Avanza la informalidad: casi medio millón de uruguayos trabaja en negro
Del millón y medio de uruguayos que componen la fuerza laboral «activa» del país, alrededor de 600.000 trabajadores, están cumpliendo labores sin aportar a ninguna de las formas previsionales existentes.
La apreciación de Ernesto Murro, integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el Directorio del Banco de Previsión Social, advierte asimismo elementos en las estadísticas oficiales dadas a conocer en relación al desempleo, que impedirían una cuantificación más exacta, y mayor, del problema.
Basándose en proyecciones de los análisis efectuados en conjunción al Instituto Cuesta Duarte, del PIT-CNT, los cálculos apuntan a un millón de uruguayos con «problemas de trabajo» en la actualidad.
La definición «con problemas de trabajo» establece cuatro categorías diferenciadas concretas. Desocupados: carentes completos de inserción laboral. Precarios: trabajadores del sector privado sin cobertura de seguridad social o con empleo inestable, así como también trabajadores no remunerados. Informales: Trabajadores por cuenta propia, con o sin local, no profesionales, no gerenciales ni directivos; asalariados de microempresas (con menos de cinco empleados) y patrones de microempresas. Subempleados: públicos, privados, o cooperativistas que trabajan menos de 40 horas y quieren aumentar su actuación laboral. Trabajadores, independientes o no, en la búsqueda de empleos mejores, que sustituyan al que desarrollan actualmente.
El primero de los ítems, los desocupados totales, son oficialmente, el 17% de la población económicamente activa, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística para el trimestre abril-junio de 2003, un 1,9% más que en igual período de 2002. Advierte Murro que las cifras están reflejando una realidad parcial, en tanto la estadística no incluye datos de las poblaciones en todo el país: exceptúa las de menos de 5.000 habitantes, así como áreas rurales, dejando fuera a casi medio millón de personas.
En los tres ítems restantes, con excepción del subempleo (5,1%), los porcentajes son aún mayores que los desempleados totales: precarios (21,7%) e informales (21,2%). La aportación es considerada de bajísimo nivel, con la mayoría de sus trabajadores «en negro».
El incremento del empleo sin los aportes correspondientes, tiene lugar pese a la reducción del costo laboral, implementada por el Gobierno mediante la rebaja de los aportes patronales.
En cuanto a las cifras de trabajadores en el Estado, que no aportan a ninguna de las formas previsionales existentes, aunque sin datos oficiales, se la considera en aumento y dispar según dependencias.
Cabe consignar asimismo que, según el último informe del Banco Central, sobre las administradoras de ahorro previsional (AFAP), menos de la mitad de las cuentas existentes de ahorristas individuales, están recibiendo traspasos: sus titulares perdieron el empleo, o las empresas no efectúan los aportes correspondientes.
A nivel del PIT-CNT
Los datos emergentes del «informe de coyuntura» correspondiente a julio pasado, del Instituto Cuesta Duarte, estiman en el análisis del mercado de trabajo que hay «en el país urbano» más de 386.000 «trabajadores sin cobertura de la Seguridad Social».
La estimación, basada en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), apunta no obstante un segundo cuadro más dramático, calificando a las cifras de «subvaluadas», en tanto no incluye poblaciones menores a 5.000 habitantes.
«Más allá de la voluntad del organismo estadístico, la difusión de una cifra menor a la real representa una fuerte distorsión de la realidad del mercado de trabajo ya que no refleja el impacto real de la situación», dicen los autores del trabajo.
Efectúan así un segundo cuadro, donde estiman «a diciembre de 2002″, el número de trabajadores sin cobertura en 454.000. Pasado medio año, el acercamiento al medio millón, ha sido inevitable.
Mirando al vecino
Los datos extraoficiales conocidos en los últimos días en Argentina, revelan que el 47% de los trabajadores del vecino país está trabajando «en negro». Un 20% de esta omisión es generada por el mismo Estado, en una tendencia creciente.
Los trabajadores no registrados ascienden así a unos cuatro millones de personas. El propio Ministerio de Economía reconoció que, acorde a los números de nuevos aportantes manejados, el 90% de los nuevos empleos asalariados en Argentina, es «en negro».
Los analistas hablan de una nueva «degradación» de este escenario laboral con 2,2 millones de desocupados totales. *
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