Lissidinescas
El ex director de Aduanas mordió a un perro.
Quiero decir, que se transformó en la principal noticia de la semana.
Muchos piensan que el ex director de Aduanas logró ahora lo que tanto buscó en el pasado.
Lissidini sí, Lissidini no.
Lissidini puede ser, Lissidini quién sabe, Lissidini sí, pero…
El abogado de Lissidini dice que lo inmolaron.
Se dice que Lissidini hizo lo mismo que se hace en toda la administración pública. Heber no está tan seguro de que sea así pero…
Huidobro quiere visitarlo, Flores Silva ya lo visitó. El secretario de la Presidencia quiebra una lanza por Lissidini. Singer también. Cuando le dieron el raje nadie quebró ni un palillo de dientes por él.
Lara, que a su juego lo llamaron ya que el tema contrabando es su tema su único tema, diría yo opina que todo este revuelo se debe a que «el sistema político» tiene miedo de que el ex director de Aduanas empiece a dar nombres. Lara insiste con la ambigüedad de «sistema político» que lo incluye hasta a él mismo. Aunque por ahí, de querusa, de cotelete, deja entrever que el tal «sistema» podría ser colorado. Hable claro diputado, hable claro.
El abogado de Lissidini dijo al conocerse la sentencia que si él empezaba a hablar iban a tener que meterle un zapato en la boca para callarlo. Que, cómo mínimo, se puede decir que como expresión es rara. También es cierto que el tono y el volumen de su voz cambió en los días siguientes poniéndose más abogadil, mesurado aunque no complaciente.
Jorge Batlle que bocineó tanto contra el contrabando en un principio, no dice nada de Lissidini. El juez habla de «alarma pública» si deja libre al ex director de Aduanas y uno se pregunta si no se alarma de que Cordero, Blanco, Bordaberry y tantos otros, estén libres por ahí.
Ahora te pregunto a vos ¿y el actual director de Aduanas, qué hace? ¿Qué se animará a hacer después de esto? ¿Qué piensa de todo esto?
¿Existe el director de Aduanas? *
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