Parque en riesgo de extinción por tala indiscriminada de árboles
El alerta respecto al futuro del Parque Ferrando lo dio el director del Departamento de Higiene y Servicios de la Intendencia, ingeniero agrónomo Luis Garat, quien apeló a «la sensibilidad y la reflexión de los vecinos para evitar una consecuencia de esas características».
Garat indicó que en esa área verde se encuentran 105 especies vegetales a lo largo de 38 hectáreas. La plantación inicial data de 1930 y «si bien todos los inviernos el lugar sufre algún tipo de deterioro, este año, indudablemente como resultado de la crisis económicas que padecemos, es cuando estamos constatando los daños más graves en muchos años», aseguró Garat.
A juicio del jerarca, «si persiste este accionar está seriamente comprometida la sustentabilidad del parque, y a más tardar en una o dos décadas va a dejar de existir porque la regeneración natural más la plantación de nuevas especies no alcanzan a suplir los árboles que se eliminan».
El problema ha alcanzado tal magnitud que, a pesar de la vigilancia municipal y policial, los leñadores han ido extendiendo su «radio de acción» hasta talar plátanos que bordean una calle de un barrio contiguo al parque.
«En lo que va de este invierno hemos contabilizado la pérdida de 100 ejemplares», alertó el ingeniero Garat, «aunque no hay nadie autorizado por la Intendencia para hacer leña en esa zona».
Cuando el hambre aprieta
Por su parte, vecinos que realizan esa tarea sistemática de talado denunciada por la comuna dijeron a LA REPUBLICA: «Es lo único que tenemos al alcance de la mano; entendemos lo que dicen las autoridades pero por cada carrito de leña que vendemos volvemos a nuestras casas con 120 o 150 pesos para darle de comer a la familia».
El año pasado una movilización de los «leñeros» colonienses desembocó en la habilitación de algunas instancias de diálogo con el municipio y con permisos especiales para efectuar limpieza de arbustos en predios designados por las autoridades.
Sin embargo, pocos son los vecinos que siguen apegados a ese acuerdo y fundamentalmente porque «tenemos estos árboles al lado de donde vivimos, por eso los usamos», comentaron algunos leñadores consultados.
«Por supuesto que comprendo los problemas de esos vecinos y sus familias, pero también es cierto que el Parque Ferrando no puede ser rehén de la situación económica», sentenció el ingeniero Garat. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad