, todavía el pensamiento de la Iglesia Católica no había «avanzado» tanto como el de hoy. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad