Pareja de lesbianas reclama derecho de engendrar in vitro

Una pareja boliviana de lesbianas que lidera la campaña de una aún furtiva sociedad de Gays, Lésbicas, Bisexuales, y Travestis, Transexuales y Transgénero (GLBT3) en busca de tolerancia y legitimidad, reclama al Estado de Bolivia la protección de sus derechos civiles para engendrar un hijo «in vitro».

Ingrid Guzmán, de 30 años, y Marcela Herrera, de 24, estudiantes de sicología de la universidad pública de La Paz, se revelaron en medio de una sociedad machista como la boliviana, que aún mantiene marginados a quienes reivindican opciones sexuales diferentes a la heterosexual.

Ambas habitan una modesta vivienda en la populosa barriada paceña de San Pedro.

Proyectan engendrar un hijo vía inseminación artificial.

«Nuestra idea es que el óvulo de una sea fecundado y lo lleve la otra, cosa de no perder lazos afectivos. Es como el vientre en alquiler más o menos».

Para ello, «estamos juntando dinero porque sabemos que cuesta un montón», al menos 1.500 dólares en Bolivia, un presupuesto lejos de concretar con las esmirriadas rentas que perciben en una pequeña panadería.

Cuando lo consigan, «nosotros vamos a tratar de educarle, de impartirle nuestra experiencia. Lo que queremos es desmentir que niños y niñas que se crían entre parejas homosexuales son homosexuales sí o sí. Si decide ser heterosexual bienvenido y hacer que viva su heterosexualidad de una forma placentera para él», afirma Ingrid.

La decisión indeclinable de esta pareja se registra en momentos en que la legislación civil boliviana, fuertemente determinada por los códigos napoleónicos y remozada a mediados de la década de los ’90 del siglo pasado, no contemplan derechos sino para los heterosexuales. *

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