Tiene la palabra
Ley de Ancap o cómo no creer en asociaciones privadas con el Estado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* A la hora de evaluar, y sin salir de nuestra comarca, aquí van algunos ejemplos:
1) Uragua – Fracaso total, mal servicio, caro.
2) Aguas de la Costa: idem anterior, consultar vecinos Maldonado.
3) Ruta 1 – Consorcio en manos de directivos bajo lupa de la Justicia argentina, etc. Ver puente a medio construir en el Santa Lucía. Fecha de terminación: año 2001?
4) Pluna – Enorme y despiadado negociado para Iberia que sin inversión alguna irrumpió olímpicamente en una negociación a toda ganancia, venta de aviones, etc.
5) Ancap – Asociación con Sol Petróleo, y generación de pérdidas cuantiosas para los uruguayos con la excusa de que se invirtió mal y el negocio no germinó, ergo: funesta y dramática como para generar el pase a la Justicia.
6) Bancos – Asistencia: Benhamou, Röhm, Peirano. A todas estas personas o grupos financieros se les entregaron bienes nacionales en haras de salvar gestiones. Para muestra, basta un botón.
En definitiva, con qué tranquilidad podemos poner en manos privadas parte de nuestras empresas, quién me asegura que los inversores generarán mejores precios, al no haber monopolio, si lo que vienen a buscar porque así se les facilita, son mejores ganancias, el lógico lucro al que se les permite acceder.
Debemos remitirnos a lo sucedido con la Argentina en materia de servicios públicos en manos extranjeras, que han traído infinidad de reclamos por consumidores, en función de mayores precios y peores servicios.
Abogo porque los servicios públicos jueguen su rol, en función de la equidad social y el bienestar general, porque por supuesto nadie va a venir a invertir sin apearse de la doctrina que proclama el reino del libre mercado.
Para colmo de males, los últimos gobiernos (1985-2003) no generan confianza en cuanto a la eficiencia en el rubro administración, más allá de la aftosa México-Brasil-Argentina, es indiscutible que el país se nos resquebraja en su entramado social, con la industria muerta, las pequeñas y medianas empresas fundidas, una interminable emigración de jóvenes, y el pauperismo de más de 500.000 compatriotas que recorren el país en busca de trabajo.
En definitiva, lo que promovemos, es la necesidad de transformar las empresas públicas en función de una estrategia de desarrollo del país.
Por todos estos conceptos y respetando a aquellos que con todo derecho están en nuestras antípodas, es que entendemos razonablemente, que el voto rechazo a la ley de asociación de Ancap, debe ser tenido en cuenta por todos los uruguayos.
JORGE PEREZ BIGOT – C.I. 880.911-8
Pequeño país, necesitamos más gente
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Todos sabemos que nuestro país es pequeño. Y es cierto. Ahora bien. Más no sea una sola vez, seamos coherentes con nuestra «pequeñez». Existen países, bastantes, que son, en tamaño, mucho más chicos que el nuestro. Muchísimo más chicos. Es que no se trata del tamaño. Somos chicos porque somos un país, lamentablemente despoblado. Y no corren dobles y triples discursos queriendo demostrar lo contrario. Desde niño, y hace mucho de eso, vengo escuchando «somos tres millones». Al día de la fecha, dudo mucho que esa sea la cifra. Pero decena más, o menos, no hace la diferencia. Se pusieron a pensar alguna vez, que un solo barrio de los países grandes tiene más población que el Uruguay todo. No podemos pretender ser una gran estructura siendo tan pocos. Si no damos un giro de 180º podrán pasar mil años más que esto seguirá igual. Es que aquí nos fue bien, de milagros, y de coyunturas ajenas adversas. Nadie se llame a engaño y quiera maquillar y disfrazar la realidad. No le tengamos miedo a las palabras, las situaciones y los cambios. Aquí hace falta una sola cosa: gente. Mucha gente. Siendo 5/6 o 10 millones la cosa sería muy distinta. Podemos reír de esto, pero terminamos siempre «llorando la milonga, y viviendo con el corazón en la boca». Sin nombrar «comisiones de estudio» pues no estudian, sólo son comisiones para tapar y llenar el ojo. Sin muchos planes y proyectos. Sin falsas promesas, discursillos y frases altisonantes. Hechos, no palabras. A estas, se las lleva el viento, y caen en el olvido. Necesitamos gente. Sí o sí, guste o no guste, quiérase o no. Con la gente pasa como con el agua. Hay mucha en el mundo, pero mal distribuida. Me preguntarán de dónde pienso sacar eso, llamado gente, máxime que con la tremenda emigración, los fallecimientos y la escasa natalidad, cada vez tenemos menos. Fácil. O no tan difícil. Abrámonos. Puertas abiertas para quienes quieran venir. Que esto vuelva a revertirse. Que sea otra vez y a gran escala tierra de inmigrantes. Que se establezcan aquí. No le tengamos miedo al miedo. Esto paraliza. Y nosotros lo estamos. Sin aceptarlo. Sin querer o poder darnos cuenta. No tengan pánico. Nadie nos sacará nada. Todo lo contrario. Habrá trabajo, crecimiento, consumo. Terminada la causa de nuestra pequeñez, la consecuencia será absolutamente positiva. En estos momentos y siempre, buscamos desesperadamente exportar. Poco. Mucho. Cualquier cosa. Y es válido. Pero, a no dudarlo. Es imperioso importar gente. Quien apunta a cosas chicas, eso gana. Quien apuesta a lo grande, y al crecimiento, eso es lo que logra. Esto, casi seguro, quedará en la nada, pero creo oportuno expresar mi opinión. Vale.
Con mis cordiales saludos
CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6
Niko Schvarz se compromete con lo que escribe
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy lectora de LA REPUBLICA desde su aparición por ser el único diario que recoge de alguna manera el «otro Uruguay» o el Uruguay real que no se puede ver en la seudo gran prensa. Además, por los diferentes puntos de vista que acoge.
Entre ellos, siempre leo los artículos de Niko Schvarz por varias razones: 1) recogen hechos de actualidad de gran interés y preocupación por lo menos de mi parte, 2) aportan siempre información adicional, datos no frecuentes y antecedentes, 3) están muy bien escritos, 4) da su punto de vista de frente, no lo oculta bajo el manto de «información objetiva», se compromete con su opinión y tiene derecho a ello.
El que quiera leerlos, podrá formarse después su propia posición.
Atentamente
MARIA CRISTINA AGUERRE
La opulenta vida de los funcionarios del Parlamento
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Viendo el programa Zona Urbana, uno se viene a enterar de lo que siempre sospechó, pero nunca se investigó, referente a los sueldones y prebendas de todo tipo que reciben los funcionarios del Palacio Legislativo, extendiéndose generosamente a cónyuges, hijos y creo que también a la tatarabuela, sin mencionar –como si todo esto fuera poco– que van a trabajar cuando les da la gana.
En el Palacio de las Leyes no existe la más mínima consideración por la situación del resto de los trabajadores (raza en extinción) de la actividad pública y fundamentalmente privada.
Como broche de oro parecería según el informe periodístico los aportes al BPS brillan por su ausencia, no sé si era por el lado de los secretarios, ahora si una empresa privada no aporta pobre de ella, linda manera de dar el ejemplo.
P
regunto yo ¿se habrán equivocado tanto los mandos militares cuando hace treinta años clausuraron el Legislativo?
Creo que hoy día el prestigio del Parlamento es demasiado alto, alrededor de un 22%; tendría que ser -10%.
¿Qué diferencia hay entre una monarquía francesa antes de 1789, donde el rey y los cortesanos vivían opulentamente, el pueblo harapiento y un parlamento que gasta lo que un país no puede, sus funcionarios vivan holgadamente, mientras el pueblo que paga todo ese fastuoso funcionamiento pasa calamidades de todo tipo?
Indudablemente da para la polémica y reflexión…
Atentamente
G.A. NUÃEZ – C.I. 1.896.346-8
Nadie habla del derecho a comer
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Es de conocimiento público la tremenda crisis que afecta al país y que, por supuesto, la sufren siempre los más necesitados. Nuestro departamento, Paysandú, no es ajeno y quizás sea uno de los más afectados por el gran desempleo. Pero a pesar de eso, todos los días se inaugura algún comedor o merendero que ¡ojo!, no lo inaugura ningún político, lo crea nuestra gente uniéndose por el bien de nuestros niños. Los políticos llegan con un paquete de fideos y para la foto. Mientras esto sucede hablamos de derechos humanos y de los derechos del niño, mencionados por tantos y olvidados por todos, pero nadie menciona el derecho a comer. ¿Por qué digo esto? Porque en nuestro departamento aumentan los merenderos y comedores, muchos de nuestros hijos se han ido y nadie habla del derecho a comer y vivir dignamente. En nuestro departamento, por ser fronterizo con Argentina, algunos pobladores aprovechando la diferencia del cambio, cruzan el puente a pie, porque así es la disposición, a buscar su surtido. Pero, después de todo, con poca plata, con los problemas de todos los días, pensando en dividir la comida entre su familia, el hombre llega a la Aduana uruguaya que controla aplicando la letra fría de la disposición y además de eso, lo que todo el país debe saber es que a 30 metros también lo revisa la Prefectura Nacional Naval, no sabemos con qué potestad, decreto u orden, lo que sí sabemos es que al mejor estilo de la dictadura, presionando y prometiendo llevarnos presos.
Bueno, basta pueblo uruguayo, es hora que nuestros políticos se dejen de prohibir, fomentando una guerra entre hermanos que Dios no debe permitir. Estos gauchos que van a buscar la comida, son los que se quedan a ponerle el hombro al Uruguay, a luchar por sus hijos, para que no se vayan, y hasta para pagar los impuestos, que les permite a los perseguidores cobrar sus sueldos, también comer. Que se aplique la ley y el decreto para castigar al delincuente y al ladrón que nos dejó en esta situación y no se siga con disposiciones absurdas que sólo fomentan el odio, las cárceles superpobladas y los uruguayos que se van. Basta de hablar de derechos humanos, si no respetan el derecho a comer.
Pregunto, señor ministro de Defensa Nacional: efectivos de Prefectura, con consignas tan caras para la patria, en defensa de nuestras costas y mar territorial, en defensa de nuestra soberanía, revisando uno por uno de sus vecinos, a los cuales alcanza sólo mirarlos para saber de su indigencia, ¿qué imagen para el turista, que llega pensando en un país libre, democrático y maravilloso donde descansar, así se muestra?
C.I. 3.675.408-3
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