EL ARZOBISPO DE MONTEVIDEO ABOGO POR POLITICAS SOCIALES Y HABLO CONTRA EL ABORTO

En medio de la crisis, cuarenta mil fieles pidieron trabajo a San Cayetano

Durante todo el día de ayer la Parroquia de San Cayetano abrió sus puertas para recibir a los fieles que asistieron a la comunión con el santo patrono del pan y del trabajo.

Además de rezar, muchos de los concurrentes encendieron velas, compraron ramos de espigas  símbolo del pan  y colaboraron con ofrendas que serán entregadas luego a los más necesitados.

Para cualquier observador apurado la celebración fue sólo un encuentro de creyentes, en donde el bullicio y la oferta de artículos daban color a la jornada. En cambio, quien se detuvo unos minutos  no hacía falta más tiempo  llegó a percibir un búsqueda desesperada de alternativas, para personas que de una manera u otra intentaron subsanar una de las principales carencias de la sociedad uruguaya: trabajo.

Algunos manifestaron tal necesidad ofreciendo en la calle desde fierros viejos hasta comestibles, pasando por prendas de vestir nuevas y usadas. También estuvo presente la cartomancia y los buzios, la venta de estampitas, velas, rosarios y amuletos. Incluso hubo personas que se sintieron acosadas por la explícita imposición de comprar una medalla del santo, por parte de vendedores que no se resignaban a retirarse sin un poco de dinero en los bolsillos.

Llamaba la atención una mujer, que llevaba en su mano una delicada bolsa azul y proponía a los concurrentes retirar de ella un número para la suerte a cambio de una moneda. Su nombre es Alba y contó a LA REPUBLICA que «sólo trato de hacer el bien. Hace años tuve un accidente y fui a parar al túnel, ahí vi una luz que me iluminó.

A partir de ese día intento acercarme a los que sufren, esto que recaudo es para entregar en los merenderos», aseguró.

Empleo y calma para seguir

Antonio tiene 57 años y colabora con la iglesia del barrio. Asiste a la Parroquia los días siete de cada mes y a todos los aniversarios desde hace ya mucho tiempo. «San Cayetano siempre me dio trabajo, si bien en algunos momentos me faltó, como ahora, siempre me dio una solución, un camino. Confío en que pronto va a surgir un empleo», aseguró mientras ordenaba las donaciones recibidas.

Beatriz hace un año y medio que está desempleada y se dirigió a la Parroquia a pedir por un empleo. Ante la situación que vive manifestó que tiene fe y dijo que «venir hoy aquí me da calma y paz para seguir».

Luis también fue por una cuestión de fe: «En estos tiempos difíciles la gente busca apoyo. Esta es una posibilidad de canalizar, acá no sólo se acude a pedir ayuda material, también espiritual, cuando todo el mundo está descreído de la sociedad por la política, la corrupción, las guerras.»

Martín también concurre todos los siete de cada mes y afirmó que »es el santo al que le tiene más fe», y agradece a Dios tener trabajo.

Angela compró un ramo de espigas para darle suerte a su casa y una canastita de la abundancia.

Lleva dos rosarios colgados de su cuello y se aferra al patrono del trabajo porque «ya no me queda nada más por hacer. Hace dos años que estoy desocupada y lo único que me falta perder es la fe. Creo en San Cayetano, siempre me dio una mano, solo que ahora las cosas están muy difíciles. Yo le hice una promesa y tengo esperanzas».

La festividad reflejó la situación que vive gran parte de la población uruguaya.

El sacerdote a cargo de la Parroquia, Enrique Passadore, confirmó a este matutino que este año la cantidad de personas que se acercaron hasta el lugar se incrementó. «La situación social agravada marcó un sostenido aumento. Vino mucha gente que lo hace habitualmente y otra ocasionalmente.

El santo convoca a aquellos que tienen la fe un poco dormida y que en estas ocasiones se sienten atraídos como por un imán, porque experimentan que hay alguien que intercederá ante Dios».

El aborto estuvo presente

La celebración culminó con una misa presidida por monseñor Nicolás Cotugno. El religioso aprovechó la ceremonia para reclamar trabajo y pan además de reclamar políticas sociales a fin de posibilitar una vida digna a la que tienen derecho todas las personas.

«Pedimos a San Cayetano que interceda ante Dios por nosotros, que se preocupe por las necesidades de los humanos de la época.

El trabajo es necesario para una vida digna y Dios quiere que todos tengamos una vida digna.

Hoy por más que nos aprieten las necesidades queremos reafirmar nuestra vocación por medio de la solidaridad. Pedimos que se creen las condiciones para que se pueda formar una familia y políticas sociales para que existan familias sanas, por eso pedimos a San Cayetano que nos dé trabajo para poder formar esas familias».

Al referirse a la formación de familias, Cotugno, hizo hincapié en la oposición de la Iglesia al aborto.

Al tiempo que mostró a un niño pequeño tomando una mamadera en brazos de su madre, dijo que la Iglesia Católica levanta la voz para decir no a la muerte y sí a la vida.

«Jesús nos dice que la vida es sagrada, es Dios y no se puede tocar.

Estamos en una sociedad que se está restringiendo cada vez más porque los hijos se van y porque hay menos nacimientos».

Por último el religioso dejó planteada la pregunta: ¿Qué pasa si la mujer dice: yo tu mamá te mato, no quiero que tú sigas? *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje